Existe un prejuicio muy arraigado en nuestra cultura que nos hace asociar lo "fresco" con algo, de base, superior a lo congelado. Tendemos a pensar que ir a la sección de ultracongelados es una solución de emergencia o de peor calidad. Sin embargo, en la alimentación moderna, la tecnología de congelación industrial rápida ha cambiado las reglas del juego. En muchos casos, comprar algunos productos en su versión congelada no solo te permite ahorrar un dinero sustancial en la cesta de la compra, sino que te garantiza una frescura, una calidad y una densidad de nutrientes muy superior a la de sus equivalentes "frescos", que a menudo llevan días o semanas viajando en camiones.
Verduras y el secreto del procesamiento
Las que mas triunfan en el pasillo de congelados son, sin lugar a dudas, las verduras de recolección rápida, como los guisantes, las judías verdes, las espinacas o los brócolis. Cuando compras verduras etiquetadas como "frescas" en el supermercado, es muy probable que hayan sido cosechadas hace días, hayan viajado por carretera y hayan permanecido bajo la luz de los estantes, perdiendo un porcentaje bastante grande de sus vitaminas y antioxidantes.
Los vegetales congelados retienen vitaminas y minerales.
En cambio, las verduras que se dedican a la congelación se procesan apenas unas horas después de ser recolectadas en el campo en su punto óptimo de maduración. Se blanquean para inactivar las enzimas de degradación y se ultracongelan de forma instantánea a temperaturas extremas. Este proceso forma cristales de hielo tan microscópicos que no dañan las paredes celulares, congelando las vitaminas, el color y el sabor original en su pico máximo de calidad. Unos guisantes congelados suelen ser nutricionalmente superiores a un paquete de guisantes "frescos" que llevan una semana dando vueltas por neveras y almacenes.
Pescado salvaje y marisco
En cuanto a los productos del mar, la diferencia es aún más drástica por dos motivos cruciales: la distancia hasta el puerto y la seguridad alimentaria. Gran parte del pescado que consumimos nada en aguas lejanas y el pescado que se vende como "fresco" puede tardar hasta diez días en llegar a la pescadería desde que fue pescado, manteniéndose únicamente sobre camas de hielo. Durante ese trayecto, la carne va sufriendo una oxidación progresiva que altera su textura y sabor.
Por el contrario, los buques congeladores procesan, limpian y ultracongelan el pescado a bordo minutos después de ser capturado, bloqueando la proliferación de bacterias y manteniendo la firmeza del pescado intacta. Comprar merluza, bacalao, calamares o langostinos congelados suele ofrecer un producto de una textura más uniforme y a un precio infinitamente más ajustado. Además, desde el punto de vista de la salud, la congelación a temperaturas tan inferiores durante al menos cuarenta y ocho horas es una barrera de seguridad muy buena para destruir por completo el anisakis.
Frutos y frutas
Las frutas del bosque, como las frambuesas, los arándanos, las moras o las fresas, son ingredientes delicados, caros y con una vida útil ultracorta en el frutero de casa. Comprarlas frescas en el supermercado es pagar bastante dinero por cajitas pequeñas que a menudo ya vienen con piezas mohosas o aplastadas en el fondo que las hacen deshidratarse en cuestión de horas.