Actualizado hace 5 minutos
En los últimos años, los fabricantes de teléfonos han convertido la resistencia al agua en uno de sus grandes argumentos de innovación, mostrando en sus anuncios a personas que graban bajo el agua sin ninguna preocupación o mostrando que el teléfono puede soportar tiempo bajo la lluvia . Esto ha generado una falsa sensación de seguridad que empuja a muchas personas a meter sus dispositivos al agua con total tranquilidad. Sin embargo, la realidad es que un chapuzón puede terminar en una avería irreparable y terminar costándonos cientos o miles de euros.
La letra pequeña
Cuando compramos un teléfono de gama media o alta, es habitual encontrar especificaciones como la certificación IP67 o IP68. Estas siglas indican el grado de protección del aparato contra el polvo y el agua. En teoría, un dispositivo con IP68 puede soportar una inmersión a más de un metro de profundidad durante más o menos treinta minutos. El problema es que las pruebas de laboratorio para estas certificaciones se realizan siempre en condiciones controladas y utilizando agua dulce, destilada y estática.
Una persona utiliza un móvil.
En el mundo real, un teléfono no se queda inmóvil cuando nos bañamos y el movimiento de los brazos o la corriente del agua generan una presión muy superior a la que el dispositivo soporta estando quieto. Además, con el uso diario, las caídas, el desgaste de los materiales y los cambios de temperatura, las juntas y los pegamentos que impiden la entrada de líquidos se van agrietando y perdiendo eficacia sin que nos demos cuenta, dejando el interior del móvil expuesto.
El enemigo número uno
Si hay un entorno que debemos evitar a toda costa es la playa. El agua del mar no es solo agua; contiene sal y otros minerales que la convierten en un elemento corrosivo para los componentes electrónicos. Incluso si el teléfono está bien sellado y no llega a entrar líquido en su interior, la sal marina se deposita en zonas expuestas como el puerto de carga, los altavoces, los micrófonos y los botones del dispositivo.