Actualizado hace 5 minutos
Lo que comenzó como un experimento curioso se ha convertido en una herramienta capaz de inundar las redes sociales con montajes falsos de figuras públicas, accidentes que nunca ocurrieron o paisajes idílicos inexistentes. Compartir este contenido sin verificarlo contribuye a la desinformación generalizada. Por suerte, aunque los generadores como Midjourney, DALL-E o Grok son cada vez más sofisticados, todavía dejan una serie de "huellas digitales" muy características si sabemos dónde mirar.
El gran talón de Aquiles de la IA
La Inteligencia Artificial no entiende del todo cómo funciona el mundo real; solo imita patrones visuales a nivel de píxel basándose en millones de ejemplos previos. Este desconocimiento de algunas leyes físicas y de la anatomía humana es la forma más rápida de descubrir el engaño a primera vista.
La primera zona donde debes fijarte es en las manos y extremidades. A la IA le cuesta mucho, aunque cada vez menos, replicar la composición anatómica humana. Es muy común encontrar figuras con seis dedos, manos donde el dedo pulgar sale del lado equivocado, extremidades que se doblan en ángulos imposibles o pies que se fusionan con el calzado. Del mismo modo, revisar los rostros y rasgos faciales de la gente que aparece en la imagen es otro truco a tener en cuenta.
La inexistente Jessica Foster Donald y Melania Trump en un montaje hecho por IA.
Aunque las caras principales suelen ser perfectas, la IA suele fallar en pendientes que no combinan, ojos con las pupilas perdidas o con formas extrañas y dientes que no terminan de ser del todo realistas. Si la imagen muestra más de una persona, es vital fijarse en las personas del fondo, ya que suelen tener menos detalle que los protagonistas. Si la piel de las personas parece de porcelana, carece de poros, vello facial, arrugas naturales o imperfecciones, lo más probable es que estés ante un renderizado por Inteligencia Artificial y no ante una fotografía real.
El fondo de la escena y las incoherencias del entorno
Cuando miramos una fotografía, nuestros ojos tienden a centrarse de inmediato en el sujeto u objeto principal de la imagen. Los creadores de contenido falso juegan con esto, ya que los algoritmos suelen concentrar toda su potencia de procesamiento en el centro de la escena, descuidando por completo el ruido visual de fondo y los elementos secundarios.
Para romper el truco, desvía la mirada hacia el segundo plano. Muchas veces, las imágenes generadas por IA suelen mostrar un efecto de desenfoque artificial o emborronado muy sospechoso en el fondo. Busca también inconsistencias arquitectónicas o de lógica como farolas que nacen del techo de un coche, ventanas que no siguen una línea recta, carteles publicitarios con letras distorsionadas que imitan el alfabeto pero que no forman ninguna palabra o sombras que se proyectan en direcciones contradictorias respecto a la fuente de luz de la foto.
Las herramientas
Más allá de tu vista, puedes apoyarte en la tecnología para verificar la autenticidad del archivo antes de difundirlo. Una de las técnicas más sencillas es realizar una búsqueda inversa de imágenes en Google o para rastrear el origen del archivo y comprobar si los medios de comunicación ya lo han catalogado como un bulo. Además, la industria está comenzando a implementar los estándares de la procedencia de contenido (C2PA), un sistema de metadatos invisible que las principales redes sociales y buscadores leen para añadir una etiqueta automática que avisa si el archivo ha sido creado o alterado mediante IA.