Bizkaia

Mojón de Santa Ana: De un pleito centenario entre Arrankudiaga y Laudio a un encuentro festivo anual

Representantes políticos y vecinos de las localidades vizcaína y alavesa vuelven a cumplir con la tradición de revisar sus límites territoriales frente a la histórica piedra con forma trapezoidal
Integrantes de las corporaciones locales de Arrankudiaga-Zollo y de Laudio, y vecinos del ambos municipios, que han cumplido este domingo con la tradición
Integrantes de las corporaciones locales de Arrankudiaga-Zollo y de Laudio, y vecinos del ambos municipios, que han cumplido este domingo con la tradición / Susana Martín

Actualizado hace 7 minutos

Como cada 26 de julio, festividad de Santa Ana, representantes políticos y vecinos del municipio vizcaino de Arrankudiaga-Zollo y del alavés de Laudio se han vuelto a encontrar a las 10.00 horas para participar en una ceremonial tradición cargada de historia y simbolismo: la visita y revisión de la piedra con forma trapezoidal, ubicada en las campas de Santa Ana del barrio laudioarra de Areta, que marca la frontera jurisdiccional entre ambos términos municipales desde hace más de tres siglos.

Los alcaldes de Arrankudiaga-Zollo y de Laudio, Txutxi Ariznabarreta y Ainize Gaztaka, junto al mojón d Santa Ana

Los alcaldes de Arrankudiaga-Zollo y de Laudio, Txutxi Ariznabarreta y Ainize Gaztaka, junto al mojón d Santa Ana Susana Martín

La costumbre se remonta a 1655, cuando Juan Bautista de Otxoaren, el entonces alcalde de Laudio, pero vecino de Arrankudiaga, impulsó la celebración anual de la festividad conjunta en una pequeña ermita, ya desaparecida, y que se encontraba situada en las campas de la zona alta de Atxeta. Según la documentación histórica revisada por Txomin Egiluz, en esas romerías los vecinos de ambas poblaciones limítrofes “disfrutaban bailando al ritmo de txistu y tamboril y se enfrentaban amistosamente mediante peleas de carneros y sokatira”.

Disputas y amojonamiento en 1751

Sin embargo, esa aparente cordialidad enmarcada en un ambiente festivo escondía profundos desacuerdos sobre la propiedad del suelo que arrancaron, bastante tiempo atrás, "cuando Llodio empezó a talar árboles de un gran robledal que había en esta zona". El conflicto estalló abiertamente en el año 1740 debido a un pleito entre el Valle de Llodio y la Anteiglesia de Arrankudiaga sobre la titularidad y demarcación del monte de Arantzazu. La parte vizcaína planteó que la línea divisoria de ambas jurisdicciones pasara, literalmente, por el centro del templo religioso, de tal forma que la mitad “la del lado del Evangelio” fuera propiedad de la Ante-Iglesia de Arrankudiaga, y la otra mitad, “la lado de la Epístola, del Valle de Llodio”, cita Egiluz en su trabajo de documentación.

Vecinas que han participado en el tradicional acto de este domingo

Vecinas que han participado en el tradicional acto de este domingo Susana Martín

Todo se sustentaba en que, durante muchas décadas, las autoridades de ambos municipios acudían juntas a los actos religiosos de Santa Ana, alternando anualmente el oficio por parte de los sacerdotes de sus respectivas parroquias. Además, dentro ya de la iglesia, los fieles de Arrankudiaga ocupaban el lado del Evangelio (mano derecha) portando sus varas, o chuzos de punta, mientras que los de Laudio se situaban en la Epístola (mano izquierda).

Una década después, el litigio territorial quedó resuelto cuando, en 1751, la Real Chancillería de Valladolid ordenó el amojonamiento de la zona y, desde entonces, allí permanece la histórica piedra con tres inscripciones: por un lado Llodio, por otro Arrancudiaga y en el frente Santa Ana.

Mojón en las campas de Santa Ana que marca la frontera entre Arrankudiaka-Zollo y Laudio

Mojón en las campas de Santa Ana que marca la frontera entre Arrankudiaka-Zollo y Laudio Susana Martín

Respecto a la ermita, ya desaparecida, hay constancia de su mal estado de conservación datado en 1772, cuando por mandato del visitador general del Obispo se ordena repartir los restos del arruinado templo y constata que es “proindiviso entre dicha Anteiglesia y la de San Pedro de Lamuza del Valle de Llodio”.

Fiestas de Areta y visita al mojón

A finales del siglo XIX, la ermita fue reedificada en terreno laudioarra limítrofe con Arrankudiaga "e incluso tenía pinturas de José Arrue", pero este edificio religioso también desapareció. Fue en 1909 cuando comenzó a construirse la actual iglesia en suelo urbano de Areta que se inauguró un año después, en concreto, el 26 de julio de 1910. En la actualidad, y durante las fiestas del barrio, las dos corporaciones municipales continúan cumpliendo ese día con la tradición de visitar el mojón de piedra situado sobre el primitivo emplazamiento del templo.

Muestra de la actual fraternidad entre ambas poblaciones

Muestra de la actual fraternidad entre ambas poblaciones Susana Martín

Una vez allí, escenifican un ritual cargado de simbolismo. Situados frente al mojón -la representación alavesa, a la izquierda, y la vizcaina, a la derecha- concejales de ambas corporaciones proceden a clavar en el suelo los chuzos de punta de plata de sus municipios: el de Laudio grabado con esmaltes de lobos y el de Arrankudiaga con un lujoso estandarte rojo bordado de leones y escudos. A continuación, los alcaldes depositan sobre la piedra caliza sus correspondientes varas de mando para, después, estrechar sus manos o fundirse en un abrazo de cordialidad y entendimiento.

La revisión anual de la frontera entre Areta y Arrankudiaga-Zollo constituye así mucho más que un acto protocolario. Es la continuidad de una tradición nacida de antiguos conflictos por la tierra y transformada, con el paso del tiempo, en un ritual de memoria, convivencia y respeto entre municipios vecinos.

El poder de la makila

En este punto del relato histórico, Txomin Egiluz hace especial hincapié en el significado de la makila y su “estrecho lazo con las cualidades de respeto y poder” que, todo indica, “vienen desde muy antiguo”. Al igual que sirve para ayuda del pastor o al peregrino, también es “el emblema de autoridad” porque al prolongar el brazo de quien la porta se transforma “en un signo de poder, pero no en un sentido limitado sino como símbolo de autoridad suprema”, explica.

Alcalde de Arrankudiaga con la makila que posa sobre el mojón

Alcalde de Arrankudiaga con la makila que posa sobre el mojón Susana Martín

También hace referencia a las todavía desconocidas ‘luchas de makilas’ rescatadas del olvido por el investigador Iñaki Ganboa que descubrió “un universo de tremenda violencia que, más allá de la tradición folclorizante de la makildantza, abría perspectivas historio-sociológicas tan apasionantes como desconcertantes”.

La práctica del también conocido como ‘esgrima de los pobres’ podía originarse por cuestiones tan mundanas como una disputa vecinal o familiar y ocurría, sobre todo, en el interior de Euskal Herria, menos en la zona costera, pero “principalmente donde el uso sin medida de la makila manejada con maestría se convirtió en un verdadero problema social”. Investigaciones como las desarrolladas por Iñaki Ganboa han permitido recuperar la memoria de la denominada makil borroka, una antigua técnica de lucha con bastón que hoy se practica de forma deportiva y como disciplina marcial. 

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2026-07-26T11:33:51+02:00
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