Vida y estilo

“Muchos pacientes con colitis ulcerosa viven con el temor constante”

“La colitis ulcerosa ya no es una enfermedad sin opciones: el reto es controlar los brotes y preservar la calidad de vida”, apunta Cristina Rodríguez, jefa del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de Navarra, que explica cómo ha cambia
Cristina Rodríguez es jefa del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario de Navarra (HUN).
Cristina Rodríguez es jefa del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario de Navarra (HUN). / C.R.

Actualizado hace 3 minutos

La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica cuya incidencia no deja de crecer, y que afecta especialmente a adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad. A pesar de que no tiene cura, los avances terapéuticos han permitido mejorar de forma notable el control de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes. Hablamos con la doctora Cristina Rodríguez sobre las diferencias con otras patologías digestivas, los síntomas, los tratamientos y los retos que aún plantea una enfermedad que puede condicionar la vida cotidiana.

QUIÉN ES

Cristina Rodríguez Gutiérrez es asturiana de nacimiento y navarra de adopción. Estudio Medicina y Cirugía en la Universidad de Oviedo y es especialista en Aparato Digestivo (Gastroenterología) y actualmente Jefa del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario de Navarra (HUN) en Pamplona. En el ámbito clínico es una gastroenteróloga muy reconocida, especialmente por su trabajo en enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn y colitis ulcerosa), gastroenterología clínica, al igual que en investigación clínica.

La enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y el síndrome del intestino irritable suelen confundirse. ¿En qué se diferencian?

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa forman parte de las enfermedades inflamatorias intestinales. En cambio, el síndrome del intestino irritable no tiene nada que ver con ellas, ya que no se trata de una enfermedad inflamatoria ni produce lesiones orgánicas en el intestino. Aunque los síntomas pueden parecerse y todas pueden afectar a la calidad de vida de los pacientes, el planteamiento diagnóstico y el tratamiento son completamente diferentes.

¿Cuáles son las manifestaciones más frecuentes en la colitis ulcerosa, enfermedad inflamatoria intestinal crónica?

En la colitis ulcerosa, que afecta al colon, los síntomas más habituales son la diarrea y la urgencia para acudir al baño. En la enfermedad de Crohn la clínica es más variable, porque depende de qué parte del aparato digestivo esté afectada. Pero en general, los síntomas más frecuentes son el dolor abdominal y la diarrea.

La colitis ulcerosa es una enfermedad crónica y, por tanto, no tiene cura. ¿Cómo reciben esta noticia los pacientes?

Comunicar este diagnóstico a una persona joven, que tiene toda una vida por delante, siempre tiene un impacto importante. Por eso es fundamental acompañar esa noticia de un objetivo claro: aunque hoy en día no podamos curar la enfermedad, sí podemos controlarla para que interfiera lo menos posible en la vida del paciente. Es una patología que les va a acompañar siempre, pero nuestro trabajo consiste en conseguir que puedan desarrollar una vida lo más normal posible, minimizando los brotes y manteniendo la enfermedad en remisión gracias a tratamientos eficaces.

¿La enfermedad es continua o evoluciona por brotes? ¿Es posible prevenir esas recaídas?

Tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn suelen evolucionar por brotes alternados con periodos de remisión. Para prevenir esas recaídas utilizamos tratamientos de mantenimiento, cuyo objetivo es reducir la frecuencia y la intensidad de los brotes. Aun así, hay pacientes que, pese a seguir correctamente la medicación, pueden presentar reactivaciones de la enfermedad. Por eso realizamos un seguimiento estrecho mediante análisis, incluyendo marcadores en heces que, en muchas ocasiones, se elevan antes de que aparezcan los síntomas y nos permiten actuar de forma precoz.

Cristina Rodríguez, gastroenteróloga.

Cristina Rodríguez, gastroenteróloga. C.R.

¿La colitis ulcerosa puede derivar en un cáncer de colon?

Los pacientes con colitis ulcerosa y aquellos con enfermedad de Crohn, que afecta al colon, tienen un riesgo de cáncer colorrectal discretamente superior al de la población general. Por ese motivo, tras varios años de evolución de la enfermedad, habitualmente entre los ocho y los diez años, se incluyen en un programa específico de vigilancia mediante colonoscopias periódicas.

