Actualizado hace 1 hora
Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y duraderas. El cambio climático y el calentamiento global cada vez se están haciendo notar más y las olas de calor son un claro ejemplo de ello. Un fenómeno meteorológico natural que se produce cuando la temperatura es más alta de lo normal durante varios días seguidos. Además, la humedad puede provocar un aumento de la sensación térmica.
Un fenómeno meteorológico natural que pone en riesgo la salud de todos
El exceso de calor es, tal y como así lo indican desde UNICEF, peligroso para la salud de todos. "Los lactantes, los niños y niñas pequeños, las mujeres embarazadas y las personas de avanzada edad son especialmente vulnerables al estrés térmico. El calor excesivo puede ser más peligroso para los bebés y los niños y niñas pequeños que para las personas adultas. Entre los niños y niñas, la deshidratación puede resultar peligrosa, e incluso mortal. Ellos tienen más dificultades que los adultos para regular la temperatura del cuerpo, por lo que dependen de las personas adultas para mantenerse protegidos del calor. Las mujeres embarazadas también corren más riesgo. El calor excesivo y la deshidratación pueden aumentar el peligro de que el bebé nazca con bajo peso, de forma prematura e incluso muerto. El calor puede afectar negativamente a las embarazadas y llevarles a sufrir un parto prematuro e incluso a desarrollar diabetes estacional e hipertensión".
Dormir bien durante una ola de calor: todo un desafío
Conciliar el sueño en plena ola de calor puede llegar a resultar misión imposible. Y es que teniendo en cuenta que los expertos aseguran que por encima de los 20 grados ya se considera demasiada temperatura para poder descansar en condiciones, no sorprende que resulte difícil dormirse. Como consecuencia de ello, el cansancio termina acompañando durante todo el día y la fatiga, el malestar y la irritabilidad comienzan a dar sus señales.
Un hombre refrescándose en una fuente durante un ola de calor.
Para las mujeres que atraviesan la perimenopausia o la menopausia, las noches tropicales suelen ser algo más que una simple incomodidad. Los sofocos y las sudoraciones nocturnas pueden intensificarse con las altas temperaturas y hacer todavía más difícil conseguir un descanso reparador. Según un reciente estudio de DOMMA, "el 54% de las mujeres mayores de 45 años experimenta sofocos y el 64% convive con problemas de sueño durante esta etapa".