El mes de julio se despide en Euskadi con precipitaciones «minúsculas» que generan una «situación de estrés hídrico» en los campos, aunque sin riesgo de sequía por las reservas de los embalses. En lo térmico, mientras Vitoria-Gasteiz rozó los 40 grados, la costa ha mantenido una tónica suave. «No ha sido un mes extremo, la media está algo alta por el conjunto de máximas y mínimas, pero en el litoral ha sido bastante aburrido», ha señalado Eneko Aranburu, experto de Gipuzmet, quien prevé un arranque de agosto similar, con nubosidad y bochorno continuado.
Aranburu ha recordado además el impacto de la erupción del volcán Tonga al inyectar vapor de agua a la atmósfera, lo que «indica que no todo está ligado siempre al ser humano». Asimismo, ha advertido sobre la distorsión de las mediciones oficiales en las ciudades por culpa del asfalto que rodea a las estaciones meteorológicas, un factor que llega a elevar los registros «hasta siete grados más» respecto a zonas libres de hormigón.