El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico frecuente pero todavía poco conocido que puede tener un impacto significativo en el descanso y en la calidad de vida de quienes lo padecen. Según la última evidencia disponible, se estima que alrededor del 11,6% de la población española podría sufrir este trastorno, mientras que entre un 2% y un 3% presentaría formas graves.
“El SPI es una enfermedad neurológica que altera el procesamiento sensitivo-motor. Es decir, provoca unas sensaciones aberrantes en las piernas que desencadenan una respuesta motora para aliviarlas”, explica la doctora Laura Lillo, neuróloga y miembro del Grupo de Trastornos del Movimiento y de la Conducta durante el sueño de la Sociedad Española de Sueño (SES).
El síntoma más característico es la aparición, durante el reposo y especialmente al final del día o por la noche, de una necesidad imperiosa de mover las piernas que mejora al hacerlo. Los pacientes pueden verse obligados a agitarlas, levantarse o caminar para conseguir alivio.
- ¿Qué es?: Quienes sufren el síndrome de las piernas inquietas tienen dificultad para expresar lo que siente. Es un trastorno neurológico caracterizado por la aparición una sensación molesta, no dolorosa, en las piernas que obliga a su movilización.
- Síntomas: Sensación desagradable en las piernas que suele aparecer al estar en reposo. A veces genera movimientos involuntarios y puede dificultar la conciliación sel sueño.
- A quién afecta: Es más frecuente en adultos y tiende a empeorar a medida que pasan los años.
Esta necesidad de movimiento dificulta especialmente el inicio del sueño y puede interferir también en actividades que requieren permanecer sentado durante periodos prolongados, como cenar, asistir al cine o al teatro o viajar. Además, el trastorno puede repercutir sobre el estado de ánimo y se ha relacionado con un mayor riesgo de depresión y ansiedad.
Diagnóstico tardío
A pesar de que el diagnóstico del SPI es relativamente sencillo cuando se reconocen sus síntomas característicos, los estudios apuntan a que el retraso diagnóstico puede superar los diez años desde el inicio de las molestias. “El problema es que el SPI es una enfermedad muy poco conocida, tanto por médicos como por los pacientes, por lo que es frecuente que éstos tarden mucho en consultar y que, al hacerlo, sus síntomas se malinterpreten como secundarios a insomnio o ansiedad”, señala la doctora Lillo.
Las causas del síndrome de piernas inquietas todavía no se conocen por completo. Existe una predisposición genética asociada a determinadas variantes comunes y, entre los factores de riesgo conocidos, destaca especialmente la ferropenia o déficit de hierro.
“Estas dos variables alteran el funcionamiento de varios sistemas cerebrales, provocando un aumento del tono cerebral de dopamina y glutamato, responsables finalmente de la aparición de los síntomas. Quedan aún, no obstante, muchas incógnitas sobre cómo interaccionan estas variables y en qué orden suceden los cambios”, explica la portavoz de la SES.
Nuevos tratamientos
Identificar el trastorno es importante porque existen tratamientos destinados a aliviar sus síntomas. Durante décadas, los agonistas dopaminérgicos, como pramipexol, ropinirol o rotigotina, fueron una de las principales opciones terapéuticas. Sin embargo, actualmente su utilización prolongada está desaconsejada debido al riesgo de desarrollar el denominado “fenómeno de aumento”, por el que los síntomas pueden empeorar.
En la actualidad, el tratamiento se basa principalmente en corregir el déficit de hierro cuando existe, mediante suplementos orales o hierro intravenoso, y en el empleo de fármacos como gabapentina o pregabalina. En los casos más graves o cuando aparece el fenómeno de aumento, puede ser necesario recurrir a opioides.
Además, en los últimos años se ha desarrollado un dispositivo externo de estimulación del nervio peroneal, conocido como TOMAC, que ha demostrado capacidad para aliviar los síntomas con pocos efectos secundarios. Por el momento, este dispositivo todavía no está disponible en el Estado español.