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Gatibu decidió el año pasado poner fin de forma rotunda a una trayectoria de 25 años. Se embarcó entonces en un gira de despedida en la que lo dio todo, en conciertos recogidos en un documental que se estrena este domingo en el Zinemaldia.
El cineasta Jabi Elortegi es el director de Gatibu, agur esan barik / Gatibu, sin decir adiós, programado en la sección Zinemira del certamen donostiarra, que siguió a los músicos vizcaínos en su periplo de un adiós definitivo porque, en el caso de esta banda, no se puede decir eso de "no digas nunca jamas".
"No, no, no, con Gatibu, no. Yo, pues ya veremos, otra cosa no sé hacer, pero con Gatibu, no", zanja Álex Sardui, el vocalista del grupo de Gernika, que rechaza de plano una posible vuelta transcurridos un lustro o dos.
Sardui explica que él llevaba más de un año pensando en la imposibilidad de seguir. "No le veía lo que yo quería, ni el ritmo ni la dinámica de trabajo, cada uno con una idea de lo que había que hacer", explica.
Los miembros de Gatibu.
De pensar en cortar lazos sin más, los miembros de Gatibu pasaron a planificar un concierto en el Bizkaia Arena para diciembre de 2025 porque entendieron que su público merecía una despedida y debían ofrecer una última actuación "con un poco de hechura".
Acabaron celebrando tres con llenos de 15.000 personas por día en ese gran recinto que es el BEC de Barakaldo, pero también viajaron a los lugares más íntimos y simbólicos, como el bar Zeppelin, escenario de sus primeros encuentros, y Urepel, la localidad que dio nombre a su primera canción.
Y cruzaron el Atlántico para darse "un baño de cultura vasca" en Boise, en el festival vasco que se celebra cada cinco años en esta ciudad de Idaho (Estados Unidos), adonde llegaron cientos de pastores de Euskadi hace más de un siglo y donde sus descendientes mantienen un legado que incluye el euskera.
Fito Cabrales, que colaboró en la grabación de 'Zoramena', el primer disco de la banda, también aparece en este documental, que nació de una propuesta que hizo Sardui a Elortegi, amigo al que conoce hace años, y que este aceptó.
"Cuando se hace una carrera musical son todos vídeos y luego no queda nada registrado como para tener una historia de cómo ha sido, de cómo fue. A Jabi le gustó la idea y le empezó a dar un poquito de forma a todo", precisa.
Hablando del futuro
Gatibu, agur esan barik / Gatibu, sin decir adiós es en parte un viaje al pasado en el que los miembros del grupo también hablan de futuro, "de liberarse, de pensar, de tranquilizar la mente" tras este cuarto de siglo juntos.
Sardui admite que fue "rara la sensación de saber que era la última vez" cuando encararon la despedida, pero no hubo "bajón", el "luto" vino después.
"A los quince días, sí. Me pegó un infarto del que me libré de churro. A partir de ahí, más tranquilo, mucho más tranquilo, a otra cosa mariposa. Pero el plan era sencillo, era dejar y olvidar, y en eso andamos", relata.