Se habla de muchos posibles factores relacionados con la aparición de la colitis ulcerosa. ¿Qué se sabe sobre sus causas?

Probablemente la enfermedad sea el resultado de una combinación de factores. Existe una predisposición genética, pero también influyen factores ambientales que, en personas susceptibles, pueden desencadenar una respuesta inmunitaria anómala. Además, cada vez hay más evidencias de que la microbiota intestinal desempeña un papel importante. Sabemos que la incidencia de la enfermedad aumenta a medida que se incrementa el grado de desarrollo de las sociedades, lo que indica que los factores ambientales también son determinantes.

Una vez diagnosticada la colitis ulcerosa, ¿cómo se plantea el tratamiento?

Disponemos de dos grandes tipos de tratamiento: el médico y el quirúrgico. La cirugía queda reservada para los pacientes que presentan complicaciones o en los que el tratamiento médico no consigue controlar la enfermedad. Dentro del tratamiento médico, la mesalazina, constituye la base terapéutica en la colitis ulcerosa y permite controlar la enfermedad en alrededor del 60% de los pacientes. Cuando aparecen brotes utilizamos corticoides, pero únicamente durante esos episodios y no como tratamiento de mantenimiento. Si con la mesalazina y los corticoides no es suficiente, se recurre a las terapias avanzadas, con inmunomoduladores e inmunosupresores. Son tratamientos crónicos, igual que ocurre con la medicación para la diabetes o la hipertensión.

En los últimos años han aparecido nuevas terapias biológicas, como los anticuerpos monoclonales, los inhibidores de JAK o fármacos innovadores. ¿Cómo está evolucionando este campo?

La llegada de las terapias biológicas supuso un punto de inflexión. Entre las incorporaciones más recientes están los inhibidores de determinadas interleucinas, como el mirikizumab. Todo nuevo tratamiento es una buena noticia. En enfermedad inflamatoria intestinal hablamos con frecuencia del techo terapéutico, un concepto que hace referencia a que los medicamentos actuales tienen un límite de eficacia y todavía no conseguimos tasas de remisión tan elevadas como nos gustaría. Por eso es clave seguir investigando y disponer de nuevas dianas terapéuticas que permitan ofrecer más opciones a los pacientes.

¿Qué factores se tienen en cuenta para decidir entre un tratamiento farmacológico y la cirugía?

La cirugía siempre es la última opción. En la colitis ulcerosa consiste en extirpar todo el colon, una intervención irreversible. Después se crea un reservorio con el intestino delgado que hace, en cierta medida, las funciones del colon. Aunque esta cirugía puede resolver la inflamación del colon, supone un cambio importante en la vida del paciente y no deja de ser una intervención muy limitante.

Cada vez se habla más de medicina personalizada. ¿Es posible individualizar el tratamiento en la colitis ulcerosa?

Nos gustaría poder hacerlo, pero todavía disponemos de pocas herramientas que nos permitan predecir qué tratamiento va a funcionar mejor en cada paciente. En la práctica, la elección de los fármacos se basa en las características de la enfermedad y, en muchos casos, en un proceso de prueba y ajuste.

Más allá de los síntomas físicos, ¿hasta qué punto puede afectar la colitis ulcerosa a la vida diaria?

Puede llegar a ser una enfermedad muy estigmatizante. Uno de los síntomas más incapacitantes es la urgencia para ir al baño, que obliga al paciente a tener siempre localizado un aseo. Esto puede condicionar la vida laboral, social e incluso los desplazamientos. Hay personas que no pueden desempeñar determinados trabajos, como una cadena de producción, o que viven con ansiedad situaciones tan cotidianas como viajar en autobús o en avión. Además, muchos pacientes viven con el miedo a sufrir un episodio de incontinencia. Es un aspecto que les resulta especialmente vergonzoso y que, con frecuencia, solo cuentan cuando el profesional sanitario les pregunta de forma directa.

2026-08-01T10:09:27+02:00
En directo
Onda Vasca En Directo