Vida y estilo

“No puede ser que haga algo porque crea que va a pagar facturas...”

En su nueva novela, la autora del norte trata un tema de suma importancia que pasa bastante desapercibido: el tráfico de arte contemporáneo
La escritora María Oruña vuelve a las librerías con ‘La Cámara de las Maravillas’.
La escritora María Oruña vuelve a las librerías con ‘La Cámara de las Maravillas’. / Oskar Gonzalez

Actualizado hace 8 segundos

Poseyendo el don de transformar la curiosidad científica e histórica en adicción literaria, la autora viguesa María Oruña ha demostrado una extraordinaria versatilidad para saltar desde la novela negra hasta las aventuras. En esta ocasión, vuelve a las librerías con La Cámara de las Maravillas, una intrigante novela que nos sumerge de lleno en el fascinante y oscuro mundo del tráfico de arte contemporáneo. Tratando los dilemas morales sobre la restitución del patrimonio cultural, abarca los límites de la ficción y la pasión por la investigación a pie de archivo.

En La Cámara de las Maravillas plantea un tema de plena actualidad, la restitución de obras de arte a lugares concretos, como está sucediendo con el Guernica. Al final, ¿siempre gana “la narrativa que mejor se vende” como sugiere en el libro?

-No, realmente, lo que hay que hacer es plantear preguntas y generar debate y pensamiento crítico entre los lectores. Son temas que no se suelen hablar, que no suelen salir en prensa y que, sin embargo, están ahí; generan problemas entre gobiernos locales, y también a nivel internacional. Sí me parecía interesante generar este debate y hablar de ello. Yo, como narradora, no tengo que dar mi opinión personal. Es más, es mi obligación -en efecto- plantear estas preguntas, pero no dar respuestas ni directrices morales, ni éticas, ni políticas, ni ideológicas... Pero sí creo que es muy importante hablar de ello y que la opinión pública también genere su propio movimiento.

Tras su publicación de El bosque de los cuatro vientos, aparecieron en la vida real algunas de las reliquias milenarias que buscaban sus protagonistas. ¿Siente una responsabilidad especial cuando la ficción tiene un impacto tangible?

-No, siento que lo que nos falta es ánimo de exploración y de investigación. Damos por sentadas verdades y realidades, y hábitos adquiridos en nuestras vidas diarias, que no tendrían por qué ser así. Hace no tantos años, era normal fumar en el trabajo o en casa con los niños. Ahora es una aberración. Creo que es importante que investiguemos, que exploremos... A pesar de que tendemos a lo gregario, a formar parte de la masa, podemos detenernos un momento e investigar. Como yo investigué esos anillos de leyenda. Y me fue muy fácil investigar porque nunca nadie se había preguntado qué había pasado con esos anillos, y porque nadie me creía. Por ese motivo se abrieron todas las puertas, si no, no habría sido así.

Oruña suele dedicarle unos dos años a sus proyecyos.

Oruña suele dedicarle unos dos años a sus proyecyos. Oskar Gonzalez

Aunque su última novela se ambienta en Madrid, es autora del norte e inspiró allí su serie más famosa, Los libros del puerto escondido. ¿Qué tiene para nutrir tanto su imaginario y moldear el carácter de sus personajes?

-Es que yo soy hija del norte. Soy viguesa, pero toda mi familia paterna es cántabra. Conozco muy bien la zona desde niña, he visitado mucho Euskadi, Asturias... Es más fácil escribir de lo que conoces bien. Es más, si no lo conoces bien, debes de explorarlo mucho antes de ponerte con ello porque si no... Puedes acertar a nivel técnico ofreciendo datos que a nivel histórico son ciertos, pero si tú nunca has estado en Australia, no vas a saber reflejar bien qué ambientación hay, a qué sabe la comida, a qué huele la selva... Es imposible. 

Es reconocida por escribir novela negra, pero ha demostrado gran versatilidad al cambiar de registro, incluso a las aventuras con El Albatros negro. ¿Explorar géneros es una forma de mantener viva la curiosidad?

-Bueno, es que para mantener viva la curiosidad de los lectores, el ánimo y el interés por leer, tiene que estar viva mi propia curiosidad. Si yo me aburro al escribir, el lector se va a aburrir, seguro. Y no olvidemos que a mí un libro me lleva de media casi dos años de mi vida. Casi no, si incluimos ya la promoción... Entonces, no puede ser que yo haga algo por inercia o porque crea que va a ir bien, o porque crea que va a pagar facturas. Hay que hacer las cosas con verdadera pasión. Por eso cambio tanto de registros a nivel técnico y de temáticas, porque si es un reto para mí, a lo mejor sí que puede ser un estímulo para alguien. 

Sus novelas destacan por una rigurosidad casi científica, ya sea histórica, forense, o artística. ¿Disfruta más de la labor de detective o de la propia escritura?

-Son dos fases tan diferentes en un mismo proceso global... Realmente, confieso que disfruto más investigando y explorando: visitar archivos, buscar la historia, el momento en el que descubres una clave que puede hilvanar con otra... Luego, escribir es otra clase de magia, es otro tipo de creatividad.

Los gabinetes de curiosidades como La Cámara de las Maravillas fueron los precursores de los museos modernos. En la era de lo digital y lo efímero, ¿qué significado tiene el acto de coleccionar objetos físicos?

-El objeto en sí -incluso para mí, que ya soy vieja- no significa nada, pero su contexto y su historia sí. Antes nombraste el Guernica. El Guernica puede gustar o no a nivel técnico, pero, ¿qué llama la atención? Su contexto, ¿qué significa?, ¿por qué lo pintó y qué coraje implicó hacerlo?, ¿por qué ese cuadro tuvo que viajar a Estados Unidos en custodia? Esa historia del cuadro es la que le da incluso más valor que la composición técnica o cómo ese pintor trabaje las texturas o los tintes. Hay objetos que portan la memoria. No es el objeto en sí lo que nos fascina, sino su historia. Al final, esas historias son las que nos han unido desde siempre alrededor del fuego y nos han dado referentes, villanos, héroes a los que imitar…

Sus libros han sido traducidos a decenas de idiomas. ¿Le sorprende que historias con ambientaciones tan locales como las suyas viajen tan bien a un público internacional?

-Me da mucha alegría comprobar que, al final, todos somos universales, ¿no? Da igual la idiosincrasia cultural de cada uno, que cuando algo es emocionante, nos emociona a todos. De hecho, he comprobado cómo en algunas escenas de mis novelas, que a lo mejor eran como más intensas o más duras -u otras que eran de reírse-, se cumple un patrón increíble en gente que es de Italia, de Colombia… Entonces, al final, la base de todas las historias siempre es la misma: amor, desamor, ambición, venganza…

Tras explorar el Siglo de Oro, los mares del siglo XVIII y ahora el arte contemporáneo, ¿ve a Euskal Herria como posible ambientación para algún universo o época histórica a la que le gustaría transportar a sus lectores en un futuro proyecto?

-Siempre. Vamos…, tenéis tesoros aquí. No me da la vida para todo lo que quiero hacer, pero sí que es verdad que me gusta mucho la idea de crear una historia aquí, porque la gente aquí tiene una fuerza muy particular. Es difícil de expresar con palabras, pero se ve nada más caminas por la calle. Y también hay un amor por la cultura muy potente. De hecho, ya hice que un personaje mío fuera vasco, el protagonista de El bosque de los cuatro vientos, y también tenía esa fuerza en su forma de ser. 

2026-07-26T06:11:44+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo