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Los medios condicionan el fin

Pese al buen inicio liguero Rino Matarazzo produce división en la afición txuri-urdin

Actualizado hace 1 hora

La tranquilidad pasó a mejor vida. La Real sumó ayer su tercera victoria por 3-2 en 8 jornadas, se coloca sexta en la clasificación y mejora los números de las últimas dos ligas a estas alturas, pero en Gipuzkoa hoy esto no es sinónimo ni de alegría ni de consenso. Los finales de infarto que provoca la Real han generado dos corrientes ideológicas en la afición txuri-urdin acerca de su entrenador. Están los procesistas, aquellos que pese al resultado final están literalmente hasta las narices de ver como cada encuentro es una ruleta rusa, y los resultadistas, que mareo semanal mediante, compran las formas porque obtienen, a grandes rasgos, sus frutos. Y luego estoy yo, que me encuentro en medio de las dos.

Si nos vamos a lo empírico y nos enfocamos en los detalles, la RinoReal sostiene ambos argumentos. Una vez llega el minuto 60 el equipo parece no tener planes para afrontar distintas situaciones de partido, y se diluye hasta el punto de perder cualquier tipo de control. Más del 75% de los goles en contra han llegado desde ese momento. Un claro patrón que se está agravando con la cantidad de tarjetas rojas que provocan los jugadores realistas. Hasta 7 expulsiones (no todas merecidas) desde que el neojerseíta aterrizó en Hondarribi, y que evidentemente complican severamente las cosas. Aunque lo curioso es que la Real no ha perdido ni uno de esos partidos, ya que ganó 5 y empató otros 2. Numeros comparables al general, donde la Real salvo en la debacle post Copa, apenas es derrotada más que por los equipos superiores a priori. Vamos, que pierde el control mucho más de lo que pierde en puntos.

Los procesistas entran en cólera con la gestión de los cambios y la incapacidad de cerrar la portería. Y sobre todo con cómo el equipo se va de los partidos por causa de una falta clara de acierto en la lectura del partido durante el partido. "No puedes ir ganando 3-0 en casa y que el Depor te meta 2" es la frase de la semana. Pero en su análisis, no falto de razón en las causas, obvia para los resultadistas la parte fundamental: que ya ibas 3-0. Y que la Real de Rino sale por lo general bien a los partidos y llega mejor al minuto 30. Ayer con una alineación sorpresiva con Zakharyan de falso 9 consigue secar en la primera parte a uno de los equipos más goleadores del campeonato y termina con un arreón de tres tantos y un cuarto anulado. Tantos que te valen, pese al descontrol, para volver a ganar. Con gol a balón parado por tercera vez este curso, por cierto.

Y aquí es donde vamos al meollo. Está claro que la Real tiene un sinfín de virtudes y defectos, en ambos con clara mano del entrenador o aparente ausencia de la misma. Y es que tanto los que critican las formas como los que avalan los resultados están de acuerdo en una cosa: la Real no es completa. Vale, de acuerdo. Pero incompleta la Real de Rino es competitiva. Y eso nadie lo puede rebatir. Solo en el Bernabéu y en La Cerámica naufragó de forma considerable, en el resto de plazas siempre estuvo cerca de puntuar si es que no lo hizo. Y ya lleva 10 meses aquí y una Copa bajo el brazo, con el equipo sexto en la clasificación general y con 42 puntos de los 84 que podía haber conseguido. A 1,5 puntos serían 57 a final de Liga, alzando los pobres 46 que llevamos estas últimas dos temporadas.

Soy procesista cuando salgo de Anoeta porque mi corazón no da más de sí, pero 24 horas después uno tiene que acercarse más al resultadismo porque con estos números sería una locura no creer en que esto furula y que la Real alcanza los objetivos. Por la mínima, tras terremoto, con flor o lo que sea, pero gana. ¿Que no lo hace de manera holgada? Díganme tres equipos en el campeonato que lo consigan. Lo fuerte es que este equipo ha merecido hacerlo en la mitad de los partidos. Y si esa es la crítica, que la es porque ha podido lograrlo y ha sudado tinta china para cerrarlos, entonces hablamos de que este equipo no es excelente. Pero es que la excelencia es muy difícil y hace hoy un año estábamos hablando de descenso con los mismos futbolistas. Y si resulta que ahora el cómo es más importante que el qué, entonces tenemos que replantearnos mucho las críticas cuando juguemos bonito y no ganemos ni a las tabas.

Rino tiene trabajo. Los números no mienten y aunque triunfa en un porcentaje bastante alto su fórmula tiene carencias durante el partido que no se explican con el bajo nivel de varias de las estrellas, que también deberían empezar a sumar. Por encima de todo debe seguir manteniendo esta línea de resultados si quiere que el Rock 'N' Roll siga siendo sostenible. Pero de momento lo que no tiene es que justificarse. Será un científico loco, pero su brebaje es incompletamente eficiente. Por tanto, la guadaña de los procesistas no puede estar en otro sitio que en el baúl. Y hasta nuevo aviso se recomienda comprar desfibriladores y tilas. Pero mientras gane ya podemos abrazar la locura porque entonces viviremos frustrados incluso cuando ocurra la cosa más maravillosa: que la Real gane.

2026-10-12T09:21:40+02:00
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