Actualizado hace 40 minutos
Es habitual escuchar a los expertos hablar de la importancia de seguir una dieta sana y equilibrada para cubrir las necesidades energéticas del organismo y el mantenimiento de la salud. "Las bases de una dieta equilibrada se fundamentan en un aporte de calorías, proteínas, hidratos de carbono, lípidos, minerales, vitaminas, agua y fibra en función de la edad, el sexo, la etapa de desarrollo, la situación del organismo, etc., para evitar situaciones de malnutrición, tanto por exceso, como por defecto", tal y como así sostienen desde la Clínica Universidad de Navarra.
La importancia de respetar el ritmo natural del organismo
Pero no solo el contenido es importante, también el tiempo de las comidas, pues es un factor esencial para la efectividad de las dietas y la salud en general. Y es que según determinan diferentes estudios, hay relación entre el horario de las comidas y la predisposición a padecer ciertas enfermedades como la diabetes o la obesidad. "A esta disciplina, que consiste en respetar el ritmo natural del organismo e ingerir los alimentos cuando el cuerpo se encuentre más preparado para asimilarlos, se la conoce como crononutrición", indican desde la Fundación Española del Corazón.
Crononutrición, o cómo los horarios de las comidas marcan la diferencia
Según un estudio longitudinal realizado con 420 personas con obesidad y sobrepeso, los resultados mostraron que, en el Estado, comer después de las 15 horas tenía como resultado una menor pérdida de peso frente a comer antes de esa hora, independientemente de la ingesta total de calorías (Garaulet et al, 2013). "A través del estudio ONTIME (Obesity, Nutrigenetics, Timing, Mediterranean), también se ha identificado una base genética que influye en el resultado de pérdida de peso, especialmente si la comida principal se realiza a horas tardías. (Garaulet M et al., 2016)", recogen desde Nestlé.
Sincronizar las comidas con el reloj biológico mejora el metabolismo, la digestión y el control del peso
O lo que es lo mismo, el horario puede llegar a modificar la respuesta del organismo a la ingesta de los alimentos, aunque ello no quita que se deba descuidar la calidad de los mismos. Todo ello se entiende gracias al ritmo circadiano, "la variación periódica de un parámetro biológico cuyo ciclo completo es de 24 horas. Se refiere a las fluctuaciones físicas, mentales y conductuales que ocurren en un ciclo de aproximadamente 24 horas y que responden, entre otros factores, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo", tal y como así argumentan desde la CUN.