Los últimos días de Diego Armando Maradona vuelven a quedar expuestos en los tribunales de San Isidro. El juicio que trata de determinar si hubo responsabilidades médicas en la muerte del astro argentino está recuperando testimonios, conversaciones y advertencias que describen el progresivo deterioro físico del exfutbolista antes de su fallecimiento el 25 de noviembre de 2020.
Uno de los relatos más significativos corresponde a Nicolás Taffarel, masajista y kinesiólogo que trató a Maradona durante sus últimos años. Ante el tribunal, describió el estado en el que encontró al antiguo capitán de Argentina durante las semanas previas a su muerte: “No se levantaba de la cama, no comía y no se aseaba”.
Taffarel explicó que trasladó en varias ocasiones su preocupación al equipo médico y reclamó una atención mayor. Su advertencia quedó registrada también en un audio enviado a Leopoldo Luque, neurocirujano y uno de los principales acusados en el proceso. “Tienen que venir todos los días”, le pidió el masajista al médico en un mensaje del 17 de noviembre, ocho días antes del fallecimiento de Maradona.
Maradona, en septiembre de 2019, como técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata.
"Totalmente edematizado"
La conversación adquirió especial relevancia durante la audiencia porque Taffarel alertaba de una hinchazón generalizada que le había llamado poderosamente la atención. En el audio describía a Maradona como “totalmente edematizado” y explicaba que incluso había preferido no verlo con la luz encendida debido a la inflamación de su rostro. Luque respondió entonces restando importancia y atribuyéndolo a las muchas horas que Maradona permanecía acostado.
La autopsia determinaría posteriormente que el exfutbolista presentaba un edema generalizado y una acumulación aproximada de tres litros de líquido en diferentes partes del cuerpo. Su muerte se produjo por una insuficiencia respiratoria y un paro cardíaco, pero el contexto ya era de deterioro extremo, como ilustró el masajista.
El testimonio de Taffarel también se detuvo en el estado anímico del exfutbolista. Según su relato, lo encontró “entregado y deteriorado”, una situación que contrastaba con el Maradona que había conocido. El propio masajista ya había declarado en la investigación inicial que la última vez que lo vio, un día antes de morir, lo encontró especialmente debilitado.
"No, ya está, Taffita"
Taffarel habló de un hecho ocurrido el 24 de noviembre, un día antes de la muerte. Entró en la habitación de Maradona y le ofreció ayudarle a bañarse o afeitarse. La respuesta del exfutbolista fue breve: “No, ya está, Taffita, cualquier cosa te llamo”. Fueron las últimas palabras que intercambiaron. Taffarel aseguró que lo percibió “entregado” y con la voz entrecortada.
El relato adquiere peso porque las advertencias sobre la hinchazón se produjeron cuando Maradona todavía estaba vivo. El 17 de noviembre, Taffarel había trasladado directamente a Luque su preocupación y reclamado que los distintos profesionales que componían el equipo acudieran a la vivienda de Tigre. La respuesta del neurocirujano quedó igualmente incorporada al expediente.
La cuestión central del juicio es precisamente determinar si aquellas señales exigían una actuación médica distinta y si las decisiones adoptadas tuvieron una relación causal con el desenlace. La Fiscalía sostiene que el equipo sanitario actuó de manera “inadecuada, deficiente y temeraria” y que Maradona quedó en una situación de desamparo. Los siete acusados, por su parte, niegan haber cometido un delito y defienden que actuaron dentro de sus competencias.