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Vida y estilo

Estos son los alimentos que ayudan a mantener el bronceado

Algunos alimentos contienen nutrientes que ayudan a estimular la producción natural de melanina y la hidratación de la piel, lo que puede favorecer y mantener un tono más saludable y duradero
Algunas frutas y verduras tienen acción antioxidante.
Algunas frutas y verduras tienen acción antioxidante. / Magnific

Actualizado hace 11 minutos

Conseguir una piel dorada y luminosa durante más tiempo no depende únicamente de las horas de exposición al sol. La alimentación también puede contribuir a mantener una piel saludable, hidratada y con mejor aspecto durante el verano. Eso sí, conviene dejar claro que ningún alimento permite broncearse de forma segura ni sustituye a la fotoprotección.

Algunos nutrientes, especialmente los que tienen acción antioxidante, ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo que genera la radiación ultravioleta. Entre ellos destacan los carotenoides, pigmentos naturales presentes en frutas y verduras de colores amarillo, naranja, rojo y verde. Zanahoria, calabaza, boniato, mango, melocotón, tomate, espinacas o pimientos son buenas opciones para incorporarlos a la dieta.

Betacarotenos

Son aliados de las verduras y frutas de color. El betacaroteno es un precursor de la vitamina A y se encuentra en numerosos alimentos vegetales. Una dieta rica en carotenoides contribuye al mantenimiento normal de la piel y, además, estos compuestos tienen actividad antioxidante. La clave está en la regularidad y variedad, no en consumir grandes cantidades de un único alimento.

Grasas saludables

El cuidado de la piel también necesita grasas de buena calidad. El aguacate, los frutos secos, las semillas y el aceite de oliva virgen extra aportan ácidos grasos y otros compuestos que forman parte de una alimentación equilibrada y ayudan a mantener la función normal de la piel.

El pescado azul –sardina, caballa, salmón o bonito, entre otros– aporta ácidos grasos omega-3, además de proteínas y otros nutrientes de interés. Incluirlo regularmente en la dieta puede formar parte de un patrón alimentario beneficioso para la salud cardiovascular y general y, de forma indirecta, para el cuidado de la piel.

Hidratación

Mucho más que beber agua. En verano perdemos más líquidos a través del sudor, especialmente cuando hace calor o realizamos actividad física. Una hidratación adecuada resulta fundamental para el funcionamiento normal del organismo y también para que la piel conserve un aspecto saludable.

Además de beber agua a lo largo del día, podemos recurrir a frutas y hortalizas con un elevado contenido en agua, como sandía, melón, melocotón, naranja, tomate o pepino. Las infusiones frías también pueden ser una alternativa, siempre que no se conviertan en bebidas cargadas de azúcar.

Vitaminas

La vitamina C y la vitamina E desempeñan funciones antioxidantes y contribuyen a la protección de las células frente al estrés oxidativo. La primera está presente en cítricos, kiwi, fresas, frutos rojos, pimiento o tomate; la segunda se encuentra, entre otros alimentos, en frutos secos, semillas y aceites vegetales. También son importantes otros nutrientes, como las proteínas, el zinc o la vitamina A, porque participan en el mantenimiento de tejidos y funciones relacionadas con la piel.

Y los alimentos que contienen melanina...

En ocasiones se afirma que determinados alimentos como huevos, lácteos, pollo, pavo o almendras, por ejemplo, favorecen directamente la producción de melanina. La relación es bastante más compleja. La síntesis de melanina depende fundamentalmente de la genética y de la exposición a la radiación ultravioleta, además de otros factores fisiológicos.

Los ‘enemigos’ de tu piel al sol

Del mismo modo que una alimentación equilibrada proporciona nutrientes interesantes para la piel, un patrón alimentario basado habitualmente en productos de baja calidad nutricional no es la mejor opción para cuidarla.

* Ultraprocesados. Bollería, snacks, determinados precocinados, refrescos y otros productos ultraprocesados suelen aportar cantidades elevadas de azúcares libres, sal y grasas de baja calidad, mientras que proporcionan pocos nutrientes de interés. Un consumo habitual y elevado se asocia con una peor calidad global de la dieta y puede favorecer procesos metabólicos relacionados con la inflamación y el estrés oxidativo.

* Alcohol. Tampoco es un buen aliado del cuidado cutáneo. Además de aportar calorías sin nutrientes esenciales, puede favorecer la deshidratación y contribuir a que la piel presente un aspecto más apagado.Sustituir las bebidas alcohólicas por agua u otras opciones sin alcohol es una decisión especialmente recomendable.

* Exceso de azúcar y sal. No es necesario eliminarlos de la dieta, pero sí evitar un consumo excesivo. Las dietas con una elevada presencia de azúcares añadidos y productos muy salados suelen desplazar alimentos más nutritivos, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos o pescado.

* Fritos y exceso de grasas saturadas. Una alimentación basada habitualmente en frituras y productos ricos en grasas saturadas no resulta recomendable. Más que señalar un alimento concreto como responsable del deterioro de la piel, lo importante es observar el conjunto de la dieta: más alimentos frescos y mínimamente procesados y menos productos ultraprocesados. n

2026-09-05T09:45:04+02:00
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