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En el corazón de Lapurdi, justo en la frontera donde los Pirineos empiezan a mirar al mar Cantábrico, se esconde Sara. Este precioso pueblo de Iparralde, catalogado oficialmente como uno de los pueblos más bonitos de la zona, es un lugar lleno de cultura vasca, prados verdes con ovejas y casas de fachadas blancas y entramados de madera rojizos o verdes. A poca distancia de casa, Sara es famoso por su historia y su mitología y por tener unos de los rincones más especiales de todo Iparralde.
Uno de los rincones de la cueva de Sara.
La conquista del Monte Axuria
Para adentrarse en este rincón de nuestra geografía, es recomendable hacer una ruta fácil de 8 kilómetros en formato circular que nos sumerge de lleno en el antiguo camino que utilizaban los trabajadores de la noche o contrabandistas para cruzar mercancías entre España y Francia al abrigo de la bruma pirenaica.
La aventura comienza aparcando el coche en el parking en el inicio de la ruta, ubicado junto al recinto de las famosas Cuevas de Sare, a las afueras del casco urbano. Desde este punto, el sendero nos lleva a subir unos 400 metros de desnivel positivo, una subida que alterna tramos de bosque cerrado con laderas despejadas de montaña. Los primeros pasos discurren bajo la sombra de un frondoso bosque de robles y castaños, siguiendo las marcas de los caminos locales.
A medida que ganamos altura, el bosque pierde protagonismo frente a los pastizales de montaña y el terreno se vuelve más rocoso. Durante el ascenso, es muy habitual cruzarse con pottokas que pastan en libertad. El sendero nos guía directos hacia la cresta del Monte Axuria, también conocido como Peña Plata por el brillo de su roca caliza bajo el sol. Al llegar a la cima, el esfuerzo se ve recompensado con una panorámica brutal en 360 grados. El descenso se hace regresando de manera circular al punto de partida en unas tres horas de marcha relajada.
Planes y pueblos cercanos
Tras volver al coche y sacudirnos el barro de las botas, el entorno de Sara ofrece planes que justifican el alargar la visita. La primera parada obligatoria es el propio casco urbano de Sare. Su plaza es la que mejor define la esencia de esta localidad de Lapurdi: un espacio amplio presidido por un frontón, la iglesia de San Martín con sus características galerías interiores de madera de tres pisos y un puñado de terrazas ideales para tomar el sol.
A escasos minutos del pueblo se encuentra el Tren de Larrun. Se trata de un histórico tren inaugurado en 1924 que asciende de forma tranquila hasta la cima del mítico monte Larrun a través de laderas verticales. Viajar en sus vagones de madera originales es una actividad que ofrece unas vistas espectaculares de la zona.
Si te quedas con ganas de visitar más pueblos de postal, a solo diez minutos en coche se encuentran Ainhoa, otra villa medieval de una sola calle flanqueada por caserones palaciegos, y Ezpeleta, mundialmente conocida por sus fachadas blancas de las que cuelgan miles de ristras de sus famosos pimientos rojos puestos a secar al sol.