Bizkaia

Los gigantes que guardan la esencia de Bermeo cumplen 20 años

Bermeoko Erraldoien Konpartsa sostiene una tradición viva que cumple dos décadas humanizando la fiesta con Anton, Josefin, Lorentzo y Mari, quienes resumen la esencia de un pueblo volcado a la mar y la tierra
Los gigantes de Bermeo cumplen 20 años
Los gigantes de Bermeo cumplen 20 años

Actualizado hace 5 minutos

La primera evidencia documental sobre los gigantes y cabezudos de Bizkaia se remonta a Bilbao y data del siglo XVI, en el contexto de las procesiones del Corpus Christi. Según los historiadores, las ordenanzas de 1509 ya mencionan a los «rabís», mozos disfrazados y enmascarados que recorrían la villa armados con vejigas y que, desde entonces, se encargaron de abrir paso a las comitivas de gigantes. Se trata de una tradición litúrgica de origen bajomedieval, profundamente arraigada en el territorio histórico y que Bermeo mantiene viva, aunque con una particularidad: sus figuras no representan a reyes ajenos ni a seres mitológicos lejanos, sino que reflejan directamente a su propia gente: marineros, rederas y baserritarras.

Sin embargo, contar con gigantes no garantizaba que la tradición echara raíces si no existía un grupo humano que les diese vida en las calles. Así fue como en 2006 nació la Bermeoko Erraldoien Konpartsa, una asociación cultural participativa e igualitaria que asumió la custodia y el porteo de las efigies municipales. "En Bermeo perdimos la tradición hacia los años sesenta; las figuras que había quedaron arrinconadas en un almacén y se terminaron estropeando. Y a principios de los 2000 el Ayuntamiento, con el alcalde Benito Ibarrolaza, decidió recuperar este patrimonio" relata Joseba Batiz, presidente actual de la comparsa.

Así es como nació Bermeoko Erraldoien Konpartsa con el objetivo de mantener la tradición de sacar los gigantes y cabezudos, dinamizando las fiestas tanto de la villa costera como de otros municipios. El mantenimiento de estos gigantes requiere un compromiso constante que va mucho más allá de los pasacalles estivales. "Para llevar cada gigante de forma óptima, lo ideal es contar con tres personas por gigante, es decir, un grupo de doce portadores". Al concluir las fiestas de Andra Mari y Santa Eufemia en septiembre, la comparsa emprende una concienzuda labor de restauración, retirando los trajes para enviarlos al tinte y reparando los desperfectos en las estructuras de fibra y madera. "Actualmente, somos entre 15 y 17 miembros en la comparsa y, al terminar las fiestas, desnudamos a los gigantes, mandamos la ropa a limpiar y, entre los propios miembros, nos encargamos de retocar la pintura, arreglar los desperfectos e ir preparando los cuerpos en el taller para el invierno", explica Batiz.

Coincidiendo con su vigésimo aniversario, la comparsa bermeotarra ha llevado a cabo diferentes actividades durante este año. Uno de los más destacables fue la multitudinaria Erraldoikada celebrada en junio de 2026 en las calles de la villa, reuniendo a más de treinta figuras procedentes de Iruñea, Donostia, Lekeitio, Arrasate y Mundaka, consolidando a Bermeo como un epicentro de la imaginería festiva en Euskal Herria.

Josefin, Antoni, Mari y Lorentzo en las casas de Bermeo

Coincidiendo con el aniversario, en las recién terminadas fiestas de Santa Eufenia de Bermeo se han puesto a la venta 1.400 miniaturas de Josefin, Antoni, Mari y Lorentzo a un precio de 20 euros. Una iniciativa del Ayuntamiento de Bermeo en estrecha colaboración con Bermeoko Erraldoien Konpartsa, una propuesta que cobra un significado especial al coincidir de pleno con el vigésimo aniversario de la agrupación.

Esta propuesta responde a un anhelo de la localidad que llevaba años rondando entre los vecinos y que la propia comparsa trasladó formalmente al Consistorio. Tras los correspondientes estudios técnicos, el año pasado se inició un proceso de diseño y fabricación coordinado para que las reproducciones mantuvieran de forma fidedigna el carácter, la personalidad y las proporciones de las figuras originales. "Se han vendido muy bien, pero sabemos que mucha gente se ha quedado con ganas de comprarlas, por lo que el Ayuntamiento está estudiando cómo volver a ponerlos a la venta", nos cuenta el presidente de la comparsa.

A diferencia de otras localidades donde las figuras representan estamentos aristocráticos, Bermeo apostó por dignificar el tejido socioeconómico e histórico local. Anton, un pescador tradicional, y Josefin, una redera imprescindible en la industria pesquera, nacieron en 2002 por iniciativa del Ayuntamiento para ensalzar el alma del puerto.

Dos años más tarde, en 2004, la familia se amplió con Lorentzo y Mari, la pareja de baserritarras que simboliza el contrapunto rural del municipio y el vínculo con los caseríos circundantes. Ambas parejas fueron creadas por el reconocido taller de títeres Kukubiltxo, con vestidos minuciosamente confeccionados por la artesana Nati Ortiz de Zarate.

Anton, Josefin, Lorentzo y Mari no son caricaturas grotescas, sino retratos realistas y humanizados que generan una inmediata identificación entre los vecinos, quienes reconocen en sus rostros a sus propios antepasados. Además, la cantera cuenta con una nutrida corte de cabezudos. Actualmente disponen de cinco cabezudos que son portados por jóvenes de la villa, y dos figuras históricas de menor tamaño que se reservan para los más pequeños.

Ekau pipie Xixilintzako!

Uno de los mayores logros pedagógicos de la Bermeoko Erraldoien Konpartsa ha sido vincular la imaginería festiva con el desarrollo emocional de la infancia bermeotarra. Tradicionalmente, las y los niños de la villa entregaban sus chupetes a Olentzero o los echaban a las hogueras de San Juan. En 2013, la comparsa revolucionó esta práctica creando un relato festivo propio articulado en torno a Xixili, la icónica lamia de piedra del puerto.

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Bajo el lema Ekau pipie Xixilintzako! (¡Dale el chupete a Xixili!), la comparsa narró cómo los cuatro gigantes tenían la misión de recolectar cien chupetes entre los txikis del municipio para lograr que la efigie de Xixili cobrara vida al inicio de las fiestas patronales. La iniciativa se convirtió en un hito transmedia con la publicación de un libro escrito por Berde Jauna e ilustrado por Eukene Markina, además de un cortometraje de 14 minutos dirigido por Markel Goikoetxea. Dicha iniciativa sigue en marcha "utilizamos un cesto de arrantzale que Anton lleva colgado para ir recogiendo los chupetes que los niños nos entregan. Incluso fuera de fiestas, las familias nos siguen pidiendo chupeteros y nos dejan los chupetes de sus hijos en los pasacalles para que los custodiemos. ¡El cesto siempre está lleno!".

La actividad de los gigantes de Bermeo se entrelaza íntimamente con las fechas señaladas del municipio y, fuera de Bermeo, la comparsa atiende habitualmente entre 10 y 12 salidas anuales respondiendo a invitaciones de otros municipios. Sin embargo, su compromiso principal sigue estando en la villa marinera, garantizando que el latido cultural y la memoria del trabajo pesquero y agrícola sigan bailando en las calles para el disfrute de las futuras generaciones.

2026-09-27T13:26:39+02:00
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