Actualizado hace 1 hora
Roncar es una situación muy frecuente que muchas personas consideran una simple molestia para quienes comparten habitación.
Sin embargo, detrás de ese sonido tan normalizado puede esconderse un problema de salud que conviene no pasar por alto. Así lo explica el cardiólogo José Abellán, quien recuerda que, aunque el ronquido sea habitual, no debe considerarse algo normal.
Según el especialista, el ronquido se produce cuando los tejidos blandos de la garganta "vibran al paso del aire" durante el sueño.
Este fenómeno refleja que existe una obstrucción parcial de la vía respiratoria, lo que dificulta el flujo normal del aire. Aunque en muchas ocasiones no provoca síntomas evidentes, puede afectar a la calidad del descanso y, con el tiempo, tener consecuencias sobre la salud respiratoria y cardiovascular.
"En los estados avanzados, el ronquido puede degenerar en apnea obstructiva del sueño. Y entonces tus pulmones, tu corazón y hasta tu cerebro lo pagan: peor descanso, microdespertares, menos oxígeno, más estrés nocturno. Las consecuencias: más riesgo de hipertensión, de infarto, de ictus, de arritmias, e incluso problemas de memoria y concentración", señala.
La apnea obstructiva del sueño se caracteriza por interrupciones repetidas de la respiración durante el descanso, lo que reduce los niveles de oxígeno en sangre y obliga al organismo a realizar un esfuerzo constante durante toda la noche.
Además de aumentar el riesgo cardiovascular, esta alteración puede provocar somnolencia diurna, dificultades de concentración y una peor calidad de vida.
Una pareja con problemas a causa de los ronquidos
Cómo reducir los ronquidos
A pesar de ello, el cardiólogo lanza un mensaje optimista: "La buena noticia es que sí puedes hacer mucho", y enumera una serie de medidas que ayudan a reducir los ronquidos.
La recomendación con mayor impacto es perder grasa corporal cuando existe sobrepeso, ya que el exceso de tejido alrededor de la garganta favorece el estrechamiento de la vía aérea. También aconseja realizar ejercicio físico de forma regular y evitar el consumo de alcohol y sedantes por la noche, ya que son detonantes del colapso faríngeo.
Entre los cambios de hábitos también destaca la importancia de dejar de fumar, ya que supone "menos inflamación, mejor paso del aire, mejor descanso".
Asimismo, recomienda cuidar la alimentación con una dieta "mediterránea, ligera por la noche, sin ultraprocesados", una pauta que favorece tanto el descanso como la salud cardiovascular.
Por último, Abellán anima a "entrena" la garganta: "Los ejercicios orofaríngeos ayudan a fortalecer lengua y paladar", una estrategia que puede contribuir a disminuir la intensidad de los ronquidos.
En cualquier caso, si estos se acompañan de pausas respiratorias o de un cansancio excesivo durante el día, es aconsejable consultar con un profesional sanitario para descartar una apnea del sueño y recibir el tratamiento más adecuado.