Actualizado hace 27 minutos
Uno los factores clave en la práctica de la actividad física y en el rendimiento es el descanso, aspecto al que, en numerosas ocasiones, no se le da la importancia que debería. Y es que, aunque una buena parte de las personas que hacen ejercicio de manera recurrente no le dedica al descanso el tiempo que debería, lo cierto es que sin él el cuerpo no responde de la misma manera.
Según indica el Dr. Juan Bertó, responsable del Área de Medicina Deportiva de la Clínica Universidad de Navarra, "el sobreentrenamiento aparece cuando el cuerpo no tiene tiempo suficiente para recuperarse entre sesiones de ejercicio". Dolor muscular y articular, una mayor frecuencia cardiaca y presión arterial, sensación de peso en las piernas, cansancio persistente, sistema inmunitario más débil, falta de motivación, pérdida de apetito, baja de rendimiento y mala calidad del sueño son algunos de los indicadores de que no se está descansando lo suficiente.
"La siesta es una gran oportunidad desconocida"
Pero no solo es importante el descanso nocturno, también el diurno. Y es que "dormir la siesta es una gran oportunidad desconocida para que los atletas mejoren su rendimiento sin esfuerzo", tal y como sostiene Amy Bender, profesora adjunta de Quinesiología en la Universidad de Calgary en Canadá. Una costumbre que, como bien se sabe, consiste en dormir un sueño corto después del almuerzo para recuperar la energía perdida durante la digestión.
Y sí, la siesta puede llegar a convertirse es una verdadera aliada de los deportistas. Un estudio llevado a cabo en 2023 concluía que "cuando la siesta se realizaba después de una noche de sueño normal, el rendimiento cognitivo mejoró positivamente de forma moderada (0,69, según los criterios de Cohen), hubo una mejora del rendimiento físico realmente importante (0,99) y la precepción de fatiga se redujo considerablemente (0,76)".
¿Cuál debe ser la duración de la siesta?
La clave, como no podía ser de otra manera, es elegir la duración adecuada para el entrenamiento. Si bien, no hay reglas específicas sobre la frecuencia con la que se debería dormir la siesta, lo cierto es que hay cuestiones que se deberían tener en cuenta. Amy Bender, profesora adjunta de Quinesiología en la Universidad de Calgary en Canadá, sostiene que la cantidad de tiempo en cada etapa del sueño es diferente cuando se duerme de seguido que cuando se interrumpe. "Por lo tanto, en los días en que tu cuerpo necesita recuperarse de verdad, dale prioridad a dormir 8 horas por la noche, en lugar de echarte la siesta. ¿Qué no debes hacer? Depender de las siestas para arreglar un sueño de mala calidad constantemente. La siesta debe ser una medida adicional en tus herramientas de recuperación, pero no una pieza clave de primeros auxilios", relatan desde Nike.
Diez minutos pueden ser suficientes para una activación instantánea, veinte la duración ideal, una siesta de media hora puede ayudar a superar los deterioros físicos y mentales en el rendimiento vespertino, una de 45 minutos puede ser una opción más que indicada para favorecer el rendimiento y una siesta larga para cuando no se duerme bien por la noche.