Al pasar frente a la casa de Alex y Julie Saikaly en Sídney es difícil no fijarse en ella. La propiedad, situada en una esquina muy transitada del suroeste de la ciudad australiana, está vigilada por 32 cámaras de seguridad que funcionan las 24 horas del día. Lo que comenzó como una medida para proteger su vivienda terminó convirtiendo a este jubilado de 77 años en un curioso personaje viral.
Alex Saikaly compró la casa, situada en un importante barrio comercial y multicultural situado en el sur de Sídney, en 1991. Sin embargo, no fue hasta 2008 cuando decidió instalar su primera cámara. El objetivo inicial era sencillo: disuadir a ladrones y grafiteros que actuaban en los alrededores de su propiedad.
Salikay tiene 32 camaras grabando 24 horas.
Con el paso de los años, su afición por los sistemas de seguridad fue creciendo. Añadió nuevos dispositivos hasta construir una red que actualmente cubre prácticamente todos los ángulos de su vivienda. En total, calcula que ha gastado unos 55.000 dólares (alrededor de 34.000 euros) en cámaras y equipos de vigilancia, una inversión que, como confirma al medio australiano Nine, considera plenamente justificada. "Este es nuestro hogar y no queremos mudarnos, así que gastamos mucho dinero en cámaras".
Las cámaras abarcan todos los ángulos posibles e incluso permiten ver la entrada de vehículos de la casa vecina. Además de las cámaras, las luces y las puertas de acero, cuentan con persianas enrollables eléctricas en el garaje y las ventanas, así como rejas en las puertas, para garantizar que nadie tenga la posibilidad de entrar.
Una casa convertida en centro neurálgico del barrio
La vivienda se encuentra junto a King Georges Road, una de las vías con mayor circulación de la zona. Según cuenta Saikaly, la presencia de tantas cámaras ha tenido incluso un efecto inesperado sobre los conductores.
El jubilado asegura que los accidentes de tráfico frente a su casa eran habituales y que algunos vehículos circulaban a gran velocidad. Sin embargo, muchos conductores parecen interpretar la instalación como un sistema de control policial. "Hago que reduzcan la velocidad; van con más cuidado", explicó.
Su particular sistema de vigilancia no solo llama la atención de quienes pasan por delante de la vivienda. La policía local también recurre a sus cámaras cuando necesita imágenes de lo ocurrido en los alrededores.
La policía acude a pedirle grabaciones
Según Saikaly, los agentes se han acercado en diferentes ocasiones para solicitar grabaciones en alta definición relacionadas con accidentes de tráfico, delitos callejeros o disputas vecinales.
La ubicación de las cámaras permite registrar buena parte de lo que sucede en las inmediaciones de la propiedad. Eso ha convertido al jubilado en una especie de punto de referencia informal para las fuerzas de seguridad de la zona.
Mientras tanto, la vivienda también se ha convertido en una especie de atracción turística para los vecinos y los transeúntes. Algunos se detienen para observar la cantidad de dispositivos instalados y otros han compartido imágenes de la casa en redes sociales.
Saikaly, sin embargo, asegura que detrás de todo este despliegue no existe ningún misterio. Su intención, según explica, es proteger su hogar y sentirse preparado ante cualquier imprevisto. "Hay que estar preparado para lo inesperado", afirmó en declaraciones al citado medio.
Saikaly sigue invirtiendo en seguridad. "Compro las actualizaciones más recientes porque van surgiendo todas estas nuevas tecnologías", explica.
No es para menos. Las estadísticas delictivas más recientes del área de gobierno local (LGA) de su vecindario indican que, si bien delitos como la violencia doméstica, las agresiones sexuales y las infracciones relacionadas con drogas se sitúan aproximadamente al mismo nivel que la media estatal, la zona presenta algunas tendencias delictivas preocupantes. Además, la tasa de robos de vehículos y atracos casi duplica la media regional, y los robos con allanamiento de morada también son más frecuentes.
Cuando la seguridad se convierte en una necesidad de control
La historia de este jubilado también sirve para ilustrar hasta qué punto la necesidad de seguridad puede transformarse en una búsqueda constante de control. En el ámbito psicológico, esa necesidad puede estar relacionada con la dificultad para convivir con la incertidumbre.
El jubilado controla la delincuencia no solo alrededor de su casa, también en las de sus vecinos.
Los expertos señalan que algunas personas pueden experimentar un miedo persistente a cometer errores o provocar algún daño por negligencia. En determinados casos, esto puede llevar a realizar comprobaciones repetitivas, como revisar varias veces si una puerta está cerrada o si un aparato eléctrico permanece apagado.
El problema aparece cuando la búsqueda de certeza deja de aportar tranquilidad y comienza a generar ansiedad o a interferir en la vida cotidiana.