La Copa Gitana 2026 volvió a escribir un nuevo capítulo en la historia de la vela con una jornada tan exigente como emocionante en las aguas vizcaínas del Abra. La regata más antigua, creada en 1904 y que este año celebró su 122.ª edición, estuvo a punto de no disputarse debido a la ausencia de viento, aunque la paciencia del Comité de Regatas y de las tripulaciones terminó teniendo recompensa. Finalmente, el Alpega en la clase Regata, el Etnia Barcelona en Crucero I y el Blai en Crucero II fueron los grandes vencedores de una cita organizada por el Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club.
Las complicadas condiciones meteorológicas marcaron el desarrollo de una prueba que comenzó con un retraso de unos quince minutos y con un cambio de la zona de salida, trasladada del Abra interior a San Ignacio. El viento, flojo y variable del noroeste en los primeros compases, fue perdiendo intensidad hasta desaparecer por completo, obligando al Comité a plantearse seriamente la anulación de la competición.
Sin embargo, cuando todo parecía indicar que la histórica regata no podría celebrarse, sobre las 14.45 horas apareció un viento del nordeste de entre 7 y 9 nudos que permitió completar los recorridos previstos y salvar una edición que ya forma parte de la historia por su desenlace.
En la clase Regata, el Alpega de Alfonso Churruca supo interpretar mejor las cambiantes condiciones para completar las 12 millas del recorrido en 3 horas, 11 minutos y 45 segundos, un registro que le permitió imponerse al Rat Pack, patroneado por Javier Chávarri, mientras que el Peekaboo Sailmaster, de Miguel Arriola, cerró el podio. El Maitena, por su parte, no pudo finalizar la prueba.
El Etnia Barcelona de Peru Múgica se impuso en la clase Crucero I
En Crucero I y J80, el protagonismo fue para el Etnia Barcelona, patroneado por Peru Múgica, que confirmó su excelente rendimiento tras superar en el tiempo compensado al Team Group, de Juan Penide, segundo a seis minutos del vencedor.
Por último, el Blai, de Íñigo Aldea, dominó con autoridad la categoría Crucero II. Tras completar el recorrido de ocho millas y media, aventajó en un cuarto de hora, una vez aplicado el tiempo compensado, al Emilu, de Lucio Fernández.
La Copa Gitana continúa así adaptándose a los nuevos tiempos. Si durante décadas fue una referencia para los barcos de Época, Clásicos y Espíritu de Tradición, en la actualidad reúne a embarcaciones de las clases IRC y J80, manteniendo intacto el prestigio y la esencia de una competición que, más de un siglo después de su nacimiento, sigue siendo uno de los grandes símbolos de la vela en el Cantábrico.