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La escasez de tratamientos de reemplazo hormonal para la menopausia ha llevado a buscar alternativas eficaces que mitiguen las molestias del climaterio. Luciana Bergamaschi, ginecóloga especializada en esta etapa y en medicina regenerativa en Clínica Máxima, comenta las causas de este desabastecimiento, propone un abordaje integral del proceso vital y destaca la relevancia de contar con información rigurosa para afrontarlo con seguridad.
¿Qué supone para las mujeres la interrupción de un tratamiento hormonal?
Supone que reaparezcan los síntomas que desaparecieron con el inicio del tratamiento. La mayoría de las mujeres vuelven a tener sofocos, problemas de sueño, alteraciones metabólicas y sequedad vaginal, lo que provoca una alteración en su calidad de vida.
¿Cuántas mujeres sufren síntomas severos en esta etapa?
El 80% de las mujeres con menopausia tienen síntomas. Lo que pasa es que a veces esa sintomatología puede ser de diferente intensidad y repercute de manera distinta en su día a día. Más del 30% de las afectadas tienen síntomas graves y sabemos que los tratamientos hormonales son los más eficientes para mejorar estos efectos y para prevenir enfermedades en el futuro.
Hay mujeres que deciden no recibir tratamiento o tomar remedios naturales. ¿Por qué?
Hay pacientes que no pueden tratarse porque tienen contraindicación médica; otras no quieren medicarse o sus síntomas no son tan intensos como para escoger un tratamiento hormonal. En estos casos se puede optar por recursos naturales, porque no siempre es indispensable hacer un tratamiento hormonal. Aunque sí que es verdad que hay muchas más mujeres candidatas a recibir tratamiento hormonal que las que finalmente lo siguen. O sea, si piensas que el 80% tienen síntomas, ese 80% seguro que se beneficiaría de un tratamiento hormonal. No todas son candidatas a hacerlo, pero bastantes están muy infratratadas.
¿Cuál es el procedimiento a seguir para que una mujer comience a tratar los síntomas severos?
Lo primero es consultar a una especialista. Esto es lo fundamental. Porque es quien valora la gravedad de los síntomas, la repercusión que tienen esos efectos en la calidad de vida y el impacto que puede tener en la salud futura. Son los que comunican si es mejor no tratarte o tratarte. Y a partir de ahí, decide cuál es el medicamento más adecuado.
¿Qué pasa con aquellas que alegan querer tratarse, pero que sus médicos les dicen que no?
Salió un estudio muy famoso en 2001, que en su momento fue bastante malinterpretado y muy mal comunicado. Eso llevó a que se dejara de producir medicamentos, de recetar y de enseñar lo que significa un reemplazo hormonal a la menopausia. Por ello, tenemos generaciones de médicos que no se han formado y, por lo tanto, uno no puede recomendar lo que no sabe. Las mujeres actualmente están mucho más sensibilizadas y, si realmente las afectadas encuentran esta respuesta en sus médicos, lo que tienen que hacer es informarse por fuentes fiables, buscar a otros profesionales y exigir a nuestro sistema sanitario que nos tenga en cuenta y que forme a sus profesionales.
¿Qué tipo de tratamientos puede recibir una mujer en el climaterio?
No todos actúan sobre la totalidad de un organismo. La gran mayoría de las mujeres, más del 80%, tienen sequedad vaginal que se soluciona con tratamientos locales. De hecho, habría que usarlos muchísimo más de lo que se usan. El mensaje que se debe dar es que tienen que consultar. Que la menopausia es una etapa normal de la vida, pero que ocasiona cambios que pueden repercutir en la salud futura.
¿Por qué cualquier cambio en ese tratamiento debe hacerse con seguimiento médico?
Porque son medicaciones. Los tratamientos hormonales necesitan prescripción médica. Necesitan un seguimiento y una valoración porque no todos sirven para todas las pacientes.
Y ante el desabastecimiento, ¿hay alguna alternativa para que las mujeres no paren el tratamiento?
Dentro del arsenal que tenemos, por suerte, todavía hay opciones disponibles. Hemos cambiado de vía de administración. Por ejemplo, algunas que no encontraban un tipo de medicación vía oral, hemos pasado a gel; otras que no encontraban gel, han empezado a usar parches; y las que no encontraban parches, han pasado a otro tipo de opciones. Además, realizamos la formulación magistral, porque las farmacias formuladoras formulan; no es ninguna novedad, no necesitan ningún requerimiento extra para hacerlo, como se ha comentado en Catalunya. Lo que pasa es que, evidentemente, tiene un coste más elevado que un medicamento que ya viene con una dosificación general y que se produce en cantidades industriales.
¿Qué factores han podido ocasionar ese desabastecimiento?
Ha habido muchos factores. Yo creo que se ha sumado que hay muchísima más demanda, con que no ha habido bastante previsión de utilización. Además, ha habido también algún desvío de medicación a otros países de la Unión Europea. También creo que esto coincidió con el verano, estación en la que empresas relativamente pequeñas no producen nada en agosto. Esto ha llevado al desabastecimiento. Asimismo, las pacientes tienen la costumbre de acumular medicación.
¿Cuándo cree usted que se volverá a la normalidad?
Gracias a la difusión que habéis dado y gracias a la presión social, yo creo que en las próximas dos semanas ya tendremos cada vez mayor afluente de medicación. He hablado en estos días con altos cargos de varias farmacéuticas y cada uno está tomando sus medidas para restablecer el servicio lo antes posible. Por lo tanto, en teoría, deberíamos tener un abastecimiento normal próximamente. Lo que pasa es que no solamente depende del laboratorio, porque luego tiene que pasar por el distribuidor farmacéutico hasta que llegue a la oficina de farmacia. O sea, que cuando ellos liberen lotes de medicación al mercado, pasarán unos días hasta que llegue a la clienta. Además, hay que ir abasteciendo a todas esas mujeres que poco a poco igual tenían la medicación cambiada o parada. Yo creo que la luz al final del túnel se está viendo.
Salud futura
¿Qué supone no tratarse en un futuro?
Hay mujeres mayores que no relacionan que la fractura de cadera que tienen hoy es consecuencia de no haber hecho un tratamiento hace 20 años. O, por ejemplo, un infarto, un ictus o una diabetes tipo 2, es debido a una falta de tratamiento en su momento. O una disfunción sexual, etcétera. Son cosas que están muy relacionadas con la menopausia, pero que no son necesariamente visibles en el momento de esta transición.
¿Por qué es importante estar informadas de todo lo que te puede conllevar la menopausia o no tratarse?
Justamente porque la información es poder. Lo que no sabemos, no podemos confrontarlo. Entonces yo creo que buscar información y fuentes fidedignas de contenido, ayuda a tomar decisiones conscientes. En definitiva, a ser proactivas en nuestra salud. No solamente esperar que el médico me diga qué tengo que hacer, sino también yo buscar estas opciones, entender lo que me está pasando y las consecuencias que puede tener para mi futuro.