Actualizado hace 10 minutos
Para los pescadores de Hondarribia, el día de Santiago no es un día cualquiera. El 25 de julio se honra su tarea, se reconoce la dura faena de los arrantzales, un símbolo de la localidad de la que presume, con orgullo y razón, cualquier hondarribiarra que se precie. Pero para Olaia Goikoetxea, portadora de la kutxa este año, ha sido uno de los días más especiales de su vida, como portadora de un emblema de la ciudad como es ese cofre que recoge y honra el trabajo de sus padres y abuelos. Honra a Hondarribia.
El cometido es tan sencillo como duro: dar vueltas. La tradición dicta que cuantas más vueltas se den, más abundante y de mejor calidad será la pesca, aunque en los últimos tiempos se ha ido modificando ese hábito y se rinde homenaje a personas cercanas con el número de vueltas. Olaia se ha quedado en 80, en honor a sus abuelos, una media de la edad que tenían cuando fallecieron. Pocos homenajes más sentidos y sinceros.
La calle San Pedro repleta de gente al paso de la comitiva, con Olaia Goikoetxea como principal protagonista
La lluvia ha respetado el acto
A las 18.00 horas ha salido la comitiva desde la Hermandad de Pescadores hacia parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, en la Parte Vieja. La amenaza de lluvia se ha quedado solo en un aviso, aunque a Olaia tampoco le preocupaba en exceso, reconociendo al término de la cita que apenas había mirado el tiempo. "No se puede hacer nada", y así lo había asumido con calma". En el resto de aspectos, la tranquilidad ha ido llegando durante los últimos preparativos, pero "a la mañana estaba bastante nerviosa", ha reconocido.
Olaia ha protagonizado el desfile con la kutxa de 20 kilos en la cabeza, escoltada por la Banda de Música Ciudad de Hondarribia que iba entonando el Oquendori, y por detrás una comitiva de arrantzales y distintas autoridades, entre las que estaban, entre otros, la diputada general de Gipuzkoa, Eider Mendoza, el alcalde, Igor Enparan, y el abad mayor de la Cofradía, Norberto Emazabel.
Olaia Goikoetxea porta la kutxa en la cabeza, seguida, entre otros (de izquierda a derecha) por el alcalde de Hondarribia, Igor Enparan, el abad mayor de la Cofradía, Norberto Emazabel y la diputada general Eider Mendoza
Hasta hoy, el vestido y el mantón que iba a utilizar ha sido un secreto conocido por apenas cuatro personas. Entre ellas para su abuela, pero no pudieron ocultárselo porque estaba "¡casi más emocionada que yo!”. Desvelado el secreto: completamente blanco, y el mantón de color verde cerceta.
Balance en la parroquia y vuelta
Una vez en la parroquia, Olaia ha podido quitarse la kutxa de la cabeza, para sacar los libros de actas y cuentas y hacer el balance anual de la pesca en Hondarribia. Realizado el acto, se han vuelto a introducir las reliquias de la cofradía en el cofre, la kutxa ha vuelto a la cabeza de Goikoetxea y se ha emprendido el camino de vuelta hacia la Hermandad de Pescadores, recorriendo la calle San Pedro, con la banda entonando Bajo la Doble Águila durante el trayecto.
Momento del balance anual en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y el Manzano
Delante de la Hermandad, con una multitud presenciando el momento, Olaia ha comenzado a dar vueltas sobre sí misma hasta llegar a las mencionadas 80 vueltas, y concluir de esta manera, bajo los aplausos de los presentes, una cita sagrada en la ciudad por su sentido arrantzale.
Olaia Goikoetxea dando las 80 vueltas
Una emoción compartida por la familia, antes, durante y después: "Todos se han emocionado, me han dicho que lo he hecho muy bien y que ahora hay que disfrutar". No cabe duda de que antes, responsabilidad aparte, también lo ha hecho. Sirvan esas 80 vueltas para dar suerte a los pescadores. Sirvan para que el mar dé prosperidad a Hondarribia.