Actualizado hace 42 minutos
Televisión, ordenador, lámparas, cargadores, router... Cada vez tenemos más aparatos en casa y eso también significa más cables. El problema aparece cuando quedan a la vista, se acumulan detrás de un mueble o terminan formando una maraña en el suelo. Aunque parezca un detalle pequeño, tener los cables por medio puede hacer que una habitación se vea más desordenada.
La solución no pasa necesariamente por hacer obras. Hay varias formas sencillas de ocultarlos o, al menos, conseguir que pasen mucho más desapercibidos.
Canaletas para esconder los cables
Una de las opciones más fáciles cuando el cable tiene que recorrer una pared es utilizar una canaleta. Se coloca sobre la superficie y permite introducir dentro el cable, de manera que queda mucho más oculto.
Las hay de diferentes tamaños y algunas se pueden colocar con adhesivo, sin necesidad de taladrar. Para que se noten lo menos posible, lo mejor es llevarlas por zonas poco visibles, como junto al rodapié, en una esquina o cerca del marco de una puerta.
También se pueden pintar del mismo color que la pared para que se integren mejor.
Con una simple canaleta es posible ocultar los cables y mejorar la apariencia del salón.
Una caja para la regleta
En muchos casos, el problema no está en un cable concreto, sino en todos los que se acumulan alrededor de una regleta. Es habitual encontrarla debajo del escritorio o detrás del mueble de la televisión, rodeada de cables y cargadores.
Una solución sencilla es utilizar una caja organizadora de cables. La regleta queda dentro y solo salen los cables que necesitamos conectar a cada aparato. De esta forma, se reduce bastante el desorden visual.
También se pueden utilizar pequeñas bridas o sujetacables para agrupar los cables y evitar que cada uno quede por un lado.
Caja organizadora de cables para colocar una regleta.
Aprovechar los muebles
Los propios muebles también pueden ayudar a esconder el cableado. El mueble de la televisión, una estantería o un aparador pueden servir para ocultar parte del recorrido, siempre que los cables no queden doblados, atrapados o sometidos a tirones.
En el escritorio, una solución muy práctica es colocar los cables por debajo de la mesa. Se pueden fijar con pequeños soportes adhesivos para que no queden colgando ni terminen en el suelo.
Además, mantenerlos recogidos facilita la limpieza y evita tener que apartarlos cada vez que pasamos la aspiradora.
Velcros adhesivos bajo el escritorio para recoger el cableado y mantenerlo fuera de la vista.
No hace falta esconderlo todo
Tampoco es necesario intentar que desaparezca hasta el último cable. Lo importante es evitar que queden sueltos, cruzando zonas de paso o formando una maraña alrededor de los enchufes.
Antes de colocar cualquier solución, conviene pensar por dónde necesita pasar cada cable y cuáles podemos agrupar. A partir de ahí, una canaleta, una caja para la regleta o unos simples sujetacables pueden ser suficientes.
Con pequeños cambios se puede conseguir una habitación mucho más ordenada sin hacer agujeros en las paredes ni meterse en una reforma.