Bizkaia

Bingen Alcalde, escribir para dejar un legado

A sus 72 años, el escritor afincado en Berriz atraviesa uno de los momentos más creativos de su trayectoria y continúa ampliando una extensa obra literaria
Bingen Alcalde
Bingen Alcalde / Kevin Doyle

Actualizado hace 5 minutos

Nació en Eibar, pero hace ya 46 años que Berriz se convirtió en su hogar. Allí ha construido su vida, ha desarrollado su carrera como psicólogo y sociólogo y, sobre todo, ha dado rienda suelta a una pasión que le acompaña desde la infancia: escribir. A sus 72 años, lejos de pensar en bajar el ritmo, acaba de presentar una colección compuesta por once obras de teatro y mantiene intacta la ilusión por seguir creando. Es más, confiesa que atraviesa uno de los momentos de mayor intensidad creativa de toda su vida. “Escribo desde que tenía 11 años”, recuerda con una sonrisa. Aquella primera experiencia literaria nació de una forma tan sencilla como entrañable. Su padre era un apasionado de las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía y el pequeño Bingen decidió sorprenderle escribiendo una historia del mismo género. “Mi padre leía novelas del oeste. En aquella época todas las personas mayores las leían. Yo le veía siempre con ellas y pensé escribirle una novela a mi padre. La escribí, pero desgraciadamente la fue prestando a amigos y la perdí. Creo que ahí despertó mi interés por la literatura”, rememora con cariño.

'La Patria Prometida', un thriller histórico

'La Patria Prometida', un thriller histórico Kevin Doyle

Aquel niño que quería regalar una novela a su padre nunca dejó de escribir. Desde entonces ha publicado una docena de libros de poesía, novela, thriller, ciencia ficción, relatos eróticos o literatura juvenil, además de la nueva colección teatral que acaba de presentar. “Soy de tocar muchos palos; renacentista, digamos. Lo mismo hago un ensayo sobre el ADN que escribo sobre un combate de boxeo”, explica entre risas.

Sin embargo, si tuviera que elegir un género, no tiene ninguna duda. “Me considero dramaturgo. Lo que realmente me gusta escribir es teatro; es como hablar. Te escribo una obra de teatro… va a parecer que soy de Bilbao… en quince días”, bromea.

Gran pasión

Precisamente esa naturalidad es la que le permite convertir cualquier asunto cotidiano en una historia dramática. Su formación como psicólogo y sociólogo marca profundamente su forma de escribir. Para él, la literatura es mucho más que entretenimiento; es una herramienta para reflexionar sobre la sociedad. “Aplico la psicología y la sociología a los temas actuales y hago obras de teatro con ellas. Cualquier tema de importancia sociológica lo dramatizo. Escribir me permite comunicar temáticas sociales”, explica con pasíon.

Como ejemplo cita una de sus obras inspirada en el histórico combate entre Muhammad Ali y George Foreman celebrado en 1974 en Kinsasa. “Detrás de aquel combate había un trasfondo político muy importante y eso es lo que me interesaba dramatizar”, señala.

Su cabeza nunca deja de trabajar. Las ideas aparecen en cualquier momento y ya se ha acostumbrado a capturarlas antes de que desaparezcan. “Todas las ideas que me surgen tomando un café las anoto en las notas del móvil. Ahí tengo temas que luego puedo desarrollar”, comenta.

Después llega el momento de sentarse frente al ordenador. La rutina apenas cambia. Desayuna y, alrededor de las diez de la mañana, comienza una jornada que puede prolongarse durante horas. “Cuando tengo un tema no paro hasta que lo acabo. Se pierde hasta el apetito. Incluso puedo dejar de dormir si tengo que entregar un trabajo a la editorial. Es la típica personalidad del escritor, ahora más pegado al ordenador que en la calle”, reconoce.

Bingen comenzó a escribir a los 11 años

Bingen comenzó a escribir a los 11 años Kevin Doyle

No exagera. En ocasiones olvida comer, otras continúa escribiendo hasta bien entrada la madrugada. Porque escribir, insiste, no responde a una disciplina impuesta, sino a una necesidad interior difícil de controlar. “La inspiración va por rachas y surge donde menos te lo esperas”, asegura.

Ese impulso creativo se ha intensificado especialmente durante los últimos meses. Él mismo admite que vive una especie de carrera contra el tiempo. “Me ha dado desde hace unos seis meses la impronta de tener que acabar todo lo que tengo. He metido el acelerador por algún motivo”, confiesa.

Homenaje a su padre

Sobre la mesa se acumulan los proyectos. Mientras celebra la publicación de sus once obras teatrales, ya prepara un nuevo libro que verá la luz, si todo va según lo previsto, el próximo mes de septiembre. Será probablemente uno de los trabajos más personales de toda su trayectoria. “Ahora estoy con un libro de caza. Es un homenaje a mi padre, Pepe Borobio. Será un libro de relatos de caza. Un homenaje para él y para toda la cuadrilla”, explica.

Pero no será únicamente un libro sobre la actividad cinegética. Será, sobre todo, un viaje a una forma de entender la amistad y la vida. “La caza era su hobby y su pasión; una forma de vida. En agosto se juntaban diez o doce amigos y vivían el campo de una manera que ahora ya no se vive. Allí amanecían y dormían cazando codornices, perdices o liebres”, recuerda con emoción.

Al mismo tiempo trabaja en una nueva colección de poemas. “Tengo listos cuatro de siete poemarios. Estoy editando materiales que tengo prácticamente terminados; solo falta publicarlos”, explica.

Porque si algo tiene claro es que aún le quedan muchas historias por contar. Más allá de los lectores, existe una razón profundamente personal que alimenta esa necesidad de seguir escribiendo. “Quiero dejar publicado todo para que mis descendientes, mis nietos, puedan acercarse algún día a una librería y ver que su aitxitxe escribía. Me hace ilusión dejar este legado”, afirma con sentimiento.

Algunas de las publicaciones del escritor

Algunas de las publicaciones del escritor Kevin Doyle

No habla de premios ni de reconocimientos. Habla de memoria. De dejar constancia de una vida dedicada a observar, pensar y contar. La familia ocupa un lugar esencial en ese legado. En especial su hija, de la que habla con un orgullo difícil de esconder. “Tiene mucho potencial. Un día llevé un trabajo suyo a una editorial y me llamaron para publicarlo. Al final no salió porque estaba criando a sus hijos y no quería meterse en todo ese proceso, pero tengo esperanzas de que le rebrote ese talento porque tiene muchísima calidad”, asegura optimista.

A los 72 años, cuando muchos piensan en detenerse, Bingen Alcalde siente exactamente lo contrario. Las ideas siguen apareciendo con la misma fuerza que cuando era aquel niño que escribió una novela del oeste para sorprender a su padre. Ahora, con decenas de libros publicados y muchos otros esperando su turno, mantiene intacta la ilusión. Porque para él escribir nunca ha sido un pasatiempo. Es una forma de entender la vida. Una necesidad que comienza cada mañana frente al ordenador, que le acompaña mientras toma un café o pasea y que solo parece detenerse cuando una nueva historia encuentra, por fin, su sitio en el ordenador.

2026-07-25T09:02:06+02:00
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