Vida y estilo

Descubre Auch, la ciudad de D'Artagnan en la Gascuña francesa

Ubicado en la región sureste de Occitania, este departamento es el destino preferido para el viajero que quiera descubrir la verdadera campiña de la histórica gascuña y saborear la vida al ritmo suave y tranquilo que marca el estilo de los gascones
La localidad de Armagnac es célebre por su coñac.
La localidad de Armagnac es célebre por su coñac. / F.G.

Cuando la responsable de turismo de Toulouse me entrega las llaves del automóvil para que recorra a mi aire la histórica región de Gascuña, lo interpreto como mi privilegio favorito: viajar en solitario. La mayoría de los gascones dice que su región “no es como otras, sino mejor”. Su sentido de pertenencia lo elevan a un grado divino. Cree que Gascuña es una región “bendecida por los dioses”. Empiezo a escuchar tan apasionadas apreciaciones de la región que no les concedo demasiada credibilidad. Lo atribuyo al común orgullo del amor que cualquiera tiene por su tierra. Borges lo decía así de los pueblos: “No hay uno que no sea idéntico a los otros, hasta en lo de creerse distintos”.

Vista de la campiña de Gers.

Vista de la campiña de Gers. F.G.

Sin embargo, al poco tiempo de adentrarme en el alma gascona, comienzo a reconsiderar mi escéptica reacción. Sorprendido por todo lo que, como dirían los franceses me tapait dans l´oeil (me entraba por los ojos) y por la placentera atmósfera que estaba respirando, aquello podría representar, en efecto, una especie de paraíso terrestre. Pero si paisajes, campiña, castillos, casas, viñedos, granjas, y su exquisito foie gras configuran ya un espectacular escenario natural, el carácter abierto, amistoso, epicúreo y el savoir vivre de los gascones completan las increíbles señas de identidad de una región única.

El artista inesperado

Inicio mi itinerario por carreteras secundarias para visitar a Zoé y Miguel Maestrojuan, quienes elaboran los vinos de Côtes de Gascogne y los famosos Armagnac. Después de una agradable charla sobre sus viñedos, estoy despidiéndome de ellos cuando aparece uno de sus habituales clientes. Resulta ser el conocido pintor Guy Roussille. Un interesante personaje bohemio, con harta mundología viajera, y con el que converso durante casi dos horas sobre lo humano y lo divino y, cómo no, sobre el estilo de vida de Gascuña.

El artista Guy Rousillon.

El artista Guy Rousillon. F.G.

El artista me describe el savoir vivre de los gascones: “Este es un paraíso natural donde todo crece. Una tierra de equilibrio en donde tenemos tiempo de hablar, admirar y disfrutar de lo que tenemos”. Efectivamente, sus habitantes parecen envueltos por la suavidad de sus campiñas, al ritmo de las estaciones, e instalados en un envidiable estilo de vida basado en un continuo bienestar. Cuando le pregunto a Guy las razones por las que los gascones también gozan de una expectativa de vida más alta que el resto de los franceses, asegura, seriamente, que la clave está en “saber vivir, beber, y comer”. Y para refrendar su sabia respuesta propone un nuevo brindis.

La monumental escalera que custoria D´Artagnan.

La monumental escalera que custoria D´Artagnan. F.G.

El mosquetero D´Artagnan

Siguiendo mi ruta, vislumbro en lo alto de una colina la silueta de Auch, el corazón y la capital de Gers. La legendaria tierra donde nació el mosquetero D´Artagnan. Esa figura de la obra de Alejandro Dumas, tantas veces llevada al cine, es por todos conocida. Su imponente estatua enlaza la parte alta y baja de la ciudad por medio de una monumental escalera de 370 escalones, lo cual no debe asustar a ningún visitante puesto que se accede al centro histórico en automóvil.

Auch posee un patrimonio arquitectónico impresionante: la Catedral gótica de Sainte Marie y es etapa principal en los caminos de Santiago de Compostela. Esta seo alberga tres tesoros: el coro y sus 116 sillas esculpidas en madera de roble, el gran órgano del siglo XVI y las 28 vidrieras de Arnaud de Molles. La majestuosidad de su catedral impresiona por su magnitud hasta a un ateo como el que esto escribe.

