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Ariana Grande necesita parar. Y quizá esas dos palabras sean suficientes para entender la decisión de una artista que lleva demasiados años viviendo a una velocidad difícilmente sostenible. A sus 33 años, la cantante ha decidido alejarse temporalmente de la vida pública cuando termine su gira en septiembre, poniendo límites a una exposición mediática que se ha vuelto, según su entorno, “constante e interminable”.
Ariana Grande lleva años encadenando discos, películas, promociones y giras.
La noticia llega después del lanzamiento de Petal, su octavo álbum y, paradójicamente, uno de sus trabajos más personales. Ariana habla precisamente en él de la fama, de la presión, de los seguidores que observan cada movimiento y de una industria que convierte cualquier cambio físico en conversación mundial. Su delgadez ha generado durante meses comentarios, especulaciones y preocupación en redes sociales, hasta el punto de que muchas veces se habla más de su apariencia que de su música.
Su representante ha explicado que Grande quiere concluir la gira “con buena salud y feliz” antes de disfrutar de un descanso merecido. Ella misma ha insistido en que no se trata de una decisión impulsiva: llevaba tiempo planeándola. El parón supone también renunciar a su participación prevista en Sunday in the Park with George en el West End londinense.
Porque Ariana prácticamente no ha parado. Desde el rodaje de Wicked en 2022 ha encadenado cine, promoción internacional, música, alfombras rojas y conciertos, además de atravesar importantes cambios personales. Ahora quiere desaparecer durante un tiempo de ese escaparate en el que millones de desconocidos opinan diariamente sobre cómo canta, cómo viste, cuánto pesa o qué cara pone.
La polivalente artista ha atravesado importantes cambios personales.
No es la primera. Adele, Selena Gomez, Miley Cyrus o Justin Bieber han necesitado en distintos momentos frenar sus carreras para proteger su bienestar. La fama tiene una cara luminosa, pero también otra mucho menos fotografiada. Britney Spears lo resumió hace años de una manera demoledora al describir el nivel de agotamiento que había alcanzado: “Llevaba meses despertándome sin saber siquiera en qué ciudad estaba”.
Ariana todavía quiere terminar su gira celebrando la música y agradeciendo el cariño recibido. Después llegará algo mucho menos espectacular, pero probablemente mucho más necesario: levantarse una mañana y no tener que ser Grande para nadie.