Vida y estilo

El hígado graso no alcohólico gana terreno entre la población adulta

Esta enfermedad crónica afecta ya a uno de cada tres adultos. Los factores sociales influyen de forma decisiva en el riesgo de desarrollarla y en su evolución. Sin embargo, los expertos reconocen que los últimos tratamientos abren una nueva etapa
Esta enfermedad esta relacionada con la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico
Esta enfermedad esta relacionada con la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico / MAGNIFIC

Actualizado hace 9 minutos

El hígado graso no alcohólico, denominado actualmente esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), se ha convertido en la enfermedad hepática más frecuente en los países occidentales. Su avance ha sido tan rápido que hoy afecta aproximadamente a uno de cada tres adultos. En el Estado, la prevalencia se sitúa en torno al 32%, una cifra que preocupa a los especialistas no solo por su magnitud, sino también por las complicaciones que puede ocasionar cuando no se detecta y trata a tiempo.

La mayoría de las personas con esta patología presenta formas leves de la enfermedad. Sin embargo, alrededor de un 10% desarrolla fibrosis hepática avanzada y, de estos pacientes, una parte acabará evolucionando a cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado. Si esta tendencia continúa, los expertos advierten de que la enfermedad podría convertirse en los próximos años en una de las principales causas de cirrosis, carcinoma hepatocelular y trasplante hepático.

Trasplante de hígado a un paciente.

Trasplante de hígado a un paciente. EP

Precisamente por este motivo, la esteatosis hepática metabólica fue uno de los temas destacados del 85.º Congreso de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), celebrado recientemente, donde los especialistas insistieron en la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, mejorar el diagnóstico precoz y actuar sobre los factores de riesgo que favorecen su desarrollo.

Pasa desapercibida

Uno de los mayores problemas de esta enfermedad es que suele evolucionar de forma silenciosa. Durante años apenas produce síntomas y muchas personas desconocen que la padecen hasta que el daño hepático ya está avanzado. Por ello, los especialistas la consideran una auténtica “epidemia silenciosa.

Uno de los mayores problemas de esta enfermedad es que suele evolucionar de forma silenciosa.

El diagnóstico tampoco resulta sencillo. Aunque los análisis de sangre suelen incluir parámetros relacionados con la función hepática, como las transaminasas, estos pueden permanecer dentro de los valores normales incluso cuando la enfermedad ya está presente. Esta circunstancia puede retrasar el diagnóstico y, con él, la puesta en marcha de medidas capaces de frenar su progresión.

La enfermedad está estrechamente relacionada con la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y el exceso de grasa abdominal, alteraciones que forman parte del denominado síndrome metabólico. El incremento de estos problemas de salud explica, en buena medida, el aumento de casos registrado durante las últimas décadas.

Más que cuestión genética

Sin embargo, el riesgo de desarrollar hígado graso no alcohólico no depende únicamente de factores biológicos. Las condiciones sociales y económicas también desempeñan un papel importante. Así lo explica el doctor Javier Crespo, experto de la SEPD y director de la Cohorte Cantabria. “Existe un aforismo que sostiene que el código postal influye más que el código genético en la esteatosis hepática metabólica. No es del todo así, pero sí tiene parte de verdad”, señaló el especialista.

Las personas con mayor vulnerabilidad socioeconómica presentan con más frecuencia obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad hepática metabólica.

Las personas con mayor vulnerabilidad socioeconómica presentan con más frecuencia obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad hepática metabólica. Entre las razones figuran un acceso más limitado a información sanitaria de calidad, mayores dificultades para seguir una alimentación saludable, una mayor exposición a productos ultraprocesados y entornos urbanos que favorecen el sedentarismo.

A ello se añade el estigma que todavía rodea tanto a la obesidad como a la propia enfermedad hepática. “Con frecuencia persiste la percepción errónea de que estas patologías son consecuencia exclusiva de las decisiones individuales, cuando en realidad intervienen múltiples factores biológicos, ambientales y sociales que condicionan su aparición y evolución”, recuerda Crespo.

Los especialistas coinciden en que frenar el avance de esta enfermedad requiere un enfoque integral. Además de promover hábitos de vida saludables, consideran imprescindible mejorar la detección precoz de las personas con mayor riesgo y abordar las desigualdades sociales que influyen en la salud. “Solo así será posible contener una enfermedad silenciosa que ya afecta a millones de personas y cuyo impacto sanitario seguirá creciendo en los próximos años”, concluyen con preocupación ante la evolución de esta patología

2026-07-18T10:18:29+02:00
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