Vida y estilo

Crítica televisiva: de azafatas a copresentadoras

'La ruleta de la suerte' ha puesto por primera vez desde su estreno, en 1990, a un hombre a ejercer el sutil arte de fingir dar vueltas a las letras de un panel
'La ruleta de la suerte'.
'La ruleta de la suerte'. / Roberto Garver / Europa Press

Actualizado hace 2 minutos

Aprovechando la baja por la próxima maternidad de su azafata, Laura Moure, La ruleta de la suerte ha puesto por primera vez desde su estreno en España, en 1990, a un hombre a ejercer el sutil arte de fingir dar vueltas a las letras de un panel que se maneja electrónicamente desde el set de realización. Les ha costado 36 años, sí. Así que bienvenido, Brian Pérez, has hecho historia en televisión.

Hasta que Ella Baila Sola hiciera famosa su canción De mayor quiero ser mujer florero, cada programa de televisión, casi siempre concursos, movilizaba a un ejército de jovencitas al servicio de acariciar coches, señalar con mimo batidoras de última generación o hasta levantarse la faldita para mostrarle a Jordi Hurtado (sí, el de Saber y ganar) muslaco con el premio económico que escondían en la liga en el mismísimo Estudio Estadio.

Las más famosas, y también polivalentes azafatas, fueron las del Un, dos, tres, a las que también les tocaba bailar y cantar (aunque fuera en playback) y hasta llevar las cuentas del concurso. Eran secretarias con derecho a frase, y nunca por allí en sus muchísimas temporadas hubo hueco para ningún varón, por lo que fuera.

En otros concursos ya sí, dejaron sitio para ellos. Hasta las mitiquísimas chicas del Telecupón con el tiempo llegaron a tener algunos compañeros, pocos, para sacar las bolas del bombo de la ONCE. Antes, el 3x4 que arrancó Julia Otero y retomó Isabel Gemio también tuvo chicos como azafatos dando vueltas al panel de los premios (entonces, sí, con la manita). Y hasta El precio justo, ya en su versión diaria low cost, primero en TVE y luego en Tele 5, llegó a contar con algún chico, siempre como componente minoritario, algo así como el cajero de supermercado que lucha por encontrar su sitio en una profesión feminizada. La excepción fueron los azafaifos de Miriam Díaz Aroca en la versión veraniega de Cajón Desastre.

A los azafatos masculinos, por lo que sea, tampoco se les pide el gracejo y sensualidad en los movimientos del que sí tienen que hacer gala ellas. A ellos les basta casi siempre con su sola presencia en modo segurata en la puerta de una discoteca. Luego, con el tiempo, ya les permitieron hasta sonreír.

El set de 'Saber y ganar'.

El set de 'Saber y ganar'. EuropaPress

Y ya con el avance de la igualdad, si a las azafatas de los aviones las renombraron auxiliares de vuelo, en la tele a la azafata se la ascendió a secretaria (que tenía equiparación laboral en las oficinas) y después (todavía hoy) a copresentadora, con la excusa de que tienen frase, aunque solo sea para desear suerte al concursante, decir donde se escondía el coche y dar el avance del programa que viene después. Con eso justifican el papel de mujer florero en un muy desigualitario reparto de funciones con el verdadero presentador del concurso; casi siempre, por cierto, un hombre.

2026-10-11T06:02:49+02:00
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