Aretxabaleta se ha echado este sábado a la calle. Desde primeras horas, Durana se ha llenado de animales, artesanía y productos de la tierra, en una jornada que ha puesto en primer plano la agricultura, la ganadería y los oficios hechos a mano. Una estampa ya conocida de los sanmigelak, que han vuelto a demostrar su gran tirón con la complicidad del público.
Y si ha habido un aroma capaz de abrir el apetito y anunciar que había ganas de fiesta, ese ha sido el de los talos. El puesto instalado este año en la Herriko plaza ha sido el punto de encuentro para quienes han hecho largas colas en busca de la popular torta de maíz, que ha demostrado su poder de seducir paladares de todas las edades. Recién hecha y con sus acompañamientos habituales, ha sido uno de los bocados más buscados durante la mañana.
Una feria con mucha vida
La feria ha reunido a cerca de 40 expositores, entre artesanos y productores, que han ofrecido toda una exhibición de tradiciones y saberes ligados al mundo rural y al trabajo hecho con paciencia y creatividad. Bajo la Plaza, los animales han acaparado las miradas, especialmente las de las y los txikis: ovejas latxas, sasi ardi, pottokas, vacas... han puesto el contrapunto vivo a una mañana que ha avanzado entre trikitixas y txistus. La fiesta también ha tenido en los trajes de baserritarra uno de sus elementos más reconocibles, con sus diferentes versiones poniendo la nota de color a las San Migel jaiak.
Herri kirolak y concierto
Mañana domingo, la programación afrontará sus últimos compases. Arrancará en el jardín del antiguo convento, donde se estrenará el nuevo espacio para jugar a Doke (11.30), y continuará con la exhibición de deporte rural (13.00). El broche final lo pondrán las voces de Aretxabaleta Abesbatza en la parroquia (19.00).