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La salmonelosis es, nada más y nada menos que, la segunda causa de intoxicación alimentaria en el Estado y los países de su entorno, solo detrás de las infecciones provocadas por la bacteria Campylobacter. Y no solo eso, es también la segunda zoonosis de transmisión alimentaria en la Unión Europea y una de las más frecuentes a nivel mundial.
La segunda zoonosis de transmisión alimentaria en la Unión Europea
Una de las enfermedades de transmisión alimentaria más comunes y ampliamente extendidas que está producida por bacterias del género Salmonella, la cual presenta una gran capacidad de adaptación, lo que le permite sobrevivir en ambientes muy diversos durante meses o incluso años. Y es que, en base a lo que comentan desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, "puede multiplicarse en un amplio rango de temperaturas, desde 5 a 45ºC, siendo la temperatura óptima 35-37ºC y es capaz de sobrevivir en un amplio rango de pH. Es una bacteria ubicua, capaz de infectar tanto a personas como a animales, que pueden permanecer como portadores durante periodos prolongados. Los animales que con mayor frecuencia vehiculan Salmonella son las aves y el ganado porcino".
¿Qué diferencia hay entre Salmonella y salmonelosis y cuáles son sus síntomas?
A la hora de hablar de la salmonelosis, surge una cuestión que genera numerosas dudas, porqué ¿qué diferencia hay entre entre Salmonella y salmonelosis? Pues bien, la salmonelosis es la enfermedad producida tras la intoxicación con la bacteria de Salmonella.
Los síntomas aparecen después de entre 6 y 72 horas, generalmente de 12 a 36 horas, de incubación y suelen mantenerse durante 2 o 7 días. Entre ellos destacan la diarrea, el dolor abdominal, las náuseas y vómitos, la fiebre y el dolor de cabeza. Unos síntomas que, en la mayoría de los casos, son relativamente leves y los pacientes se recuperan sin tratamiento específico. Sin embargo, en algunos casos, particularmente en niños pequeños y en ancianos, la deshidratación causada por la enfermedad puede ser grave y poner en peligro la vida.
"La infección sistémica es una complicación que aparece en aproximadamente el 5% de los casos, siendo más frecuente en pacientes inmunodeprimidos, pudiendo cursar con meningitis, encefalopatía, endocarditis, neumonía, abscesos, osteomielitis, celulitis o artritis. Las mujeres embarazadas no parecen presentar mayor riesgo de adquirir la infección que el resto de la población. Sin embargo, la infección en mujeres embarazadas, aumenta el riesgo de aparición de complicaciones", argumentan desde la AESAN.