Actualizado hace 1 hora
Hay una zona de la casa que suele convertirse en un pequeño caos: la entrada. Zapatos que se acumulan junto a la puerta, abrigos sobre una silla, mochilas en el suelo, bolsos que terminan sobre cualquier superficie y paraguas que nunca encuentran su sitio. Frente a este problema cotidiano, una tendencia de interiorismo propone crear un espacio específico para concentrar todo aquello que llevamos encima al entrar en casa. Se llama 'mudroom' y empieza a ganar protagonismo en los proyectos de organización y diseño de interiores.
El término procede del inglés y hace referencia a una zona de transición entre el exterior y el resto de la vivienda. Tradicionalmente se sitúa cerca de una entrada secundaria, un garaje o una puerta que da al jardín, y sirve para quitarse los zapatos, dejar los abrigos y guardar mochilas, bolsos u otros objetos antes de acceder a las zonas principales de la casa.
No hace falta tener una habitación para crear uno
La imagen que suele acompañar al 'mudroom' es la de una estancia independiente, amplia y perfectamente equipada con armarios, bancos y casilleros. Sin embargo, no es necesario disponer de una habitación exclusiva para incorporar esta idea a casa. El concepto tiene más que ver con la función que con los metros disponibles.
Una pared libre junto a la puerta, un pequeño tramo del recibidor, el final de un pasillo o incluso un armario que se reorganice para este cometido pueden convertirse en una versión reducida del 'mudroom'. Lo importante es crear una zona de llegada en la que cada objeto tenga un lugar determinado.
En una vivienda pequeña, por ejemplo, puede bastar con combinar un banco estrecho, varios ganchos y un mueble para los zapatos. Si además se incorpora una balda superior para bolsos o cajas, se aprovecha la pared en vertical sin ocupar demasiado espacio.
Entrada con un banco y ganchos para colgar los abrigos.
Un banco, ganchos y un lugar para los zapatos
Hay algunos elementos que se repiten en este tipo de espacios porque responden a necesidades muy concretas. El primero es un asiento, que permite quitarse y ponerse los zapatos cómodamente. Puede ser un banco independiente o formar parte de un mueble a medida con espacio de almacenamiento debajo.
Los ganchos son otro básico. En lugar de dejar abrigos y mochilas sobre una silla, cada miembro de la familia puede disponer de uno o varios puntos de colgado. Para los niños, además, conviene colocarlos a una altura que puedan utilizar de forma autónoma.
Debajo del banco pueden instalarse cajones, cestas o compartimentos para el calzado. De esta manera, los zapatos que se utilizan a diario permanecen cerca de la entrada, pero no quedan desperdigados por el suelo.
La fórmula se puede completar con una pequeña bandeja para llaves, un paragüero o un espacio concreto para bolsos y mochilas. Son detalles sencillos, pero ayudan a que la entrada deje de funcionar como una zona de almacenamiento improvisada.
El orden empieza antes de entrar al salón
Una de las claves del 'mudroom' es precisamente interceptar el desorden antes de que llegue al resto de la vivienda. La entrada se convierte en una especie de filtro: zapatos, abrigos, mochilas y otros objetos tienen allí su primera parada.
Esto resulta especialmente práctico en viviendas familiares. En lugar de que cada persona deje sus cosas en una habitación diferente, la entrada concentra aquello que se utiliza al salir y entrar. También puede ser útil para hogares con mascotas, reservando un cajón o cesta para correas, accesorios o toallas.
La tendencia encaja, además, con otra evolución del interiorismo: entradas cada vez más pensadas para combinar almacenamiento y estética. En los proyectos actuales aparecen soluciones integradas en la pared, armarios a medida y muebles que ocultan parte del contenido para evitar que la acumulación de objetos quede a la vista.
Armario en el recibidor con cestas y cajones para guardar los zapatos y otros objetos.
Una idea que también funciona en un piso pequeño
El 'mudroom' no tiene por qué convertirse en una gran obra ni en un proyecto de mobiliario a medida. Su principal aportación es dar una función concreta a un espacio que ya existe.
En un recibidor estrecho, por ejemplo, una balda con varios ganchos puede cumplir parte de esta función. En un pasillo, un mueble de poca profundidad puede reunir zapatos y accesorios. Y si la entrada dispone de un armario, se puede reservar una zona interior para cada miembro de la familia, con cajas o cestas identificadas.
La clave está en pensar qué ocurre realmente cuando se llega a casa y diseñar el espacio alrededor de ese recorrido: dónde se dejan las llaves, dónde van los zapatos, dónde se cuelga el abrigo y dónde termina la mochila.
Más que una habitación nueva, el 'mudroom' propone una forma distinta de organizar la entrada. Un pequeño cambio que puede conseguir que una de las zonas más transitadas de la casa deje de ser también una de las más desordenadas.