Economía

Las olas de calor elevan el uso de aparatos de refrigeración y disparan la factura

El encarecimiento del precio del gas empleado para producir electricidad no logra ser compensado por las renovables
El incremento del uso de aparatos de aire acondiconado debido a las elevadas temperaturas de últimos meses ha provocado un encarecimiento del suministro eléctrico. / Europa Press

La energía es uno de los quebraderos de cabeza de muchos hogares. También en verano. Aunque la luz solar hace innecesario emplear la iluminación artificial y se pasa menos tiempo en el interior de los domicilios, lo cierto es que las sucesivas olas de calor están provocando que se dispare el uso de soluciones domésticas de refrigeración: ventiladores, climatizadores y aparatos de aire acondicionado se han convertido en dispositivos de utilización corriente en muchas casas. Y están contribuyendo a elevar la factura mensual de la luz.

Así, de esta forma, según datos de la consultora energética Grupo ASE, el precio diario del mercado mayorista de la electricidad en España, el denominado pool, promedió en julio 104,75 euros el megavatio a la hora, un 50,52% más que en junio, y se situó un 49,6% por encima de julio de 2025, cuando fue de 70,01 euros el megavatio hora. Por su parte, según la OCU, la factura de un usuario medio acogido a la tarifa regulada –el denominado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC)– se ha encarecido un 17% en el mes de julio en comparación con el mes anterior, situándose en los 77,84 euros frente a los 66,63 euros de junio. Incrementos que podrían tener réplicas similares en el mes recién comenzado.

“Las altas temperaturas elevaron la demanda de los consumidores un 14,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Los datos horarios de Red Eléctrica de España muestran que el crecimiento se concentró especialmente en las horas centrales del día, con incrementos superiores al 20%. Para cubrir ese consumo, los ciclos combinados aumentaron su producción un 27%”, subraya en su boletín el Grupo ASE. En un mes en el que las olas de calor han golpeado con dureza a la Península y a toda Europa, el aire acondicionado se ha convertido en una solución imprescindible en muchos espacios de trabajo, mientras que los aparatos más sencillos, como los ventiladores, ocupan un lugar preferencial en salones y dormitorios. 

A la hora de comprender el ascenso en la factura de la luz juega un papel fundamental el gas. Las centrales de ciclo combinado lo utilizan para producir electricidad, y el encarecimiento de este recurso ha sido constante en los últimos meses a raíz de los conflictos bélicos en Oriente Medio. Todo ello repercute en el desembolso al que tienen que hacer frente los hogares. Además, ahora se suma una nueva coyuntura tributaria: el pasado 30 de junio finalizó la tributación al tipo reducido del 10% en el IVA de la luz, que había estado operativo desde el 22 de marzo para los contratos con potencia contratada igual o inferior a 10 kilovatios, que son la gran mayoría de hogares. Así, el IVA ha regresado a su porcentaje habitual del 21%. Por otra parte, el Impuesto Especial sobre la Electricidad, que había sido también desde esa misma fecha hasta el pasado 30 de junio del 0,5%, ha vuelto a ser de nuevo del 5,1%. 

El mayor peso del gas en la producción de electricidad no ha logrado ser compensado por las renovables, puesto que, dentro del mix energético, el aumento de la fotovoltaica no ha ido en la misma proporción que el gas. La razón hay que encontrarla en el hecho de que, a pesar de que una jornada media de julio avanzara, el calor no se disipaba por la noche. Esto hacía que fuera aún necesario recurrir a la ventilación artificial de los hogares incluso en las horas nocturnas. “La producción fotovoltaica presionó los precios a la baja durante las horas solares, pero la demanda permaneció elevada al caer la radiación”, resume el Grupo ASE, que destaca asimismo que “la elevada capacidad fotovoltaica y eólica” proporcionan una ventaja estructural para el mercado español de la electricidad, pero que, sin embargo, se reduce cuando coinciden “calor, poco viento y gas caro”.

La luz, casi un 80% más cara que hace un año

La tendencia de subida en la energía marcada en el mes de julio se mantiene inquebrantable en un agosto en el que siguen sucediéndose los episodios de temperaturas elevadas por encima de lo habitual en estas fechas. Así, hasta el pasado viernes, la media del precio de la electricidad en la primera semana del mes, según datos del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE), se situaba en 122 €/MWh. Eso es casi un 80% más que en agosto de 2025. Por fortuna, durante el fin de semana las tarifas se han moderado, siendo de 108,61€/MWh la media del sábado y aún más baja, de 94,39€/MWh, la del domingo. Pero lo bueno dura poco y este lunes vuelven a dispararse hasta alcanzar los 126,76€/MWh de media. El tramo más caro se dará entre las 21.00 y 22.00 horas, con un pico de 223,41/MWh, y el más barato de 15.00 a 16.00 horas (23,78€/MWh).

