Vida y estilo

Murdoku: el fenómeno de los libros para resolver crímenes que triunfa este verano

Contra el imperio de las pantallas, el sector editorial se ha visto obligado a reinventarse convirtiendo a los lectores en los protagonistas
‘Murdoku’, el pasatiempo favorito del momento.
‘Murdoku’, el pasatiempo favorito del momento. / Amazon

Actualizado hace 5 minutos

Hace unos veinte años, aunque parezcan eones, los sudokus, las sopas de letras y los crucigramas colonizaron las páginas finales de los periódicos, así como los trayectos en transporte público. De hecho, y sobre todo en la prensa escrita, aún sobreviven, ejemplo de ello es esta misma revista (ON).

Sin embargo, a día de hoy, las cuadrículas en blanco han mutado en algo que parece ser mucho más adictivo, y que se ha convertido en un fenómeno viral en el Estado: resolver en un libro la escena de un crimen. Silencioso pero igual de aplastante, este género demuestra que ya no es el último euskal noir de moda el que más interés suscita, sino aquellos ejemplares que exigen al lector mancharse las manos de grafito en lo que se consideran los nuevos herederos de los pasatiempos veraniegos.

'Cuaderno' de Blackie Books.

'Cuaderno' de Blackie Books. Blackie Books

Pese a que existen diversas opciones, el epicentro de este seísmo en papel se llama Murdoku: 80 acertijos de lógica y asesinatos, que con más de 240.000 ejemplares vendidos en los últimos meses se ha coronado como uno de los títulos de no ficción favoritos del momento. Con una dificultad que avanza de forma gradual, cuenta con 80 casos inmersivos que deberemos resolver con la mecánica propia de los sudokus.

A rebosar de escenarios a todo color para que entremos en situación y nos sintamos auténticos detectives sobre el terreno, deberemos utilizar todos los elementos a nuestra disposición para completar las cuadrículas: desde personajes y habitaciones, pasando por muebles, hasta animales u objetos.

Viralidad en redes 

La necesidad de aplicar la lógica es lo que hace a estos cuadernos con casos abiertos tan adictivos. Pero Murdoku es solo un ejemplo de un género que ha sabido capitalizar nuestro hartazgo digital. En plena era del scroll infinito, resolver un asesinato de forma analógica -con papel, goma y lápiz- se ha convertido en una forma de concentrar la mente lejos de las notificaciones y las pantallas. Irónicamente, han sido las propias redes sociales quienes con sus miles de vídeos resolviendo casos han impulsado esta tendencia a lo más alto.

Oleada de publicaciones

Desde Gran Vía Liburudenda, en Sestao, nos ofrecen diversas publicaciones del estilo para elegir como “deberes” este verano. Aparte del famoso Murdoku, la oleada de publicaciones es bastante diversa. Por ejemplo, El crimen del verano, donde daremos con el culpable si resolvemos todos los enigmas. Pero no solo en solitario, porque en El reto madre, 80 desafíos nos proponen la oportunidad de ser resueltos con quien nosotros queramos.

Si somos más de viajar, pero desde la tranquilidad, Cuaderno de actividades para mentes viajeras es la opción ideal, ya que cada reto nos lleva a un destino interesante. Por último, y para los amantes de los crucigramas, el clásico Cuaderno de Blackie Books es el aliado perfecto, pues por su aniversario trae uno de ellos en formato gigante.

Todos recordamos haber vivido algún periodo vacacional en el que los traumáticos cuadernillos de colores de Santillana amargaban las tardes más calurosas con problemas matemáticos o fichas soporíferas para mejorar la letra. Sin embargo, los cuadernos de actividades lúdicas para adultos en papel han evolucionado hasta convertirse en una fusión con el Cluedo, juego de mesa que conquistó a toda una generación que ahora lo busca en un formato más cómodo y menos caótico sin tantas piezas sueltas y esparcidas por todos lados.

Incluso en la autoedición

Este tsunami de ventas ha encumbrado incluso a publicaciones autoeditadas como, por ejemplo, El Asesino no es Sofía: El Enigma de los 47.700 Sospechosos.

Forma parte de esta misma estirpe de lectura interactiva, y nos lanza a la desaparición de una hermana que nosotros mismos deberemos resolver atando cabos: “Esto no es una novela, es una búsqueda”.

Lo que todas estas propuestas tiene en común es que el lector ya no se sienta a esperar que el detective explique el caso, sino que se convierte en él, dando por sentado que en estos tiempos de inmediatez la cosa ha cambiado.

2026-07-11T15:26:55+02:00
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