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Representantes de Israel y Líbano han iniciado este jueves en Washington una tercera ronda de negociaciones de paz bajo la mediación de EE.UU. El encuentro, que se extiende hasta este viernes, tiene como objetivo prioritario consolidar el alto el fuego pactado el pasado 16 de abril, en un contexto de extrema fragilidad debido a la persistencia de los ataques en la zona fronteriza y las advertencias del Gobierno libanés sobre la erosión de los esfuerzos diplomáticos por la continuación de las hostilidades.
Un alto cargo del Departamento de Estado confirmó el arranque de unas conversaciones en las que participan, por la parte libanesa, la embajadora Nada Hamadeh y el enviado especial Simon Karam. La delegación israelí está encabezada por el embajador Yechiel Leiter y el viceasesor de Seguridad Nacional Yossi Draznin. Como mediadores estadounidenses figuran el consejero Michael Needham y los embajadores Mike Huckabee y Michel Issa. Israel y el Líbano, que carecen de relaciones diplomáticas, han celebrado hasta ahora dos rondas de contactos en la capital, el 14 y el 23 de abril, que sirvieron para acordar un alto el fuego en la ofensiva israelí en territorio libanés que comenzó con el inicio de la guerra de Irán.
La violencia no cesa
No obstante y pese al inicio de los contactos, la violencia ha vuelto a sacudir el norte de Israel. Al menos tres civiles israelíes resultaron heridos este jueves por el impacto de un dron con explosivos lanzado por el partido-milicia chií Hizbulá contra el kibutz de Rosh Hanikra, cerca de la frontera con Líbano. El Centro Médico de Galilea informó de que dos de los heridos se encuentran en estado grave y uno en estado leve. El Ejército israelí calificó el incidente como una "flagrante violación de los entendimientos de alto el fuego por parte de Hizbulá", confirmando que los ciudadanos heridos fueron evacuados para recibir tratamiento médico especializado.
Este ataque se produce tras una serie de bombardeos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) contra "infraestructura de Hizbulá" en el sur del Líbano. Solo este miércoles, 13 personas —la mitad niños— murieron en ataques que alcanzaron a familias completas. El presidente libanés, Joseph Aoun, denunció que la continuación de estas acciones israelíes "socava las iniciativas en marcha" y advirtió de que estos ataques "erosionan los esfuerzos para consolidar el cese de hostilidades".
La situación humanitaria es alarmante. Según el balance de las autoridades libanesas, desde el reinicio de los enfrentamientos el pasado 2 de marzo, los ataques israelíes han matado a cerca de 2.900 personas, incluidos 108 trabajadores sanitarios, y han dejado más de 8.800 heridos. Por su parte, la fuerza de paz de la UNIFIL detectó entre el pasado viernes y el lunes 1.296 proyectiles atribuidos a Israel frente a 64 trayectorias de Hizbulá. El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió al respeto del alto el fuego tras ataques contra vehículos en la carretera que une el sur libanés con la ciudad de Beirut.