En muchas playas de Valencia existe desde hace décadas una costumbre que forma parte del verano para miles de familias: bajar al paseo marítimo o a la arena con una mesa plegable, unas sillas, comida casera y disfrutar de la cena al aire libre junto al mar.
Sin embargo, esa tradición podría verse cuestionada, al menos si prosperan las reclamaciones de algunos empresarios de la hostelería. Según recoge un reportaje de À Punt Notícies, varios propietarios consideran que la presencia de personas cenando con comida propia perjudica directamente la actividad de bares y restaurantes, especialmente después de las inversiones realizadas en sus negocios.
Uno de los entrevistados llegó incluso a afirmar: "Aquí viene mucho extranjero y cuando ven a la gente con la botella de aceite o del vinagre haciendo la ensalada, el niño tirando los papeles al suelo... pues es de un país un poco 'tercermundista'."
Las redes sociales estallan: "Quieren privatizar lo que es de todos"
Las palabras del hostelero no tardaron en viralizarse y provocaron una avalancha de críticas entre los usuarios de las redes sociales.
Muchos usuarios consideran que el problema no son las familias que disfrutan del espacio público, sino el crecimiento constante de las terrazas privadas. "Los dueños de los restaurantes quieren echar a la gente porque les da la gana", escribía un usuario.
Otro iba más allá: "Tercermundista es que un único sector tenga la exclusiva de privatizar lo que es de todos. Basta ya de privatizar lo público para que unos pocos se forren." Otro recordaba la situación que muchos vecinos viven en la cercana Cullera: "Han convertido el paseo marítimo en una inmensa terraza donde, a veces, ni siquiera se puede pasar."
La advertencia de Iñaki López sobre las playas españolas
El debate coincide con una reflexión realizada hace pocos días por Iñaki López en Más Vale Tarde, donde denunció el aumento de hamacas, sombrillas y otros servicios privados que ocupan cada vez más superficie de las playas.
El comunicador planteó una pregunta que resume buena parte del debate. "¿Controlan realmente los ayuntamientos la superficie de playa ocupada por concesiones privadas?". Además, López añadía otra reflexión: "Si cada vez hay menos espacio gratuito, ¿dónde quedan las familias para las que una toalla y un táper siguen siendo la única forma asequible de disfrutar del verano?"
La Ley de Costas impide privatizar playas y paseos
Pese a las reclamaciones de algunos empresarios, la legislación española es clara.
La Ley de Costas establece que las playas, la ribera del mar y el dominio público marítimo-terrestre son bienes públicos de uso libre, gratuito y universal. Esto significa que ningún restaurante, hotel o empresa privada puede impedir el acceso a la playa ni apropiarse del paseo marítimo.
Unos platos de comida encima de una toalla en una playa
Las administraciones únicamente pueden conceder autorizaciones temporales para determinados servicios —como chiringuitos, alquiler de hamacas, sombrillas o actividades náuticas—, pero esas concesiones nunca pueden suponer la exclusión del uso público ni impedir el tránsito de los ciudadanos.
Europa, en pleno debate sobre las concesiones privadas
La ocupación del litoral por concesiones privadas se ha convertido en uno de los asuntos más controvertidos en numerosos países europeos.
En Italia, aproximadamente la mitad de la costa arenosa apta para el baño está ocupada por establecimientos de playa mediante concesiones administrativas. Durante los últimos años, la Comisión Europea ha presionado al Gobierno italiano para que estas concesiones, muchas de ellas renovadas automáticamente durante décadas, se adjudiquen mediante concursos públicos conforme a la Directiva de Servicios (conocida como Directiva Bolkestein). El debate ha provocado fuertes protestas tanto de empresarios como de colectivos ciudadanos.
La tradición de cenar en el paseo marítimo podría llegar a su fin, al menos si de algunos empresarios hosteleros depende.
En Grecia, las movilizaciones del movimiento ciudadano Save Paros Beaches llevaron al Gobierno a endurecer los controles sobre las concesiones tras denunciarse que numerosos negocios ocupaban mucha más superficie de la autorizada. Desde 2024 se han incrementado las inspecciones y las sanciones para garantizar que siempre exista una amplia franja de playa de acceso libre.
En Croacia, uno de los destinos turísticos más importantes del Adriático, la nueva normativa sobre el dominio marítimo reforzó recientemente el principio de que las playas continúan siendo un bien público, limitando la posibilidad de restringir el acceso incluso cuando existen explotaciones turísticas autorizadas.