Vida y estilo

Intolerancia a la fructosa: alimentos permitidos y cuáles se deben evitar

El exceso de fructosa en un mismo alimento y la combinación con sorbitol suele provocar mayor intolerancia
El exceso de consumo de fructosa incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares / Magnific

La fructosa es, tal y como así la definen desde la Clínica Universidad de Navarra (CUN), "un monosacárido, un azúcar simple presente en la fruta, la miel y muchos vegetales, que además forma parte de la sacarosa, el azúcar común".

"La fructosa es un hidrato de carbono simple que se encuentra en la fruta y en la miel, se absorbe en el intestino y pasa al hígado, donde se metaboliza rápidamente a glucosa. Además, la fructosa también está presente en gran parte de los alimentos procesados, las bebidas carbonatadas, golosinas, zumos procesados, tés refrigerados, batidos, etc. Consumida de forma natural, por ejemplo en frutas y miel, la fructosa no resulta dañina. Pero atención, cuando la ingerimos en altas cantidades a través de productos elaborados industrialmente se convierte en un problema para la salud", argumentan desde la Fundación Española del Corazón.

Su ingesta eleva la presión arterial, aumenta los triglicéridos, el colesterol LDL, facilita la acumulación de grasa en las vísceras (sobre todo en el hígado), incrementa la presión arterial e incrementa el ácido úrico. Por todo ello, "el exceso de consumo de fructosa es un problema que incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el futuro", argumentan desde esta entidad.

Malabsorción e intolerancia a la fructosa

Malabsorción

La malabsorción "se produce cuando el intestino delgado no absorbe bien la fructosa por un funcionamiento insuficiente de su transportador específico, una proteína llamada GLUT5 situada en la superficie de las células intestinales. El azúcar que no se absorbe sigue camino hasta el colon, donde las bacterias lo fermentan y aparecen las molestias digestivas", definen desde la CUN.

Un cuadro bastante prevalente y, por lo general, benigno, pues, según los expertos de esta entidad, "no pone en riesgo la vida y suele depender de la cantidad: una dosis pequeña de fructosa se tolera, mientras que un exceso desborda la capacidad de absorción. Hay quien la llama, de forma imprecisa, simplemente intolerancia a la fructosa, y de ahí buena parte de la confusión con la otra entidad".

Intolerancia

Porque, pese a que, generalmente, se utiliza de manera indistinta, malabsorción e intolerancia son patologías diferentes. La intolerancia, por su parte, hace referencia a un "error congénito del metabolismo causado por mutaciones en el gen ALDOB, que impiden fabricar correctamente la enzima aldolasa B. Se hereda de forma autosómica recesiva y es poco frecuente, del orden de un caso por cada veinte o treinta mil nacimientos. También se la conoce como fructosemia. Sin esa enzima, la fructosa que se ingiere no puede metabolizarse en el hígado y se acumula en forma de fructosa 1 fosfato en el hígado, el riñón y el intestino. Esa acumulación bloquea la producción de glucosa y puede dar lugar a hipoglucemia y afectación del hígado. Los primeros signos aparecen cuando el bebé empieza a tomar fructosa, sacarosa o sorbitol, es decir, al introducir la alimentación complementaria. Bien reconocida, se controla evitando esos azúcares; pasar por alto el diagnóstico, en cambio, tiene consecuencias serias".

En definitiva, "la malabsorción es un problema de absorción intestinal, frecuente y benigno. La hereditaria es una enfermedad metabólica rara, por déficit de una enzima, que puede ser grave", detallan desde la CUN.

¿Qué alimentos deben eliminarse o reducirse de la dieta en caso de intolerancia a la fructosa?

El exceso de fructosa en un mismo alimento y, sobre todo, la combinación de esta con sorbitol suele, tal y como así lo indican los profesionales, provocar mayor intolerancia. Por contra, si el alimento contiene otros azúcares en mayor proporción, suelen ser bien tolerados.

En esa misma línea, desde Cigna recogen que "las frutas con bajo o muy bajo contenido de fructosa son la naranja, la mandarina, el limón, la lima, el aguacate y el melón. En el caso de las verduras, se toleran mejor las acelgas, el brócoli, las espinacas, el apio, las alcachofas, los berros, los champiñones, la lechuga, la escarola y las endibias. Se deben evitar principalmente las manzanas, uvas, peras, ciruelas pasa, cerezas, higos y dátiles. Los alimentos de origen animal como las carnes, pescados, huevos, leche, etc. se pueden comer sin problema, siempre y cuando no estén elaborados. Debería reducirse el consumo de chocolate, productos de bollería, zumos comerciales mermeladas y aquellos alimentos o productos que indiquen “sin azúcar” ya que suelen tener altas concentraciones de fructosa y/o sorbitol".

20/09/2026