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David Bisbal se ha abierto sobre uno de los episodios más dolorosos de su vida: los 15 años que su padre, José Bisbal, convivió con el alzhéimer. El cantante ha recordado en el podcast Roca Project, presentado por Carlos Roca, cómo afrontó el deterioro progresivo de su memoria y los momentos en los que dejó de reconocer a sus seres queridos.
Su padre falleció el pasado mes de febrero, a los 84 años, después de una larga enfermedad que fue cambiando la vida de toda la familia. Bisbal ha reconocido que, cuando llegó ese momento, estaba preparado emocionalmente, después de haber asistido durante años a una pérdida gradual que le provocó situaciones especialmente duras.
"Fue durísimo el primer momento en el que no te conoce o que no conoce a tus hijos", ha confesado el artista, visiblemente emocionado al recordar la evolución de la enfermedad.
David Bisbal, con Carlos Roca.
Bisbal, sobre su padre: "Dentro de lo malo nos ha dado lecciones"
En la última fase del alzhéimer, José Bisbal apenas conservaba algunos recuerdos. "No sabía ni dónde estaba. Solamente conocía el nombre de su mujer, María Ferre Montoya, nada más", ha explicado el cantante. A pesar de ese deterioro, había algo que David tenía claro: el amor que su padre sentía por su madre. "La amaba apasionadamente, eso lo tengo clarísimo", ha señalado.
La enfermedad también dejó escenas complicadas durante los actos públicos a los que José acompañaba a su mujer para apoyar a su hijo. Aunque su memoria estaba ya muy afectada, durante un tiempo siguió acudiendo a algunos conciertos y entregas de premios.
El cantante ha recordado con una mezcla de tristeza y cierta ironía algunos de aquellos episodios: "He visto cómo mi padre ha atacado a Juanes, a Miguel Poveda, al presidente de la compañía… Esos momentos han sido muy potentes".
Son recuerdos que reflejan la complejidad de convivir con una enfermedad neurodegenerativa, tanto para la persona que la padece como para quienes la acompañan. La pérdida de memoria, los cambios de conducta y la progresiva necesidad de ayuda pueden alterar las relaciones familiares y obligar a reorganizar la vida cotidiana.
Bisbal: "Hay un momento que hay que aceptarlo. He tenido tiempo de prepararme bien"
Afrontar una enfermedad grave de un progenitor supone un desafío emocional y práctico. En procesos como el alzhéimer, informarse sobre la evolución de la enfermedad y contar con apoyo profesional y familiar puede facilitar los cuidados. Cada situación es distinta, por lo que las pautas deben adaptarse al estado y las necesidades de la persona.
Como señala Bisbal: "Llega un momento, y es el consejo más importante que puedo dar: hay un momento que hay que aceptarlo. Quizá no vaya a haber una mejoría, sino que al contrario: irá a peor. Tienes que prepararte. Si eres el fuerte de la familia, tendrás que cuidar a los demás también".
El cantante manda un mensaje a aquellos que viven su misma situación: "Si sientes que tu vida es dificil, es verdad. Todos tenemos que superar algo en el día a día, pero hay que saber que se puede superar y seguir adelante".
Para acompañar a un familiar durante una enfermedad, es importante ofrecer ayuda concreta, como acompañarle a una cita médica, hacer la compra, preparar comida o gestionar trámites, en lugar de limitarse a preguntar qué necesita. También es fundamental escuchar sus emociones sin juzgar, permitiéndole expresar sus miedos, tristeza o frustración, e informarse sobre el diagnóstico con ayuda de profesionales sanitarios para anticiparse a sus necesidades y conocer los recursos disponibles.
Siempre que su estado lo permita, conviene respetar su autonomía, implicándole en las decisiones que afectan a su vida y manteniendo sus rutinas y preferencias. Además, recurrir a los servicios sociales, los profesionales de atención primaria o las asociaciones de familiares puede facilitar el acceso a apoyo especializado y recursos asistenciales para afrontar la enfermedad.
Cuidar también a quien cuida
El impacto de una enfermedad prolongada no recae únicamente en el paciente. El cuidador principal también necesita apoyo, descanso y atención emocional. La sobrecarga puede acumularse cuando una persona asume durante meses o años gran parte de las responsabilidades sin ayuda suficiente.