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El nutricionista y divulgador Julio Basulto cuestiona una de las recomendaciones más repetidas cuando se habla de alimentación: comer variado. El experto considera que este consejo, que durante décadas tuvo una función importante para evitar carencias nutricionales, debe revisarse en un contexto en el que los supermercados ofrecen una cantidad prácticamente ilimitada de productos, muchos de ellos baratos y con un elevado contenido en azúcar, sal o grasas poco saludables.
"Cuanto más variado comes, más obesidad vas a tener", sentencia Basulto en plena conversación con Rubén Espinosa en su podcast, Hijos de la Resistencia. Su planteamiento no se refiere a comer diferentes frutas, verduras, legumbres o cereales integrales, sino a la posibilidad de que una mayor variedad de productos disponibles termine facilitando el consumo de alimentos malsanos. El problema, según su análisis, no es la diversidad de alimentos saludables, sino confundir variedad con una alimentación de calidad.
Cada vez son más los alimentos envasados.
De la escasez alimentaria a los supermercados llenos de productos
Para explicar su postura, Basulto establece una comparación entre la alimentación de hace décadas y la actual. Antes, recuerda, la compra se hacía en pequeños comercios que ofrecían una selección mucho más limitada de productos.
"Antes, no había supermercados. Ibas a la tienda de la esquina, y allí la oferta alimentaria era muy limitada y los productos malsanos, muy caros. Hoy son ilimitados y baratísimos", explica.
Según el divulgador, el contexto de escasez hacía que comer alimentos distintos resultara fundamental para cubrir las necesidades nutricionales. Una dieta demasiado limitada podía provocar deficiencias importantes, por lo que la recomendación de comer variado respondía a una necesidad concreta.
"En esa época había carencias nutricionales muy severas y una persona que en aquella época no comiese variado se moría. De esto no hace mucho; el consejo de comer variado era fundamental", afirma.
Sin embargo, Basulto considera que el escenario actual es diferente. A su juicio, la mayor disponibilidad de alimentos y el aumento de la esperanza de vida obligan a replantear cómo se transmite el mensaje de comer variado.
"Hoy por hoy no hay deficiencias dietético-nutricionales. No nos faltan vitaminas. Si hubiese una deficiencia sana, la subvencionaría el sistema nacional de salud", valora el divulgador.
No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene la diversidad entre los principios fundamentales de una dieta saludable y advierte de que las carencias de micronutrientes siguen siendo un problema de salud pública.
Comer más variado puede llevar a comer más
El nutricionista desarrolla su argumento a partir de dos ideas. La primera es que la abundancia de opciones puede favorecer que se coma más. La segunda, que cuanto mayor es la oferta, más fácil resulta incorporar a la cesta de la compra productos malsanos que aportan calorías, azúcar o sal sin ofrecer un perfil nutricional especialmente favorable.
"Primero, porque cuando hay mucha variedad el paladar se deteriora y acabas comiendo más; segundo, porque hay más probabilidades de que en tu cesta de la compra acabe entrando algo que no es comida", explica.
Con esta reflexión, Basulto pone el foco en el entorno alimentario: no solo importa la voluntad individual, sino también la facilidad para acceder a determinados productos, su precio y la presión publicitaria que los rodea.
La oferta de productos ultra-procesados es casi ilimitada.
El nutricionista critica especialmente los mensajes comerciales que presentan como saludables alimentos que contienen cantidades elevadas de nutrientes cuyo consumo conviene limitar. También cuestiona la promoción de productos poco saludables por parte de deportistas y personajes conocidos. "No es permisible que salgan futbolistas anunciando galletas con un 30% de azúcar. Tenemos que tener criterio".
Su crítica a la industria alimentaria
Basulto considera que los consumidores necesitan herramientas más claras para distinguir los productos que conviene consumir habitualmente de aquellos que deberían reservarse para ocasiones puntuales. Por eso critica sistemas como Nutri-Score, el etiquetado que emplea cinco colores y letras para resumir la calidad nutricional de los alimentos envasados.
El divulgador lo califica de "basura" y sostiene que puede favorecer los intereses de la industria alimentaria. Además, defiende la implantación del sistema de 'sellos negros' de advertencia para identificar productos con cantidades elevadas de azúcar y sal.
La propuesta pretende que los consumidores puedan reconocer de un vistazo determinados excesos nutricionales, sin depender únicamente de reclamos como "natural", "con vitaminas" o "sin azúcar añadido".
La regla de los sellos negros para mirar las etiquetas
Como orientación práctica, Basulto propone fijarse en la información nutricional de los envases y plantea estos umbrales para sus sellos de advertencia:
- Azúcar: más del 10% en alimentos sólidos y más de 5 gramos por cada 100 mililitros en bebidas.
- Sal: más de 1 gramo por cada 100 gramos en alimentos sólidos y más de 0,25 gramos por cada 100 mililitros en líquidos.
Leer la tabla nutricional permite comprobar cuánto azúcar y sal contiene un producto, algo especialmente relevante para quienes deben controlar su consumo por motivos de salud.
Otra de las ideas que Basulto quiere desmontar es que todo lo natural resulta beneficioso. "No por ser natural es sano", insiste. Para ilustrarlo, recuerda que el origen natural de una sustancia no garantiza que sea inocua: "El uranio empobrecido es natural, también un incendio o un rayo. El alcohol o el tabaco son naturales".
El nutricionista recomienda desconfiar también de los reclamos construidos alrededor de expresiones como "con" y "sin". Un producto puede destacar que incorpora un ingrediente beneficioso o que ha eliminado un componente concreto, pero eso no significa necesariamente que su composición global sea saludable.