La playa es probablemente la actividad más conocida del verano. Aprovechando el calor y la posibilidad de darse un chapuzón, muchas personas apuestan por este plan en época estival. Pero hay otro aspecto que a menudo se pasa por alto: la alimentación. Y es que solemos descuidar lo que comemos cuando vamos a pasar el día a un arenal. Así lo explica Pablo Ojeda, un conocido nutricionista.
¿Qué se recomienda comer en un día de playa?
El experto, en un vídeo subido a sus redes sociales, es muy claro sobre qué comer en la playa: “Al llegar a la playa por la mañana, lo primero suele ser picar. En lugar de bollería o snack ultraprocesado, yo llevaría frutos secos naturales, coco fresco, pepino cortado, zanahoria, tomates cherry, aceitunas, pepinillos, tiras de pimiento, alimentos crujientes que sacian muchísimo”, lanza, a modo de introducción.
Más tarde, a media mañana, cuando el hambre entra en escena, Pablo Ojeda sugiere añadir elementos hidratantes como, por ejemplo, sandía, melón, cereza, melocotón, paraguayo, uva, frutos rojos, kiwi cortado, etc., que son alimentos que poseen fibra, vitaminas y agua.
En cuanto a la comida, el nutricionista afirma que no hace falta complicarse, pues se puede preparar un tupper bien elaborado que contenga una combinación de proteína, verdura y carbohidrato con almidón resistente.
Asimismo, recomienda proteínas como el bonito, los mejillones, los boquerones, las anchoas, sardinas, salmón. También menciona otras alternativas como pollo desmenuzado, gamba, huevo muy bien cocido, jamón, queso. E incluso una base de verduras como tomate, pepino, pimiento, aceituna, cebolla, zanahoria, al igual que patata cocida ya enfriada y legumbres de bote.
Saciar el hambre, más fácil que nunca
Ya a media tarde, Pablo Ojeda apuesta por saciar el hambre a base de helados. Pero, antes de eso, señala que se puede llevar un yogur griego en la nevera, queso fresco, frutas, frutos secos, a modo de apoyo.
Y sobre todo, este experto asegura que hay que ir bebiendo agua, agua fría, con hielo, con rodajas de limón, con hierbabuena, con kombucha… porque, con el calor y las altas temperaturas, el cuerpo tiende a deshidratarse rápidamente.
“En verano muchas personas creen que comen peor porque están de vacaciones, pero la realidad es que muchas veces simplemente salen de casa sin planificar. No necesitas ni una dieta ni comer mal. Necesitas una nevera mejor preparada, porque en la planificación está el éxito”, finaliza el nutricionista.
Unos platos de comida encima de una toalla en una playa
Otros trucos para disfrutar de un día de playa
Dejando a un lado las recomendaciones que hemos visto respecto a la alimentación para aguantar un día de playa en condiciones, hay otras áreas que no está de más vigilar. Una de ellas es el cuidado de la piel: aplicar un protector solar de amplio espectro cada dos horas y buscar sombra con una sombrilla es una técnica muy eficaz.
También se aconseja mirar bien la ropa, con gorra y gafas de sol homologadas para aguantar la radiación solar. Y, a ser posible, evitar las horas centrales del día (de 12:00 a 16:00) para bañarse o tomar el sol, así como darse baños frecuentes para regular la temperatura corporal.