Vida y estilo

Regresión del sueño en bebés: cuándo aparece y qué hacer para afrontarla

El sueño del bebé cambia a medida que madura y puede atravesar etapas en las que los despertares nocturnos se multiplican
Madre durmiendo a su bebé. / Magnific

Tu bebé dormía varias horas seguidas y, de repente, empieza a despertarse cada poco tiempo, le cuesta conciliar el sueño o hace siestas mucho más cortas. Es una situación que puede desconcertar a las familias y que suele conocerse como regresión del sueño. No significa necesariamente que el bebé haya aprendido a dormir peor, sino que su sueño está cambiando a medida que madura. Además, no todos los niños pasan por estas etapas ni lo hacen exactamente a la misma edad.

Cuando el sueño cambia de repente

Durante los primeros meses, el sueño del bebé todavía está en proceso de organización. La Academia Americana de Pediatría explica que los ciclos de sueño no adquieren una estructura más regular hasta aproximadamente los cuatro meses. A partir de entonces, el bebé empieza a pasar por fases de sueño más diferenciadas y puede despertarse brevemente al cambiar de una a otra.

Por eso, una noche con más despertares no significa necesariamente que exista un problema. El desarrollo, los cambios en las rutinas, las nuevas habilidades motoras o cognitivas y las necesidades de alimentación y contacto también pueden modificar temporalmente el descanso.

Bebé. Magnific

Las edades en las que puede aparecer

Aunque no existe un calendario universal de regresiones, hay algunos momentos en los que muchas familias observan cambios.

  • Alrededor de los 4 meses suele producirse una de las transformaciones más evidentes. El sueño madura y los ciclos se hacen más parecidos a los del adulto, por lo que pueden aparecer más despertares entre fases.
  • Entre los 6 y los 8 meses, el desarrollo motor puede influir en el descanso. El bebé empieza a sentarse, desplazarse o adquirir nuevas habilidades y puede mostrarse más activo incluso durante la noche.
  • Entre los 8 y los 10 meses, los avances cognitivos y la mayor conciencia de la separación pueden coincidir con más dificultades para conciliar el sueño o con una mayor necesidad de contacto.

También pueden producirse cambios cerca del año, cuando aparecen nuevas habilidades y aumenta la actividad del niño. Estas edades son orientativas: algunos bebés apenas notan estos cambios y otros los experimentan con mayor intensidad.

Más despertares y siestas más cortas

La regresión puede manifestarse de diferentes formas. El bebé puede despertarse varias veces durante la noche, tardar más en dormirse, protestar al quedarse solo en la cuna o empezar a hacer siestas más breves.

También puede reclamar con más frecuencia aquello que le ayuda a volver a dormirse, como los brazos, el pecho, el chupete o el contacto físico. Esto no significa necesariamente que haya adquirido un mal hábito. Los despertares nocturnos siguen siendo normales durante el primer año y un bebé de seis meses, por ejemplo, puede despertarse y volver a dormirse por sí mismo.

Madre dando el pecho a su bebé antes de dormir. Magnific

Qué hacer para ayudarle a dormir

Lo más útil suele ser mantener rutinas predecibles. Acostar al bebé aproximadamente a la misma hora, repetir una secuencia tranquila antes de dormir y reducir la luz y la actividad durante la noche puede ayudarle a identificar que ha llegado el momento de descansar.

También conviene atender sus necesidades: hambre, pañal, temperatura, molestias o necesidad de contacto. A partir de los cuatro meses, la Academia Americana de Pediatría recomienda, cuando sea posible, acostar al bebé somnoliento pero todavía despierto, para favorecer que aprenda progresivamente a conciliar el sueño en su espacio.

Esto no significa dejarle llorar ni ignorar sus necesidades. Cada familia puede encontrar la forma de acompañar el sueño que mejor se adapte a su bebé.

Además, es importante revisar el descanso diurno. Entre los 4 y los 12 meses se recomiendan aproximadamente 12-16 horas de sueño en 24 horas, incluyendo las siestas.

Bebé dormido en su cuna junto a un peluche. Magnific

Cuándo conviene consultar

Una etapa de despertares frecuentes suele ser transitoria, pero conviene comentarla con el pediatra si los problemas de sueño son intensos, persistentes o están afectando de forma importante al bienestar del bebé o de la familia.

También hay que prestar atención si aparecen fiebre, dolor, dificultad para respirar, ronquidos importantes, pausas respiratorias o cambios llamativos en el comportamiento. En esos casos, puede existir otra causa que esté interfiriendo en el descanso.

La llamada regresión del sueño no significa que el bebé haya retrocedido. En muchos casos, simplemente refleja que su sueño está madurando y atravesando una nueva etapa.

19/10/2026