Actualizado hace 57 minutos
El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico que se caracteriza por el desarrollo de tics motores y fónicos persistentes y cambiantes en el tiempo.
Una condición médica que, por lo general, aparece antes de los 18 años. Más concretamente, los tics se presentan entre los 2 y los 15 años y el promedio es alrededor de los 6 años. También resulta curioso que los hombres tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades que las mujeres de desarrollar el síndrome de Tourette. En esa misma línea, los profesionales de la Clínica Universidad de Navarra sostienen que "hasta un 25-50% de los niños con trastorno de Tourette tienen síntomas de impulsividad, hiperactividad y déficit de atención".
Los síntomas según su tipología
Los síntomas de este trastorno neurológico se clasifican en tics simples, repentinos, breves y repetitivos que implican un número limitado de grupos musculares, y tics complejos, patrones de movimientos diferentes y coordinados que involucran varios grupos musculares.
La importancia de un diagnóstico temprano
Teniendo en cuenta que se trata de una condición médica que, por lo general, aparece antes de los 18 años, los especialistas recalcan que detectar el síndrome de Tourette a una edad temprana puede ser complicado, pues los tics suelen confundirse con simples movimientos nerviosos o comportamientos pasajeros. Dado que, por el momento, no existen pruebas específicas para la detección de este trastorno, su diagnóstico se basa, principalmente, en la observación clínica.
Mejora de la calidad de vida
Desde Scielo hablan así del síndrome de Tourette: “Una faceta de la neurodiversidad donde cada persona puede requerir alguna o ninguna atención, la cual no debería estar determinada por el diagnóstico, sino por aquellos aspectos que el individuo pueda percibir que repercuten en su calidad de vida”.
En base a ello, es fundamental que tanto el niño como todo su entorno conozcan y comprendan el síndrome para así mejorar su calidad de vida. Se pueden usar terapias cognitivas, y en los casos más importantes o que no mejoran con estas, se pueden instaurar tratamientos con fármacos.