Actualizado hace 51 minutos
La cocina es una de las estancias de la casa que más uso soporta a diario. Nevera, horno, microondas, cafetera o lavavajillas están en funcionamiento prácticamente todos los días y, aunque solemos limpiar las superficies visibles con frecuencia, los electrodomésticos no siempre reciben el mantenimiento que necesitan. Sin embargo, la acumulación de grasa, restos de alimentos, cal o humedad no solo puede afectar a la higiene, sino también al rendimiento y la vida útil de estos aparatos.
Los expertos recomiendan establecer una rutina de limpieza adaptada al uso de cada electrodoméstico. No todos necesitan el mismo mantenimiento ni con la misma frecuencia, pero dedicarles unos minutos de forma periódica ayuda a evitar averías y a mantener la cocina en mejores condiciones.
Nevera: una limpieza profunda cada mes
La nevera es uno de los electrodomésticos más importantes del hogar y también uno de los que más bacterias puede acumular si no se limpia con regularidad.
Lo recomendable es retirar los alimentos caducados cada semana y limpiar estantes, cajones y paredes interiores aproximadamente una vez al mes con agua templada y jabón neutro. También conviene revisar las juntas de la puerta, donde suele acumularse suciedad, y limpiar la parte trasera para eliminar el polvo que dificulta la ventilación.
Manos con guantes mientras limpia la nevera con ayuda de un estropajo, jabón neutro y agua.
Horno: mejor no esperar a que aparezca la grasa
Después de cada uso basta con retirar las salpicaduras más visibles cuando el horno se haya enfriado. Sin embargo, una limpieza profunda del horno debería realizarse cada uno o dos meses, dependiendo de la frecuencia de uso.
La grasa acumulada no solo genera malos olores y humo, sino que también puede afectar al funcionamiento del aparato e incluso alterar el sabor de algunos alimentos.
Microondas: unos minutos cada semana
El microondas suele ensuciarse con facilidad por las salpicaduras de comida. Limpiarlo una vez por semana evita que los restos se resequen y resulten más difíciles de eliminar.
Un recipiente con agua y unas gotas de limón calentado durante unos minutos ayuda a ablandar la suciedad antes de pasar un paño húmedo por el interior.
Chica limpia el microondas.
Lavavajillas: también necesita limpieza
Aunque su función sea lavar, el lavavajillas también acumula grasa, restos de comida y cal.
Los especialistas aconsejan limpiar el filtro del lavavajillas una vez por semana y realizar un ciclo de limpieza en vacío con un producto específico o con el programa de mantenimiento aproximadamente una vez al mes. Revisar los brazos aspersores también ayuda a evitar obstrucciones.
Cafetera y pequeños electrodomésticos
Las cafeteras requieren un mantenimiento frecuente para eliminar los restos de café y la cal. El depósito de agua debe enjuagarse con regularidad y es recomendable realizar una descalcificación cada dos o tres meses, especialmente en zonas con agua dura.
En cuanto a tostadoras, batidoras o robots de cocina, lo ideal es limpiarlos después de cada uso para impedir que los restos de alimentos se adhieran y resulten más difíciles de retirar.
Cafetera de cápsulas.
Campana extractora: la gran olvidada
La campana extractora suele pasar desapercibida, pero acumula grasa continuamente. Los filtros metálicos pueden lavarse aproximadamente una vez al mes, mientras que los filtros de carbón activo, cuando los incorporan, deben sustituirse siguiendo las indicaciones del fabricante.
Una campana limpia mejora la extracción de humos y evita que la grasa termine depositándose sobre muebles y paredes.
Un pequeño gesto que alarga la vida útil de los electrodomésticos
Además de mejorar la higiene, un mantenimiento periódico contribuye a que los electrodomésticos funcionen de forma más eficiente. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), mantener los equipos en buen estado favorece un consumo energético más eficiente y puede ayudar a prolongar su vida útil.
Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recuerda que muchas averías tienen su origen en la falta de mantenimiento, especialmente cuando se acumulan grasa, restos de alimentos o cal en los componentes internos.
Incorporar estas tareas al calendario de limpieza no requiere mucho tiempo y puede evitar problemas futuros. Unos minutos cada semana y una limpieza más profunda cuando corresponde son suficientes para conservar los electrodomésticos de la cocina en buen estado durante más años.