Vida y estilo

"Trabajar no debería costarte la salud"

No hay un trabajo sin problema, pero sí puedes construir una carrera que encaje contigo. Sin darnos cuenta convertimos nuestro empleo en el centro de nuestra identidad, hipotecando nuestra felicidad a la espera del éxito laboral
Vicente Ferrio es mentor de emprendedores especializado en transformación profesional / V.F

“Vivimos atrapados en la idea de que nuestro valor depende de lo que trabajamos profesionalmente; es la trampa silenciosa que alimenta la insatisfacción laboral crónica y nos desconecta de nuestra esencia”, sostiene Vicente Ferrio, formador de equipos.

A través de casos reales, reflexiones y ejercicios, en "Soy más que mi trabajo" propone un viaje interior y profesional para que dejes de buscar fuera lo que ya tienes dentro. A veces habrá llegado el momento de cambiar de trabajo, otras, no será necesario para que te sientas realizado, pero quizá sí deberías revisar la forma en que te ves.

“Cuando sientes que tu vida se reduce al puesto laboral es hora de actuar; porque la vida no empieza los viernes por la tarde, sino cuando decides que cada día merece la pena”, sentencia.

Dedícate a lo que te gusta y no trabajarás nunca, me decían. ¿Por qué aparece la insatisfacción laboral?

Se ha idealizado el concepto del trabajo perfecto, que te apasione, esté bien pagado y permita conciliar. Es difícil que eso coincida. Muchas personas delegan su realización en la empresa y esperan que el trabajo les aporte sentido. Cada uno debería preguntarse qué busca realmente: libertad, seguridad, desarrollo o estabilidad. El problema surge si construimos toda nuestra vida alrededor de algo tan vulnerable como un puesto de trabajo. Un puesto puede darte sueldo, estructura o reconocimiento, pero no siempre te da satisfacción. Y llega un momento en el que te miras al espejo y sientes que estás cumpliendo por fuera, pero apagándote por dentro. No es que el trabajo esté mal, sino que lo que está roto es la manera en que hemos delegado en él nuestra identidad.

¿Hay alguna actividad laboral sin problemas? ¿Existe el trabajo ideal?

No. Todos los trabajos tienen días buenos y malos. Incluso el más apasionante incluye tareas tediosas y problemas. Lo importante no es encontrar un trabajo perfecto, sino aprender a gestionar aquello que no controlamos. El verdadero problema no es que tu trabajo no sea perfecto, sino llegar a creer que solo valemos por lo que trabajamos. 

Si necesito trabajar para vivir y mi empleo me genera insatisfacción, ¿cómo rompo el bucle?

No propongo abandonar el trabajo, sino desarrollar proyectos paralelos que nos permitan recuperar iniciativa y autonomía. Durante generaciones hemos delegado nuestra seguridad profesional en el empleo tradicional. Recuperar una mentalidad emprendedora, aunque sea a pequeña escala, nos ayudará ante cambios futuros y a tomar mayor control sobre nuestra carrera.

Soy más que mi trabajo de Vicente Ferrio V.F

¿Cómo influye el miedo a perder estabilidad, estatus o ingresos en nuestras decisiones profesionales?

El miedo es uno de los grandes jefes en la sombra de nuestra carrera. Hace que aceptemos trabajos que no nos encajan, que posterguemos decisiones importantes, que nos quedemos años donde ya no crecemos o que confundamos prudencia con resignación. Nos decimos que aguantamos por responsabilidad, pero con frecuencia es por miedo a decepcionar, a perder imagen o a salir de la zona conocida. Lo curioso es que esa supuesta de seguridad a veces nos sale carísima, pues la pagamos con tiempo, energía, creatividad y salud emocional. Trabajar no debería costarnos la salud.

Muchas personas hacen de su empleo el eje de su identidad. ¿Qué riesgos tiene?

Quedan expuestas a circunstancias que no controlan, despidos, prejubilaciones o cambios de mercado. Por eso es importante preguntarse quiénes somos más allá de nuestra profesión. Somos el resultado de nuestras experiencias, relaciones, aprendizajes y aportaciones a los demás, no solo de un título o un cargo. Cuando ampliamos esa mirada descubrimos más oportunidades y posibilidades de realización.

¿Se puede disfrutar del trabajo sin que sea vocacional?

Una de las trampas modernas es pensar que únicamente puedes disfrutar de un trabajo si es tu vocación o tu misión vital. Muchas personas no trabajan en lo suyo de una forma apasionada y, sin embargo, encuentran satisfacción, dignidad, aprendizaje, relaciones valiosas y sentido vital. No necesitamos que cada lunes sea un festival de entusiasmo, basta con que haya coherencia, margen de crecimiento, buen ambiente y la sensación de que lo que haces tiene cierto valor. El disfrute no siempre viene de la vocación, sino de la actitud, del enfoque y de cómo encaja ese trabajo en tu vida.

Las bajas laborales por motivos de salud mental siguen aumentando. ¿A qué cree que se debe?

