Actualizado hace 49 minutos
Con el claro objetivo de promover la inclusión e integración de personas con movilidad reducida, todos los transportes públicos suelen indicar de forma clara el orden de preferencia a la hora de acceder a sus instalaciones. Mientras que a menudo se puede interpretar fácilmente quién tiene prioridad, en otros casos no ocurre lo mismo. Precisamente esto último lo muestra una imagen compartida por el perfil @cabronazi en la plataforma X (antes Twitter).
¿Quién tiene prioridad en el transporte público?
Esta publicación, que se puede encontrar en redes sociales y que ya roza las 900.000 visitas o reproducciones, supone todo un desafío para los internautas: “Test psicológico. ¿Quién debería sentarse primero?”, explica el contenido.
En la imagen, de izquierda a derecha, se pueden ver cuatro personas con movilidad reducida (o, por lo menos, con cierto grado de preferencia) en un vagón de metro: una anciana, una mujer embarazada, un joven con muletas y otra mujer con un bebé en brazos.
Una fotografía que supone un verdadero reto, puesto que, más allá de que no esté claramente señalizado, en esta ocasión exige realizar un amplio debate para decidir cuál de estas cuatro personas debería tener la máxima prioridad para sentarse en el suburbano.
El veredicto de los internautas es muy claro
Como ya es de imaginar, este desafío viral no ha pasado desapercibido para muchos usuarios, que han aprovechado para mostrar su punto de vista acerca de esta imagen que tanto está dando que hablar estos días en la plataforma X.
Algunos tienen su respuesta muy clara: “El orden según yo seria, la señora anciana, el hombre herido, la mujer embarazada y la mujer con el niño”, “El chico, no tiene forma de agarrarse”, o “La embarazada sin duda”, por ejemplo, son de las más destacadas.
También ha habido quien ha recurrido a la ironía o al humor negro: “A ninguno, porque no es una obligación dárselo”, “Me sentaría yo primero”, “Fácil, le cortas las piernas a todos, y estarán sentados el resto de sus vidas”, y “Que se sienten todos, que va el tren vacío”.
Un usuario del metro sostiene un móvil en la mano.
Una simple cuestión de ética y de respeto
En el transporte público, el orden de preferencia de asiento está preparado para garantizar la accesibilidad y seguridad de los pasajeros más vulnerables, una norma cívica diseñada por las empresas de transporte.
Así las cosas, la prioridad máxima corresponde siempre a las personas con movilidad reducida, incluyendo a usuarios de sillas de ruedas (quienes disponen de espacios reservados específicos) y personas con muletas, bastones o prótesis.
Después, irán los ancianos o personas de la tercera edad, debido a su fragilidad ósea y mayor riesgo de caída ante frenazos bruscos. Finalmente, están las mujeres embarazadas, seguidas de los adultos que viajan con bebés o niños pequeños en brazos.
Por lo tanto, ceder el asiento a estos colectivos en los asientos reservados, generalmente identificados en color azul o con pictogramas, es una obligación cívica y social más que evidente.