La plaza de la Liberación es el eje de animación de la parte alta de la ciudad. Allí se concentran las tiendas, los cafés, y los restaurantes que invitan a abrirse a los placeres gastronómicos de Gers. En el entorno urbano se descubren las Pousterles. Unas muy angostas callejuelas escalonadas bajan la pendiente por las que hace siglos permitía a sus habitantes descender al río Gers para aprovisionarse de agua. Cuando las atraviesas pareces un intruso en la historia. La belleza y el misterio que hoy suscitan es el resultado del sufrimiento pasado por otros para sobrevivir.

Vista General de Auch desde el río Gers.

Vista General de Auch desde el río Gers. F.G.

Un pequeño palacio donde dormir

Antes de que anochezca me encamino por las serpenteantes carreteras de la región en busca del encantador hotel Les Bruhasses. Se trata de un palacete del siglo XVII oculto en mitad de un bosque. Me recibe Hèléne, la simpática propietaria que, junto al quebequense Jean Roger, su marido, cuidan de este romántico albergue de sólo cinco habitaciones, las cuales no se designan por la típica numeración ordinal, sino por titulares tan evocadores como Claro de Luna (la mía) o Armonía del atardecer.

Ambiente nocturno en Plaza Revolución de Auch.

Ambiente nocturno en Plaza Revolución de Auch. F.G.

Invitado a cenar por el chef Eric Sampietro en su famoso restaurante La Table des Cordeliers, le pregunto a Hèléne si a mi regreso estará abierto el albergue. Su respuesta me sorprende: permanece toda la noche abierto, sin que nadie controle la posible entrada de algún intruso. Nunca echaron de menos ningún cubierto de plata.

Esta confiada actitud de los gascones la refleja una anécdota que narra el escritor David McAninch. En el Café de Sports del pueblo de Lectoure observa a varios hombres sentados alrededor de una mesa hablando quién sabe de qué. En un momento dado, se le acerca uno de ellos vistiendo una llamativa camiseta de rugby acompañado de una niña y le pide que “cuide de ella y no deje de vigilarla”. El escritor tiene a su lado a su hija de siete años y viendo que ambas congenian, se aleja para ir fuera del bar a hablar tranquilamente con sus amigos. Y es que los gascones confían siempre en quienes no conocen.

A propósito de deportes, el rugby es sagrado en toda Gascuña. De fútbol, ni se habla. Los mozos bien dotados aspiran todos a practicar este varonil deporte. Pero la conducta de estos muchachos cambia radicalmente cuando regresan a sus casas. Ante la presencia de su madre o esposa, toda su virilidad se empequeñece ante las familias conformadas por el matriarcado.

Panorámica aérea de Lectoure.

Panorámica aérea de Lectoure. F.G.

Lectoure, y otros pueblos con encanto

El camino a Lectoure me permite conocer la conservera artesanal Terre Blanche en Saint Puy. Esta conocida firma propone los mejores productos de foie grass en la más pura tradición de Gers. 30 años de experiencia combinada con una tradición inscrita en el código genético, que se transmite de madres a hijas desde la Edad Media.

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Lectoure es un pueblo encantador. En su promontorio, revela su belleza con su cintura de murallas. De ellas surgen hermosas casas de piedra, jardines, fuentes, callejones e imponentes monumentos como la Catedral gótica de Saint-Gervais, el castillo de los Condes de Armagnac, o el antiguo Hospital que acoge a anticuarios que muestran objetos dignos de ser admirados, y adquiridos (no necesitas ser un Rockefeller: sus precios no son comparables con los de las galerías de arte de Paris o Londres).

Gascuña y todos sus pueblos, como Condom o Marciac, entre otros muchos, poseen todo lo necesario para diferenciarse de otras regiones francesas: un saber vivir plácido, sosegado y sostenible que se contagia rápidamente al viajero. Así, que no digas como muchos que este mundo es un asco: “conoce este mundo antes de conocer el otro”.

2026-09-27T09:05:06+02:00
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