Vida y estilo

“No creo en la familia como un ente sagrado”

El autor ha vuelto a las librerías con su última novela, 'La víspera'
El escritor y periodista Manuel Jabois.
El escritor y periodista Manuel Jabois. / Oskar Gonzalez

Actualizado hace 7 minutos

Todavía no ha deshecho las maletas. Manuel Jabois (Pontevedra, 1978) conversa con este periodista en la cafetería del Hotel Meliá de Bilbao mientras apura un segundo combinado de aspecto sofisticado, coronado por unos granos de café. Señala el teléfono, que ya graba la conversación. Admite que el suyo también lucía destrozado, con la pantalla resquebrajada.

Habla con los mismos filtros con los que escribe: ninguno. Lo demuestra en La víspera (Alfaguara, 2026), su última novela, que pivota en torno a la inquietante Amalia, un ama de casa con dos hijos: un exfutbolista venido a menos y un alcohólico rehabilitado cuya desaparición coincide con la de dos niños durante una carrera. Es Navidad en la costa gallega y todo parece estar a punto de suceder en una historia donde los silencios pesan mucho más que las palabras.

'La víspera' es su última novela.

'La víspera' es su última novela. Oskar Gonzalez

En La víspera, la familia ocupa un lugar central. Llega, además, en un momento en el que esta institución vuelve a estar muy presente en el debate público. ¿Es una coincidencia o había también una voluntad de sumarse a ese debate? 

-La familia es un asunto capital de nuestra vida, porque ya nacemos con una puesta; bien porque somos un objeto querido por esa familia o para formarla -es decir, ya somos el pegamento de una pareja, producto de ese amor-. No pensé en debates de actualidad, pero sí creo que se ha escrito y hablado de este tema toda la vida. Es algo muy sustancioso. Y no sé si hay algún tipo de mensaje en esta novela. Espero que no. 

Aun así, ¿cómo se posiciona usted en ese debate? 

-Tiene cierta correspondencia con el deseo o la voluntad de otra gente de imponer, recomendar o aconsejar algo a los demás. 

¿En qué sentido? 

-Cuando llegó la Ley del Matrimonio Homosexual a España, muchísimas mujeres y hombres heterosexuales salieron a la calle para reclamar que no se casara gente que no fueran ellos, como si en algún momento el Gobierno fuera a separarles para casarles con otros hombres y mujeres. No era algo que les afectara; simplemente, querían que los demás no vivieran como ellos entendían que había que vivir. Yo estoy muy a favor de que cada uno haga lo que quiera con su vida. Si mis padres hubieran hecho de mi vida un infierno, seguramente no les querría y tendría una familia elegida. 

Entiendo… 

-Yo estoy a favor de mi familia, no de que todas sean como la mía. No creo en la familia como un ente sagrado, digan lo que digan mis personajes. 

Precisamente porque la familia es uno de los grandes temas de la literatura, ¿qué le interesaba explorar sobre ella que no se hubiera contado ya?

-No me interesaba contar nada en especial. Empecé con la escena de una mujer eviscerando un conejo. Me hizo gracia la imagen de los dedos manchados de sangre deslizando la pantalla para que no se bloquee el móvil. Me imaginé a un tío obsesionado con su polla, que es una cosa súper común, aunque nadie la cuenta. 

¿Así de prosaico fue el origen? 

-Gente que piensa: “¿Cómo cojones puedo engrosar esto?”. Es una cosa ridícula, pero los hombres somos seres ridículos. Y me interesaba situarlo en la cabina de un avión. No sé. Yo no quepo ahí, pero hay gente que se mete en esos cubículos y sale follada. Yo me imaginé a Chami Palmeira masturbándose absurdamente allí y, con estas dos cosas, empecé a andar. 

¿Y cómo se relacionan ambas escenas y personajes? 

-Al principio, ni siquiera eran madre e hijo, eso vino luego, cuando me di cuenta de que podía convertir todo esto en una historia familiar. Y, después, no hay ningún mensaje ni moraleja. Estoy violentamente en desacuerdo con el final. Es una novela bastante desagradable.

Una cosa es discrepar del final y otra renegar de la novela. ¿Está satisfecho con ella? 

