Julio de 1976 fue testigo de la publicación del primer disco de Koska, uno de los grupos pioneros del rock en euskera, formado por cinco chavales de Elgoibar que empezaban a dar sus primeros pasos en el mundo de la música.
Expresión Sonora
Han pasado 50 años desde aquella fecha. Alfonso Guilló, uno de los fundadores del grupo, ha recordado aquel tiempo en un artículo en el que hace un repaso desde los tiempos de Expresión Sonora, la formación creada en 1969 que sentó las bases de lo que pocos años después sería Koska, hasta la actualidad, en la que se mantiene activo en los escenarios con el grupo Alguillo eta Alkimistak.
Alfonso Guilló (voz y bajo), Gabi Agirregomezkorta (guitarra), Luis M. Arakistain (guitarra) y Patxi García (batería) fueron los artífices Expresión Sonora.
Material de segunda mano
Sus primeros pasos en la música están vinculados a unas guitarras Jomadi y Höfner de segunda mano y a un pequeño amplificador Ritmo que adquirieron con las pagas que les daban en casa.
Su capacidad de ahorro no bastó para comprar una batería y, en sus primeros ensayos, utilizaron una vieja silla como instrumento de percusión.
Esfuerzo y entusiasmo
A base de horas de esfuerzo y dedicación, aquel grupo de músicos autodidactas se lanzó a la aventura de los escenarios y, en 1969, llegó la puesta de largo de Expresión Sonora con un primer concierto.
“Yo tenía 16 años”, recuerda Guilló. “Tocábamos versiones en los bailes de los domingos por la tarde y algunos sábados, interpretando canciones en un inglés bastante aproximado al real. Nuestra propuesta musical tuvo buena acogida entre la gente joven, lo que nos animó a seguir”.
Rock en euskera
Expresión Sonora dio paso a Koska dos años después. Guilló y Agirregomezkorta tuvieron como compañeros de viaje en este proyecto a Txerra Gurrutxaga (voz), Endika Iriondo (batería) y Luis “Mitxi” Diego (guitarra).
En esta nueva etapa, el grupo decidió apostar por el euskera, traduciendo las canciones que originalmente interpretaban en inglés.
Trabas para el primer disco
Koska supuso el salto de Guilló a la composición, al igual que hizo Gabi Agirregomezkorta.
El grupo sentía que iba por el buen camino.
La aceptación en Elgoibar y en muchos de los pueblos de los alrededores en los que habían tenido ocasión de actuar reforzó esa sensación, pero su música no tenía el eco esperado en las casas discográficas.
“Las discográficas locales consideraban que lo nuestro no era música vasca y las compañías de fuera no se atrevían a apostar por nosotros debido al clima político del momento”, señala Guilló.
Grabación en Madrid
Su sueño de plasmar en un vinilo todo lo que habían creado a base de ilusión y esfuerzo empezaba a desvanecerse.
Pero, cuando más bajos estaban los ánimos, llegó la oportunidad que estaban esperando.
“En 1976 recibimos la propuesta de grabar un LP en Madrid de la mano de Fernando Unsain, que acababa de crear la discográfica IZ. Seleccionamos las canciones, compusimos alguna expresamente para el disco y, en julio de 1976, el álbum Koska empezó a sonar en las radios locales y a venderse en las tiendas”.
Gran acogida
El disco tuvo una gran repercusión y les abrió la puerta a numerosos conciertos.
La gente quería oír en directo las canciones que componían el disco, caracterizado por una cara A en la que incluyeron composiciones como Otaloreen antzera, Beldurrez, Ogia eska, Baserriak y Beldurrezko gau batean. La cara B acogía una serie de tres canciones bajo el título Bizitzaren poema y la composición Garraztasuna, popularizada años después por Ruper Ordorika.
Segundo disco, Bihozkadak
El éxito del disco, que presentaba una ikurriña en su portada a pesar de que faltaba un año para su legalización, animó a Koska a dar un nuevo salto en su trayectoria musical con la publicación de su segundo trabajo, Bihozkadak en 1979.
En este proyecto apostaron por un estilo musical diferente y unas letras que, al igual que en su primer vinilo, retrataban una sociedad vasca marcada por el conflicto social y político.
“Creamos timbres psicodélicos, atmósferas especiales, cambios de ritmo, abundantes armonías vocales y canciones relativamente largas, adentrándonos en el rock progresivo. Las letras describían el ambiente opresivo y la situación conflictiva de Euskal Herria”, señala Guilló.
Salto a las verbenas
Bihozkadak supuso también el legado final de su producción discográfica.
La década de los ochenta trajo un declive de los conciertos y Koska pasó a centrar su actividad en las verbenas, alternando versiones con canciones propias.
Guilló dejó la formación en 1985, pero el grupo se mantuvo en activo durante bastantes años más con otros integrantes.
Alguillo eta Alkimistak
Aquel adiós no supuso el distanciamiento de Guilló de la música. De hecho, puso en marcha distintos proyectos, algunos de ellos en colaboración con Agirregomezkorta.
El último proyecto en el que participa Guilló responde al nombre de Alguillo eta Alkimistak. Fundado en 2023, lo define como un proyecto más personal, marcado por las influencias musicales que ha acumulado a lo largo de su ya dilatada trayectoria.
Influencias musicales
La presentación del grupo llegó en el otoño de 2024 con un concierto en Elgoibar, coincidiendo con la publicación del disco Burua makurtu gabe.
Aquella actuación tuvo continuidad con nuevos conciertos, iniciando así una trayectoria en la que se incluye la publicación de Izua y Hor, zelatan, dos nuevas canciones que, como señala Guilló, presentan un estilo más maduro y sirven de adelanto a un futuro todavía por definir.
“En muchas de las composiciones se aprecia la influencia del R&B y del soul, reflejo tanto de mis gustos como de las canciones de siempre. También se perciben, bajo muchas de las historias, el pulso de ritmos afrocubanos, al que el estilo personal de los Alkimistak aporta un toque distintivo”.
Concierto en Elgoibar
Algunos críticos han visto en Alguillo eta Alkimistak la influencia de Koska, algo lógico si se tiene en cuenta que Alguillo es el alter ego de Alfonso Guilló.
Sus letras abordan temáticas de carácter social y distintos conflictos, pero, a diferencia de etapas anteriores, el público que escucha la música del grupo también encuentra invitaciones a la celebración.
Una buena ocasión para comprobarlo llegará en el concierto que Alguillo eta Alkimistak ofrecerá el 24 de agosto, a las 20.00, en la plaza Kalegoen de Elgoibar, localidad que estará viviendo sus fiestas patronales de San Bartolomé.
“Interpretaremos una serie de composiciones bajo el título Hamaika istorio eta bat gehiago, en una actuación que se concibe como un todo en el que cada pieza se asienta sobre una emoción y en la que la melodía y la letra han nacido juntas, adaptándose mutuamente”.