Polideportivo

Evenepoel es de oro

El belga, dominador absoluto, conquista el Mundial de crono por cuarta ocasión consecutiva por delante de Filippo Ganna, plata, y Paul Seixas, bronce, en Montreal
Remco festeja su cuarta corona Mundial de crono.
Remco festeja su cuarta corona Mundial de crono. / UCI

Actualizado hace 7 minutos

Gil Gomes, representante de Guinea Bissau, gafas con montura de metal, estilo aviador, bici blanca, normal, sin acoples ni geometría de contrarreloj, asomó como una visión de otro tiempo en el Mundial de contrarreloj de Montreal.

La escena, que suele repetirse en las citas que se abren de modo democrático, dejó al ciclista a la intemperie en el corazón de Canadá, que bombeaba cariño ante el paso, conmovedor el esfuerzo, de Gil Gomes, con el aerodinamismo de un paseante en domingo por un carril bici.

En una disciplina donde la tecnología, el estudio, el cálculo y el detalle al milímetro se entreveran para tratar de robarle tiempo al tiempo y poder deslizarse sobre el asfalto a la máxima velocidad posible sobre monturas tortuosas y estrafalarios uniformes, cascos de aspecto espacial incluidos, la presencia de Gil Gomes era una alucinación. Una distopía.

Un personaje venido de tierras desconocidas. El ciclista de Guinea Bissau no perdió la compostura y pedaleó con decoro, humildad y dignidad. Su participación en Canadá era la victoria de Gil Gomes.

Gil Gomes, en la rampa de salida.

Gil Gomes, en la rampa de salida. Eurosport

El africano, la escasez de medios, representaba a los descamisados en una especialidad que ensalza la inversión. Gil Gomes fue el último. Su media para cubrir los 39,2 kilómetros del trazado canadiense, 33,9 kilómetros por hora. Tardó 1h09:21. Una vida.

Imperial Evenepoel

En el extremo opuesto de Gil Gomes, circuló la opulencia, el lujo y lo fugaz de los más pudientes. Los aristócratas del reloj. Ninguno como Remco Evenepoel, el emperador de la cronos. El belga cerró eufórico su cuarto capítulo Mundial saludando su conquista con un registro estratosférico.

Culminó su exhibición en 44:53, a un media de 52,4 kilómetros por hora. Alucinante. Filippo Ganna, plata, necesitó casi un minuto más. 45:50.

El belga le aventajó en 57 segundos. El bronce fue para Paul Seixas, a 1:13 del campeón mundial. Paró el crono en 46:06. Gil Gomes, el último en el recuento, necesitó 24 minutos más que el belga.

El oro indica el norte de Evenepoel. No se desvió de la ruta, de la brújula del éxito, el belga, rapidísimo por las arterías de Montreal, un cohete por las rectas, sublime en todos los pasajes de la crono, donde demostró su poderío. Intimidante de punta a punta. Otra vez ungido de oro en una especialidad en la que acumuló su cuarto laurel consecutivo.

Campeón en 2023, 2024, 2025 y 2026. Glasgow, Suiza, Kigali (Ruanda) y Montreal son suyos. Ninguno antes en la historia logró un serial consecutivo así. Imperial el belga. El tiempo le pertenece.

“Es maravilloso. Ganar era el gran objetivo. Me he sentido muy bien en un recorrido exigente. Estoy súper contento. Sabía que iba el primero desde el principio y he seguido empujando. Voy a disfrutarlo”, analizó el belga.

Evenepoel, oro, con Ganna, plata, y Seixas, bronce, en el podio de Montreal.

Evenepoel, oro, con Ganna, plata, y Seixas, bronce, en el podio de Montreal. UCI

Mundial CRI masculino

Clasificación

Oro. Remco Evenepoel (Bélgica) 44:53

Plata. Filippo Ganna (Italia) a 57’’

Bronce. Paul Seixas (Francia) a 1:13

Emparentó Evenepoel en títulos con Fabian Cancellara y Tony Martin, que necesitaron más tiempo para obtener tanto oro. De ese material está hecho el belga cada vez que acude a retratarse ante el espejo del tiempo, que no deja espacio para nadie más.

Todo lo ocupa Evenepoel, capaz de descomponer a los gigantes, tipos fuertes, de gran palanca, de amplia pedalada, triturados por su endiablado compás, por su desmedida entrega de potencia, concentrada la energía en cada pulgada.

Desatada como una explosión. Atómico Evenepoel. Plegado sobre sí mismo, plana la espalda sobre la bici, enroscada su fisionomía, un puño contra el viento, el belga era un meteorito atravesando el cielo.

Evenepoel, feliz tras su victoria.

Evenepoel, feliz tras su victoria. UCI

Impactó de lleno en el primer parcial y arrasó después. Nada le apartaría de otro día glorioso en su especialidad. Alfarero del tiempo. Abrió huella y una brecha enorme sobre el resto de competidores, conscientes de que Evenepoel, sideral, era ingobernable. Inasible.

Van der Poel gana tras 175 kilómetros en fuga

Exhibición. A la espera del Mundial de ruta del próximo domingo, Mathieu van der Poel dedicó su tiempo a exhibirse en el Tour de Luxemburgo con una prodigiosa actuación. El neerlandés prepara el asalto al Mundial desde el brutalismo que le caracteriza.

Sobre ese hábitat, se desató Van der Poel para recorrer en solitario 175 kilómetros sin que nadie le molestara y alcanzar la meta silbando en la última jornada de la carrera, en la que Igor Arrieta firmó la quinta plaza de la general, vencida por Piganzoli

El único misterio que quedaba por resolver era conocer la identidad de los acompañantes en la celebración del cuarto arcoíris de Evenepoel. Luchó en ese tablero, Jakob Söderqvist, que salvo Remco era el mejor hasta que se escurrió en una curva y se quedó sin medalla por culpa de la caída.

Se asomaron entonces Seixas y Ganna al bronce y la plata, respectivamente. Era la máxima aspiración en el Mundial de crono. El arcoíris pertenece al belga. Evenepoel es de oro.

2026-09-20T20:41:37+02:00
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