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Reformar una vivienda supone una de las inversiones más importantes para muchas familias. Sin embargo, no siempre es fácil decidir en qué partidas conviene destinar una mayor parte del presupuesto y cuáles permiten ajustar costes sin comprometer el resultado final.
Según el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), una reforma bien planificada no solo mejora el confort y la funcionalidad de la vivienda, sino que también puede aumentar su valor de mercado y contribuir a reducir el consumo energético si se apuesta por soluciones eficientes.
Antes de empezar cualquier obra, los expertos recomiendan definir las necesidades reales, fijar un presupuesto y priorizar aquellas inversiones que tendrán un mayor impacto a largo plazo.
Aislamiento, una inversión que se amortiza
Si hay un aspecto en el que los profesionales coinciden en no escatimar es el aislamiento térmico. Mejorar el aislamiento de paredes, ventanas o cubiertas ayuda a mantener una temperatura más estable en el interior de la vivienda durante todo el año.
Además de aumentar el confort, esta inversión puede traducirse en un menor consumo de calefacción y aire acondicionado, reduciendo las facturas energéticas.
Aislamiento en una vivienda.
No escatimes en ventanas
Las ventanas son uno de los principales puntos por los que se pierde energía en una vivienda. Elegir modelos con un buen aislamiento térmico y acústico supone un desembolso inicial mayor, pero ofrece ventajas durante décadas.
En este caso, la calidad suele compensar la inversión.
Invierte en una buena cocina
La cocina es una de las estancias que más uso recibe y una de las que más influye en el valor de una vivienda. No siempre es necesario elegir los acabados más caros, pero sí apostar por muebles resistentes, bisagras de calidad y una encimera duradera.
También merece la pena destinar parte del presupuesto a electrodomésticos eficientes. Elegir aparatos con una buena clasificación energética puede suponer un desembolso inicial mayor, pero ayuda a reducir el consumo eléctrico a largo plazo y mejora la funcionalidad de la cocina.
Elementos como los sistemas de apertura, los cajones con cierre amortiguado o una distribución bien planificada suelen marcar la diferencia con el paso del tiempo y hacen que la cocina resulte más cómoda en el día a día.
Cocina recién reformada.
El baño, mejor con materiales resistentes
Al igual que ocurre con la cocina, el baño está sometido a un uso intensivo y a elevados niveles de humedad.
Invertir en revestimientos resistentes, griferías de calidad y sanitarios duraderos puede evitar averías y sustituciones prematuras.
¿Dónde puedes ahorrar?
No todas las partidas requieren un gran presupuesto. Hay elementos que pueden renovarse con el paso de los años sin realizar una gran inversión.
Pintura
Cambiar el color de las paredes transforma por completo una vivienda y es una de las actuaciones con mejor relación entre coste y resultado.
Si el presupuesto es ajustado, es preferible invertir en aspectos estructurales y dejar la pintura para el final.
Pintar una estancia de casa con ayuda de un rodillo.
Iluminación decorativa
Las lámparas, apliques o accesorios decorativos pueden sustituirse fácilmente con el tiempo.
Por eso, muchos interioristas recomiendan optar inicialmente por modelos sencillos y destinar una mayor parte del presupuesto a instalaciones eléctricas bien ejecutadas.
Decoración
Cojines, alfombras, cuadros o elementos decorativos siguen las tendencias y suelen cambiar con los años.
En lugar de gastar una gran cantidad de dinero en estos accesorios, puede ser más interesante renovarlos poco a poco según evolucionen los gustos personales.
Muebles a medida, solo cuando sean necesarios
Los muebles a medida permiten aprovechar mejor el espacio, especialmente en viviendas pequeñas. Sin embargo, también incrementan considerablemente el presupuesto.
Si la distribución de la casa lo permite, existen muchas opciones modulares que ofrecen un resultado funcional por un coste mucho menor.
Pareja elige los materiales para su vivienda en una tienda de decoración.
La planificación es el mejor ahorro
Los especialistas coinciden en que una reforma no tiene por qué ser la más cara para ser la mejor. La clave está en invertir en aquellos elementos que son difíciles de sustituir una vez terminadas las obras, como el aislamiento, las instalaciones, las ventanas o los revestimientos, y reservar el ahorro para aspectos fácilmente renovables, como la pintura o la decoración.
Una buena planificación, comparar varios presupuestos y elegir materiales de calidad adaptados a las necesidades de la vivienda permitirá disfrutar de una reforma duradera, mejorar el confort diario y evitar gastos inesperados en el futuro. En muchas ocasiones, invertir un poco más al principio supone ahorrar durante los próximos años gracias a un menor mantenimiento y una mayor eficiencia energética.