Actualizado hace 7 minutos
Me gusta aprovechar cada ocasión para experimentar en la cocina y demostrar que los ingredientes de siempre pueden dar mucho juego. Esta vez, os traigo una receta muy divertida para hacer en familia, con un resultado con sabor a chocolate, un corazón de calabaza y toda la personalidad de Halloween.
Ingredientes
Para unos 10-12 cupcakes:
- 150 g de harina de repostería
- 100 g de calabaza cocinada y triturada
- 60 g de chocolate negro con un 70 % de cacao
- 15 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 50 g de mantequilla en total, incluida la utilizada para cocinar la calabaza
- 2 huevos tamaño M
- 60 g de azúcar en total, incluida la utilizada para cocinar la calabaza
- 35 ml de leche entera
- 5 g de levadura química en polvo
- 1 g de sal fina, si utilizamos mantequilla sin sal
Para la cobertura:
- Chocolate blanco para fundir, cantidad suficiente para cubrir los cupcakes
- Colorante alimentario naranja liposoluble, apto para chocolate
Los ingredientes.
Elaboración
Pelamos la calabaza, retiramos las semillas y la cortamos en dados pequeños. La ponemos en una sartén a fuego suave con una parte de la mantequilla y del azúcar indicados en los ingredientes. Cocinamos lentamente hasta que esté tierna y melosa.
Trituramos la calabaza hasta obtener un puré fino. Pesamos 100 gr una vez cocinada y triturada, sin incorporar el exceso de grasa que haya quedado en la sartén. Reservamos.
Troceamos el chocolate y lo fundimos al baño maría o en el microondas, en intervalos cortos. Lo dejamos templar para que siga fluido, pero no esté caliente cuando lo añadamos a la masa.
En un bol amplio, batimos el resto de la mantequilla con el azúcar restante hasta conseguir una mezcla cremosa. Añadimos los huevos, uno a uno, batiendo después de cada incorporación. Si la mezcla parece ligeramente cortada, no te preocupes: al incorporar los ingredientes secos puede recuperar una textura homogénea.
Añadimos el puré de calabaza ya frío o a temperatura ambiente y el chocolate fundido templado.
Tamizamos la harina, el cacao puro y la levadura química. Los incorporamos poco a poco a la mezcla anterior, alternándolos con la leche. Mezclamos con una espátula o unas varillas a velocidad baja. Evitamos batir en exceso para que los cupcakes no queden compactos.
Si utilizamos mantequilla sin sal, añadimos la sal fina.
La masa debe quedar cremosa, no líquida. Si queda demasiado fluida, podemos añadir un poco más de harina, siempre tamizada y en pequeñas cantidades.
Repartimos la masa en las cápsulas para cupcakes, llenándolas aproximadamente hasta dos tercios de su capacidad.
Precalentamos el horno a 175 °C, con calor arriba y abajo y sin ventilador. Colocamos las cápsulas en una bandeja para cupcakes y horneamos durante unos 18-22 minutos.
Sacamos la bandeja del horno y dejamos reposar unos minutos antes de pasarlos a una rejilla para que se enfríen.