Las altas temperaturas están disparando el uso de aparatos de refrigeración. El aumento progresivo de las temperaturas está transformando la fisionomía de las viviendas en España, según el Barómetro de la Climatización de Daikin. De hecho, 1 de cada 4 españoles ya ha realizado cambios estructurales o mejoras en su hogar para adaptarse al calor. El principal motor de este cambio es la búsqueda de bienestar ya que el 78% de quienes han adaptado su vivienda lo ha hecho para ganar confort y protegerse de las olas de calor. De acuerdo al estudio de Daikin, el impacto de los fenómenos climáticos extremos se evidencia en que el 41% de los encuestados afirma que consume más soluciones de climatización que hace cinco años debido, de manera específica, a la intensidad de las olas de calor.

No obstante, también es posible ahorrar en consumo de energía. Los expertos recomiendan ajustar la temperatura del aire acondicionado a 25 grados, puesto que “cada grado de diferencia aumenta el consumo un 7%”, según datos de la asesoría energética Camby. Asimismo, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) subraya que “un ventilador, preferentemente de techo, puede ser suficiente para mantener un adecuado confort”. “El movimiento de aire produce una sensación de descenso de la temperatura entre 3 y 5 grados y su consumo de electricidad es muy bajo”, añade el IDAE, que recomienda, en relación a los dispositivos de aire acondicionado, no ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal, ya que “no enfriará la casa más rápido” y podría derivar en un gasto innecesario.

De cara al futuro inmediato, la impresión general es que la factura doméstica de la luz siga encareciéndose por la presión sobre los precios internacionales del gas. Así, se calcula “una mayor prima de riesgo por el gas caro, la incertidumbre sobre las rutas de suministro de Oriente Medio, las bajas reservas europeas antes del invierno y la demanda eléctrica elevada durante el verano”, indica el Grupo ASE. “Europa necesita seguir aumentando sus reservas de gas antes del invierno”, añade el informe de la consultora. A cierre del mes de de julio se situaban, según este documento, en el 56,15%, 12 puntos por debajo de hace un año y 21 puntos por debajo del promedio de los últimos cinco años. Además de la presión de llenado, se suma la prohibición total de compra de gas ruso que entra en vigor en enero de 2027 y una doble ola de calor histórica que ha dejado fuera de servicio a uno de cada diez megavatios nucleares en Francia.

Supresión del IVA

Ante esta situación, empieza a resurgir el debate sobre la conveniencia de eliminar impuestos de la factura, como el propio IVA. La rebaja de este impuesto en la electricidad supondría un ahorro de unos 100 euros anuales para un hogar medio en España, al tiempo que impulsaría la electrificación de los medios de transporte, la climatización y la industria y aumentaría la autonomía energética, según cálculos del sector, que considera que ese alivio también reforzaría la competitividad industrial y reduciría la dependencia exterior.

El debate sobre la fiscalidad que pesa sobre la electricidad ha tomado especialmente fuerza en Europa en los últimos tiempos, coincidiendo con el nuevo Plan de Electrificación presentado por la Comisión Europea o con la decisión del nuevo primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, de suprimir el IVA sobre las facturas de la electricidad de los hogares en el Reino Unido –que es del 5%– a partir de octubre, en su primera gran medida económica tras asumir el cargo.

Contradicciones con la descarbonización

Así, Bruselas ha fijado como objetivo que la electricidad represente el 46% del consumo energético final en 2040 y reconoce que los elevados impuestos que soporta la electricidad constituyen una de las principales barreras para lograrlo. De hecho, la propia Comisión ha advertido de que, en numerosos países europeos, la electricidad soporta una presión fiscal superior a la del gas, una situación que considera contradictoria con los objetivos de descarbonización. Por ello, ha planteado que los Estados miembros garanticen que la electricidad no esté más gravada que los combustibles fósiles y estudien rebajas fiscales para determinados consumidores e industrias.

A este respecto, el Ministerio para la Transición Ecológica ha lanzado a audiencia pública una propuesta de resolución destinada a actualizar y mejorar la información recogida en las facturas de electricidad de los hogares y pequeños consumidores, incluyendo información sobre el consumo medio de los consumidores vecinos -mismo código postal- para incentivar el ahorro y la eficiencia. Una de las grandes novedades que incorpora el texto es la obligación de incluir en todas las facturas información sobre el consumo medio de los consumidores de características similares que residan en el mismo código postal. Esta medida irá acompañada de una representación gráfica con el fin de incentivar el ahorro y la eficiencia energética.

10/08/2026