Actualizado hace 9 minutos
Comprar aguacates puede ser como jugar a la lotería.Te llevas un par a casa para preparar un guacamole o una tostada y, al cortarlos por la mitad, te encuentras con que está duro e incomestible o con un interior negro y pasado. Andar apretándolos con los dedos en la tienda no solo es un gesto feo, sino que magulla la fruta por dentro y crea esas manchas oscuras tan desagradables. Por suerte, existen un par de chivatos visuales y táctiles facilísimos para saber si un aguacate está en su punto perfecto sin tener que clavarle las uñas ni abrirlo.
El truco del rabillo
Para no equivocarte jamás, este tiene que ser tu truco. El botón o rabillo que tiene el aguacate en su parte superior (donde se une a la rama del árbol) es una manera de ver el estado real de su interior.
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Solo tienes que retirar ese tallo con la yema del dedo o la punta de la uña sin hacer fuerza. Si la pieza sale con facilidad, fíjate bien en el color del hueco que queda justo debajo. Si el hueco es de color amarillo o verde claro, has encontrado un aguacate que está en el punto justo de maduración, cremoso y listo para comer hoy mismo.
Si el hueco es de color marrón oscuro o negro, llegas tarde y la fruta ya se ha pasado de madura por dentro y es muy probable que te encuentres con vetas oscuras y sabor rancio. Por último, si el rabillo no se suelta o cuesta mucho quitarlo, al aguacate le faltan varios días de maduración.
El tacto y el color de la piel
Aunque el truco del pedúnculo no suele fallar, conviene terminar la inspección con un par de detalles físicos para asegurarte al cien por cien antes de pasar por caja.
La forma correcta de tantear la firmeza es colocar el aguacate en la palma de la mano y cerrar los dedos suavemente. Si cede a una presión constante y uniforme, está perfecto. Si no cede nada, le falta tiempo, y si notas que se hunden los dedos o que la piel está ahuecada y "se resbala" sobre la carne, está pasado.
Respecto al color, aunque varía según la variedad, por lo general un tono verde brillante suele indicar que la pieza está aún verde, mientras que un verde oscuro tirando a morado o negro mate indica que el fruto ha alcanzado su madurez. Eso sí, guíate siempre por la combinación de tacto y el truco del rabillo, ya que el color de la piel a veces puede engañar según la procedencia.