En algunos casos existe una profunda desconexión con el trabajo. Profesionales desmotivados, agotados o atrapados en una rutina que ya no les aporta sentido acudir al trabajo, por lo que no les queda más remedio que acogerse a una baja laboral. Sin cuestionar las bajas justificadas por razones médicas, muchas personas podrían beneficiarse de reconectar con aquello que les motiva, bien dentro de su empleo o mediante proyectos paralelos que les devuelvan ilusión y propósito. La trampa del éxito laboral pasa factura a la mente y a la salud global.

¿Qué es exactamente el “síndrome del lunes eterno” que cita en su libro?

Es esa sensación de que no solo odias los lunes, sino que has dejado de ser dueño de tu tiempo y de tu vida entre semana. Muchos creen que odian su trabajo, pero en realidad lo que les pesa es sentir que viven en piloto automático, atrapados en una rutina que les roba energía y libertad interior. El domingo por la tarde se convierte en una pequeña tragedia semanal, porque significa volver a una vida que no controlas. Por eso digo que el problema no es solo laboral, es también existencial.

Si el trabajo ocupa toda tu vida, ¿es señal de éxito o de desequilibrio?

Somos una sola persona; no tiene sentido que lo profesional absorba todo lo demás. Familia, amistades, salud, descanso y desarrollo personal forman parte de una vida plena. Además, los cambios tecnológicos y la inteligencia artificial obligarán a muchas personas a replantearse su relación con el trabajo. La gran pregunta será cómo encontrar sentido y contribución más allá del empleo.

El miedo es uno de los grandes jefes en la sombra de nuestra carrera. V.F

Los juegos de azar prometen vivir sin trabajar. ¿Es una vía hacia la satisfacción?

No. Venden la idea de una solución instantánea a los problemas, algo que rara vez sucede. La verdadera satisfacción suele construirse mediante disciplina, aprendizaje y autoconocimiento. La vida profesional pasa mucho más rápidamente de lo que creemos, por lo que conviene preguntarse no solo qué sabemos, sino qué estamos dejando de hacer por miedo, inseguridad o exceso de prudencia.

¿Cuándo y quién debe plantearse que es más que su trabajo?

Cualquier persona en etapa de cambio. Desde el joven que comienza su carrera hasta el profesional con experiencia que intenta adaptarse a nuevas realidades laborales. El libro ofrece herramientas prácticas para quienes quieren prepararse para esos cambios, descubrir qué pueden aportar al mundo y desarrollar una identidad más amplia que la de su puesto de trabajo.

¿Cómo afrontar el momento en que mi carrera profesional deja de encajar con lo que soy hoy?

Le diría, primero, que no ha perdido esos años ni ha tirado su vida a la basura. Ha acumulado experiencia, criterio, cicatrices, habilidades y una comprensión de sí mismo que ahora pueden jugar a su favor. Lo difícil es aceptar que ese “traje profesional” ya no encaja. Hay etapas que se agotan, trabajos que durante un tiempo sostienen pero que después empiezan a desgastar. Lo importante no es reprocharse haber llegado hasta ahí, sino mirar con honestidad qué se quiere construir a partir de todo lo vivido. Porque cambiar no siempre es empezar de cero; con frecuencia significa empezar desde un lugar más auténtico.

¿En qué medida el libro pone en cuestión la idea de éxito laboral que socialmente se nos ha transmitido?

La cuestiona de forma clara, porque una parte importante de la insatisfacción laboral nace precisamente de perseguir una idea de éxito que no siempre hemos elegido de manera consciente. Se nos ha transmitido que tener éxito es ascender, ganar más, ocupar puestos de responsabilidad, estar siempre activo o proyectar una imagen de relevancia. Sin embargo el éxito puede estar en cosas muy distintas: disponer de tiempo, vivir con calma, tener libertad, cultivar la creatividad o un mayor equilibrio vital. El problema aparece cuando se alcanza “éxito de escaparate” y, aun así, persiste una sensación de vacío. El libro invita justamente a cuestionar eso, si la meta que se persigue está alineada realmente con uno mismo o si es una definición heredada nunca revisada.

¿Qué mensaje clave le gustaría que el lector se lleve tras leer Soy más que mi trabajo?

Me gustaría que el lector obtenga una sensación de alivio, al entender que lo que le ocurre no es extraño ni individual, que no está solo en esa vivencia. Y a partir de ahí, que aparezca una energía distinta, la de considerar que puede vivir de otra manera su vida profesional, con más libertad interior, menos necesidad de aprobación externa y más protagonismo propio. El libro no ofrece una vida resuelta, sino la idea de que el trabajo es importante, pero no es todo lo que la persona es. Cuando eso se entiende, cambia la forma de estar en la vida.

¿A quién va dirigido especialmente el libro?

A personas con iniciativa que sienten que pueden hacer algo más con su vida profesional y su salud. Especialmente a quienes todavía tienen recorrido para redefinir su carrera y desean recuperar el control sobre ella. El objetivo es ayudarles a descubrir qué pueden aportar al mundo más allá de la etiqueta profesional que les ha asignado la sociedad. n

18/07/2026