-Estoy muy orgulloso de haberla escrito. Creo que es la mejor que he hecho hasta ahora. Es una novela muy dura. El otro día leí una crítica que me gustó mucho. Decía que era una novela bastante amarga atravesada constantemente por el humor.

A raíz de estas dos escenas construye un universo familiar habitado por personajes un poco límites.

-Pero hay mucho humor. Creo que nuestra vida se parece un poco a eso: hay mucha más violencia de la que creemos, aunque tendemos a minusvalorarla. No hablo sólo de violencia física, hay muchísimas formas de sentirse violentado. 

Algunos personajes parecen dar voz a esos pensamientos intrusivos que casi todos tenemos y rara vez verbalizamos. ¿Era esa la intención? 

-Supongo que hay más caras ocultas de las que yo también creo. Dentro de veinte años me daré cuenta de por qué he escrito esto o aquello. El otro día, un amigo mío me contó qué significaba una novela que había escrito 15 años antes. Y me dí cuenta de que tenía razón.

No pretendo sentarle en un diván. 

-No, no, no. Aquí sí que hay una relación muy especial entre una madre y un hijo. Yo también la tengo. La madre de Chami le tuvo con 14; la mía, con 18. Pero los símiles se acaban ahí. 

Me ha contado que aquí no hay ningún mensaje, pero, ¿ha querido poner sobre la mesa ese “elefante en la habitación” del que nadie habla, pero que condiciona la vida familiar? 

-Hay temas, claro. Yo quería contar una historia. Y esa historia, inevitablemente, acaba abordando varios asuntos. Uno de los principales es la incomunicación, el hecho de no hablar. Hay una frase en la novela en la que Mon le dice a su hermano: “De esto tampoco vamos a hablar, ¿no?”. Porque llega un momento en que dejas de hablar de un asunto; luego, de otro; después, de un tercero... y, al final, te das cuenta de que ya no podéis hablar de nada. Cualquier palabra puede convertirse en una bomba de relojería.

Entonces, ¿hay una reflexión sobre esas familias cosidas de silencios?

-Creo que son bastante habituales. Con los amigos la relación es horizontal: sois amigos y ya está. En una familia, en cambio, las relaciones son horizontales y verticales. Hay padres e hijos, hermanos, cuñados, sobrinos, nietos... Es un ecosistema en el que, si le ocultas algo a una persona, tarde o temprano acaba afectando a todas las demás. Todo circula. Hay una reflexión que hago en la novela -o quizá en alguna entrevista-: no mentir también implica silenciar. Y, cuando hay silencio, siempre hay espacio para múltiples versiones. 

Explíquese. 

-El que miente tiene que hacer una ingeniería de la hostia, pero solo hay una versión: la mentira que te han contado. Si ahora salgo de una reunión y te miento, tú me crees y te quedas con esa versión. Pero si salgo y te digo: “Prefiero no hablar de esto”, en tu cabeza caben muchísimas posibilidades. En las familias pasa eso. Hay muchísimas cosas que, por culpa del silencio -o gracias al silencio, porque a veces también se agradece-, generan versiones distintas.

Esta entrevista se realizó en la cafetería del Hotel Meliá de Bilbao.

Esta entrevista se realizó en la cafetería del Hotel Meliá de Bilbao. Oskar Gonzalez

Se ha curtido en las redacciones de varias cabeceras y nunca ha parecido especialmente preocupado por caer bien. ¿Cuántas hostias le ha costado esa forma de entender el periodismo? ¿Han merecido la pena? 

-Más que no caer bien… Es que no puedo estar de acuerdo con todo dios. Creo que, sobre todo el columnista, tiene que acostumbrarse a decepcionar, a que le insulten, a que le critiquen... Es un oficio complicado. Hay columnistas que han encontrado un nicho y saben perfectamente a quién agradar, procurando no incomodar a su propio público. Siempre tienen a un grupo dispuesto a aplaudirles y a decirles lo buenos que son, pero también porque rara vez expresan una opinión que contradiga las convicciones de esos lectores. Siempre reman en la misma dirección. Y no se trata de ser equidistante; se trata de reconocer cuando alguien hace algo bien, sea quien sea, y decirlo también. Porque juzgar los hechos con honestidad debería estar por encima de cualquier afinidad o etiqueta.

2026-08-02T06:25:47+02:00
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